EL BLOG
08/05/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 08/05/2018 9:22 AM CDT

Mucha madre

Ooooobviamente me caga el día de las madres, dejaría de ser L´amargeitor, ¿o no?

Me chocan todas las celebraciones que glorifiquen a cualquier persona o situación, pero el día de la madre se la lleva de calle por miles de razones.

Por ejemplo: los festivales al rayo del sol esperando que pasen 600 niños antes que el tuyo para que al final, obvio, no cante porque "se chivió", o lo hayan puesto hasta atrás de todos y está escondido, ¡o peor! le tocó ser el árbol (¡no manchen misses, ¿el árbol?!) y su participación se limita a estar ahí parado; eso sí, el disfraz te costó dos mil pesos, hiciste hora y media para llegar a la escuela (arreglada como para ir a una boda porque hay que estar muy guapa en tu día), no te toca lugar sentada y a las 9:45 AM el tan ansiado festival ya terminó y estás parada en la banqueta con tus criaturas de la mano y toooda la mañana "libre", porque -sin duda- el mejor regalo para las mamás, es ¡que los niños no vayan a la escuela yeeeei! (...dijo nadie nunca).

¡Qué decir del tráfico en esta ciudad! 20 millones de personas angustiadas yendo de un lado a otro para rendirle tributo a su madrecita, comprarle su licuadora, llevarla a comer y, a todo lo que ella quiera. Un via crucis que se supera a sí mismo cada año porque ahora, gracias al cambio climático, lo más seguro es que el 10 de mayo se caiga el cielo y la ciudad se vuelva un total des-madre.

Luego, los mensajes de gente (con la que nunca hablas) para felicitarte, lo cual, por supuesto se agradece, pero intuyo que, si me lo está mandando a mí, es que se lo está mandando a toooda su lista de contactos-mamás. Lo cual quiere decir que lleva tooooda la mañana en eso, lo cual quiere decir que el 10 de mayo, por una cosa u otra, ¡nadie trabaja en honor a las jefas! que es exactamente, lo que este país NO necesita.

¿Y qué tal las redes sociales?

O-mai-god.

Hero Images via Getty Images
¿Y qué tal las redes sociales el Día de las madres?

Los que le agradecen a sus mamás, los que le echan flores a sus esposas, las que se postean con sus hijos, las dos mil fotos de los festivales con #blessed #elmejortrabajo #amosermamá #misniños #nopuedodeamor #graciastotales...

Una cosa espeluznante, especialmente, si recordamos que la mayor parte de esas mamás y probablemente todos esos niños NO-TIENEN-REDES-SOCIALES y por lo tanto, jamás se van a enterar de sus declaraciones de amor tan elocuentes. Un tip: ¡vayan y díganles eso en persona! O mejor postéense con ellos porque sí y ya, pongan sus fotos y hagan lo que quieran, pero neta lo de los mensajes que el destinatario no lee es absolutamente ridículo.

Mi mamá -que por supuesto es la mejor del mundo- nos dio el increíble regalo de que le valga completamente MADRES el día de las madres. Gracias mamá. No hay nada como sentir que el 10 de mayo es idéntico a cualquier otro día y que quererte y agradecerte pueda hacerse libremente y no una actividad obligatoria de una fecha determinada.

No me digan que que azotada porque sí, hay muchos de ustedes que lo hacen así, libre y cotidianamente ¡qué chingón! Pero MUCHA gente -entre ellas alguien terroríficamente cercano- padecen el 10 de mayo (como desde el 5, que sus mamis empiezan a hacerles manita de puerco) y que sus mamases sí hacen chantaje, sí manipulan, sí esperan un iPad de regalo y sí hacen de este día un objeto de culto y tributo.

A todos ellos mi más sentido pésame.

Ser mamá es el trabajo más antiguo del mundo, neta neta neta: no somos taaan especiales solo por ser mamás.

Sobre todo, me choca porque me parece que se ha vuelto más bien el día oficial para postearse como si todo fuera perfecto y siempre estuvieran todas tan peinadas, sonrientes y encima de todo, fuéramos realmente extraordinarias por haber parido a las criaturas ¡come on!

Ser mamá es el trabajo más antiguo del mundo, neta neta neta: no somos taaan especiales solo por ser mamás.

¡Han habido millones antes que tú y habrán millones más después que nosotras!

Dejen de andarse vanagloriando y creyéndose únicas. Cada quién vive su momento y la realidad de cada una es importante. Sí. Pero no son las primeras que no duermen porque su hijo tuvo calentura, o las únicas que diario hacen de comer, que además tienen una chamba, hacen tareas, van al pediatra o todo se les complica.

Me parece que el trabajo de mamá en nuestro entorno está muy venido a menos en el sentido de que estamos, la mayor parte del tiempo, azotándonos por lo que implica ser mamá. Padeciendo.

Es la manera moderna del chantaje, pobres escuincles.

Eso sí, en el feis ponemos nuestro lado impecable, todo el mundo peinado, de buenas. Las fiestas, los viajes, las sorpresas. El niño jugando tennis (#campeón #esfuerzo #miniño) en una preciosa foto... pero nadie vio que la mamá lo metió a la cancha arrastrando bajo amenazas de nunca más comprarle otro dulce si no se metía ¡ya! a su clase.

Creo que a nuestros hijos les haría mejor que nos enfocáramos en las partes increíbles de ser mamá.

Lo que quiero decir es que andamos muy ocupadas en el día a día -que efectivamente es a-go-ta-dor- y que muchas veces el logro al acostarnos es haber sobrevivido a un día más. Sí, nadie dice que ser mamá no sea una joda, una enorme responsabilidad y el trabajo más cansado y demandante del mundo. Sí.

¿Pero no será también que gran parte de nuestra energía la estamos gastando en pretender ser la mejor mamá todo el tiempo? ¿En postear, cumplir, palomear y presumir tooodo lo que, según nuestros entornos, es "ser buena mamá" y en que nuestros hijos sean súper niños, solo, porque otras lo hacen?

Porque creo que a nuestros hijos les haría mejor que nos enfocáramos en las partes increíbles de ser mamá. En el privilegio que es dar vida. En formar, estar y aceptar nuestras realidades con todas nuestras limitaciones. Que le bajáramos varias rayitas a la lista de clases y cosas que queremos que hagan para "ser perfectos" y dejar de definirnos a través de nuestros chamacos.

Que nos enfocáramos mejor en recordar que somos esa persona a la que (si haces bien tu trabajo), los hijos vendrán siempre que necesiten reconstruirse. Asegurarse. Reagruparse. Apapacharse.

Que tenemos la mejor medicina del mundo que son un par de brazos que contienen y hacen sentir que, aunque todo esté de la chingada, todo va a estar bien. ¡Ese es nuestro súper poder! No las fiestas que les hacemos, no las fotos que tomamos, no los planes, las actividades, ni lo cool-fit-multitask-creativas-siempreperfectas que somos, ni ninguna de todas las pendejadas que subimos a las redes o a las que inscribimos a nuestros chavos.

Se nos olvida que lo que ellos realmente necesitan es que estemos.

Que juguemos con ellos. Que soltemos el pinche celular y los veamos a los ojos y platiquemos. Hacer cosas con ellos, y digo realmente hacer, no llevar y traer para que hagan. Conectarse. No importa cuántos años tengan tus hijos. ¡Conéctate con ellos!

Ese.

El de sanar el alma y acompañar, queriendo sin condiciones a una, o varias, personas a lo largo de nuestras vidas es el verdadero valor de una mamá.

Se nos olvida pensar que las suertudas somos nosotras, no los hijos, y se nos olvida tanto, que tenemos un día especial para cobrarles todas nuestras "batallas, esfuerzos y sacrificios".

#TodoMal

Nos damos el lujo de desperdiciar los años -y a los hijos- enfocándonos en cosas que, en serio ¡No sirven de nada! ¡No importan! ¡Son ridículas!

Las invito a cambiar de perspectiva. A quitarnos el pendiente de andar quedando bien y dejar de pensar que necesitamos hacer de la vida un evento espectacular. Disfrutar las pequeñas cosas sin producciones extraordinarias, tirarse a ver tele enredados en un sillón y solo disfrutarlo. A asumirnos como somos y enfocarnos, simplemente, en estar satisfechas con una vida normal y no una llena de filtros y costos secundarios. A dejar de pretender y aparentar.

¡Hagámoslo! Enseñémosle a los hijos a disfrutar la vida sin tanta cosa.

Valeria Stoopen
¡Hagámoslo! Enseñémosle a los hijos a disfrutar la vida sin tanta cosa.

A las mamás que han perdido un hijo, las abrazo hoy con todas mis fuerzas. Ustedes sí son héroes porque la vida no debería, nunca, quitarle un hijo a una mujer.

A mis amig@s que su mamá ya está en el cielo, les digo que están haciendo un trabajo increíble con sus hijos y que, aunque nada se compare con los de ella, cuentan con mis abrazos.

A la mía, pues qué te digo Ma, tengo MUCHA madre y eres, sin duda, mi columna vertebral.

Y a todas las demás ¡BRAVO! por el trabajo monumental que hacen todos los días -y todas las noches- por cada una de sus criaturas.

Ser mamá, como dice mi amiga Renata: "Es una gran chinga, llena de infinitas satisfacciones".

Disfrútenla.

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