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17/04/2018 11:16 AM CDT | Actualizado 17/04/2018 11:16 AM CDT

María Magdalena, la apóstol de los apóstoles

Patheos

Hay veces que los hombres te fallan, respondí en silencio. Hay veces que no perdonan. En ocasiones lo que ves es solo la superficie brillosa de algo frío y profundo (Elizabeth Cunningham, The Passion of Mary Magdalen)

Recientemente fuimos María y yo a ver Mary Magdalene (María Magdalena) (2018)

No sabíamos bien qué esperar, sin embargo, desde el momento en el que crucé miradas con Mara Rooney, representando a María Magdalena, en las pancartas del tube y caí en cuenta que estaba por salir una película de María Magdalena, tuve la certeza de que tendría una cita con ambas Marías.

Siempre me ha llamado la atención y he sentido una profunda curiosidad por María Magdalena, su historia, siempre envuelta en misterio, discusiones, desacuerdos y leyendas. Me tiene cautivado.

Salimos del cine complacidos y conmovidos por reencontrarnos con una representación de María la de Magdala que se apega más a quién creo fue, que a lo que se ha dicho de ella.

Es de admirarse la forma en la que narran en la película la vida de María Magdalena y cómo nos transmiten su misericordia, compasión y profundo amor.

Dicen que es la mujer más citada en los Evangelios y ciertamente hemos oído todo tipo de cosas acerca de ella. María de Magdala es un personaje bíblico de la mayor relevancia, sin embargo, nunca nos quisieron o supieron hablar de ella con el respeto, el cariño y la admiración con la que lo hace Garth Davis, quien dirigió el filme.

Esta película es oportuna y llega en el momento preciso. No solo porque es momento de reconocer a María Magdalena como se merece, sino porque al hacerlo estamos reconociendo y dando a todas las mujeres el lugar que les corresponde, y reconociendo el error en la forma en la que muchas mujeres, sino es que todas, han sido tratadas. Lo cual es indispensable para poder seguir evolucionando como sociedad y coexistir como iguales.

María Magdalena representa la forma en la que las mujeres deben ser tratadas por los hombres, empezando por la forma en la que el propio maestro Jesús la trata, con respeto, con amor, como igual, como deberíamos de tratarnos los unos a los otros, independientemente del sexo, color, raza o preferencia sexual.

La alegría que me provocó la película y el reencuentro con María Magdalena me hizo recomendarla y al enterarme de que había algunos que estaban diciendo cosas francamente inauditas de la misma para que los católicos practicantes no fueran a verla, me motivó a escribir acerca de ella.

La película no es propaganda católica ciertamente y los que vayan a verla no deberían de estar esperando ver un documental del Vaticano.

Es una película con una visión fresca, a la que no estamos acostumbrados cuando se tratan temas bíblicos, dirigida a personas que pueden pensar por sí mismas, para aquellos que ven más allá de lo que otros quieren que veamos, para aquellos que no tienen miedo, que practican la tolerancia, el respeto y son incluyentes.

Es de admirarse la forma en la que narran en la película la vida de María Magdalena y cómo nos transmiten su misericordia, compasión y profundo amor. Lo hacen con respeto a ambas religiones, tanto la judía, que es la religión que practican el maestro Jesús y María Magdalena, como la católica que surge de su sacrificio y con su resurrección, en donde María Magdalena es fundamental y de ahí la relevancia de la película.

Salvo por María Magdalena y Juan, los demás apóstoles no tuvieron el valor de acompañar al maestro Jesús hasta su muerte al pie de la cruz.

De entre todas las personas, María Magdalena fue la primer testigo de la resurrección del Maestro, la primera en ver la tumba vacía y la primera en escuchar la verdad de su resurrección.

Como explica el arzobispo Roche en el Boletín de Prensa del Vaticano - María Magdalena, apóstola de los apóstoles, 10.06.2016 María Magdalena no es solo una más de entre los apóstoles, sino nada más y nada menos que "la" apóstol de los apóstoles, al ser la primer testigo ocular de Cristo resucitado, la primera en dar testimonio delante de los apóstoles de su resurrección, la primera evangelista, la primera mensajera que anunció la buena nueva de la resurrección del maestro Jesús, la que se las anunció a los apóstoles, para que ellos a su vez, la anunciaran al mundo.

Lo anterior refuerza que, de entre todos los apóstoles, María Magdalena fuese la que mejor entendiera el mensaje del maestro Jesús y por las reacciones que entiendo han habido respecto de la película, me da tristeza que a la fecha siga habiendo "apóstoles" que tal y como los apóstoles de la película, no entienden el mensaje.

El mensaje es un mensaje de amor, libertad, igualdad, con compasión y misericordia para todos por igual, no es un mensaje de miedo, control, división y sumisión.

Nunca es tarde para corregir el rumbo, y si bien fue hasta el año 2016 cuando el Vaticano reconoció a María Magdalena como apóstol de los apóstoles y de alguna forma, a partir de ello contribuye a corregir los errores que se han cometido al haberse confundido a María de Magdala, con la mujer que derramó perfume en la casa de Simón el fariseo, y con la hermana de Lázaro y Marta. Aún falta mucho por corregir para poder reconocer a todas las María Magdalenas que existen en este mundo y darles el lugar que les corresponde.

Mientras tanto, hagamos cada quien lo que nos corresponde, empecemos con nosotros mismos y desde ahí, hagamos lo propio con los que están a nuestro lado, y con todos los demás.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.