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26/04/2018 3:00 PM CDT | Actualizado 26/04/2018 4:47 PM CDT

La democracia de todos los días: diferencias entre México y Suecia

Las políticas sociales en Suecia sí están basadas en un modelo que considera la construcción de un estado de bienestar.
REUTERS/Bob Strong/File Photo
Las políticas sociales en Suecia sí están basadas en un modelo que considera la construcción de un estado de bienestar.

Tratando de darle vueltas al algoritmo Facebookero estos días he seguido publicaciones a favor y en contra de todos los candidatos presidenciales. Sí, con todo el dolor de mi corazón y la náusea de ver muchas publicaciones, algunas de ellas aberrantes, con tonos entre chisme de lavadero, chantaje emocional y vendimia de miedo infundado. Quiero ver más allá de lo que se me da filtrado en mi perfil para entender un poquito más el todo: la verdad, razón y propuesta real de las campañas son las grandes ausentes de lo que se comparte en las redes.

Así, nos la pasamos compartiendo desde la emoción -miedo, afiliación o enojo- ante datos dudosos o francamente irrelevantes, en vez de detenernos a analizar críticamente el contenido de los memes e infografías que al compartir, reproducen también un discurso de intolerancia y profunda ignorancia.

CUARTOSCURO.COM
Ninguno, ningunísimo de los tres punteros vale la pena.

Bien, a mi parecer, ninguno, ningunísimo de los tres punteros vale la pena. Es así. Y ni qué decir de los independientes, que ganaron sus candidaturas con base a muy fraudulentos métodos de recaudación de firmas de apoyo. Y la candidata independiente que tuvo la campaña más transparente de recaudación, desafortunadamente no alcanzó a figurar en la boleta electoral, lo cual nos habla también del sesgo clasista y racista en la política mexicana. Y que, a pesar de las mentiras, al menos dos de esos "independientes" estarán en las boletas sin real legalidad de que representen a los ciudadanos, sino solo a sí mismos, a sus propios intereses y a la perpetuación del sistema corrupto que "pretenden" desafiar.

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Pero de uno de esos tres habrá un ganador, y el escenario de estas elecciones pinta totalmente distinto al del 2006 donde AMLO se enfrentaba también contra el PAN y con el PRI en tercer lugar. A los candidatos y a los partidos no les importan que nos desgreñemos defendiendo a uno u otro, o si explotan al máximo el temor de convertirnos en Venezuela o el Vaticano. Tenemos que ver las alianzas ocultas, los que en la tele son acérrimos enemigos pero se dan piquetes de ombligo fuera de las cámaras.

De ninguna manera creo que es inútil votar. Todo lo contrario. Como dice mi amigo Témoris Grecko, solo un voto masivo podría realmente detener la maquinaria del fraude electoral. Solo que votar no es el único derecho ciudadano que tenemos.

También podemos asociarnos, formar parte de iniciativas sin fines de lucro y demandar resultados a promesas de campaña.

Ahí está la diferencia. Cuando compartimos memes sobre los países primermundistas y sus políticas, y discutimos si son de izquierdas o derechas, nos hace falta recapacitar en el papel de los ciudadanos en ese proceso dinámico que es la construcción de una sociedad democrática.

Hace unos días, discutí también con compatriotas mexicanos que radicamos en Suecia, y la pregunta es si Suecia es socialista o no. En cuestión de políticas económicas, tiene un mix muy interesante: muchos mercados se han privatizado y algunas medidas neoliberales han servido para darle un empujón a la economía e incluso mantener niveles de inflación bastante envidiables en comparación con el resto de Europa. El pasado gobierno era de centro derecha (los moderados), el presente es de centro izquierda (los socialdemócratas). Sin embargo, las políticas sociales sí están basadas en un modelo que considera la construcción de un estado de bienestar tal, que por eso, al menos en uno de los artículos que me compartieron, ninguno de los países nórdicos figura del todo en las listas de países considerados neoliberales.

Aquí es donde entra la participación de los ciudadanos. Mientras que en México una gran parte de la población se limitará a votar (otros ni siquiera harán eso), en Suecia la gente no solo vota en gran cantidad (más del 80% de la población votante, en comparación con el abstencionismo en México que llega casi a la mitad de la plantilla electoral) sino que también está activa de muchas formas en asociaciones con temas específicamente políticos: organizaciones de derechos humanos y sus variantes, que tratan temas como salud reproductiva, derechos LGBTQ, inclusión social de inmigrantes, derechos de minorías étnicas; y un gran número inscritos en sindicatos laborales, que siguen teniendo un peso considerable en la negociación de salarios, carga de trabajo, derechos de paternidad/maternidad, beneficios y educación continua.

JONAS EKSTROMER/AFP/Getty Images
Stefan Löfvén (partido socialdemócrata) es el primer ministro de Suecia, en la foto junto con una de los 2 voceros del partido Verde, Isabella Lovin, con quien hace coyuntura en el gobierno sueco.


Entonces, la actitud con la que se aborda el tema del bienestar social es clara: la población sabe que los derechos ganados a lo largo del tiempo podrían perderse si no se cuidan. Que no se considera populismo el reparto de las riquezas que todos producen, sino un derecho que debe cuidarse a toda costa. Que el esfuerzo colectivo es por mantener el Estado de bienestar y continuar el debate de hacia dónde quieren que vaya el país. Esa es una tarea de todos los días, y no solo del día de las elecciones al expresar el voto. Que haya habido alternancia política en los pasados comicios suecos en 2014 es muestra de que la gente pensó que los moderados y sus propuestas neoliberales necesitaban un freno. Que los socialdemócratas hayan tenido éxito en mantener sus promesas, estará por verse en las elecciones de septiembre de este año. Y Suecia, con todo y que es considerado un ejemplo a seguir, también tiene sus lados oscuros...

Pero volvamos a México.

Mientras Facebook nos inunda de memes políticos morbosos, los ciudadanos, estamos perdiendo de vista las preguntas importantes que los candidatos no están respondiendo.

Yo quisiera, por ejemplo, que los candidatos respondieran claramente en los debates: ¿Cómo piensan resolver el caso Ayotzinapa y la muy grave crisis de derechos humanos en México? ¿Cómo vamos a recuperar y proteger al sector agrario para lograr una sustentabilidad alimentaria? ¿Cuándo se dejarán de asesinar mujeres, niñas y personas no binarias como consecuencia de la violencia machista? ¿Cómo vamos a planear un sector energético que nos asegure un futuro de CERO emisiones de carbono y basada en fuentes de energía sustentables? ¿Cuándo vamos por fin a incluir socialmente a nuestros grupos étnicos minoritarios, que son fuente de enorme sabiduría y riqueza cultural, espiritual y medioambiental? ¿Qué acciones concretas vamos a realizar para apoyar la investigación y desarrollo científico en México? ¿Cómo garantizar que cada mexicana y mexicano, sin importar su condición social o económica, tengan acceso a todas las oportunidades de educación, salud y bienestar para una vida digna, que todos nos merecemos por ser ciudadanos?

Edgard Garrido / Reuters
Marcha para exigir justicia en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. 26 de septiembre de 2016.

Hay que votar este julio. Pero, para evitar en seis años, volver a votar por el "menos peor", tenemos que tomar un rol más activo en la sociedad, desde nuestro sector de sociedad civil.

Tenemos que re-apropiarnos de la palabra "política", y hacerla todos los días, desde donde estamos y desde las preguntas que más nos duelen.

Adherirnos a propuestas activistas que ya existen para que seamos tantos, que tengamos incidencia política real. No puede esperar más: ejercer nuestra ciudadanía en toda la extensión de la palabra, para tener, por fin, el gobierno que merecemos.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.