EL BLOG
27/02/2018 7:00 AM CST | Actualizado 28/02/2018 8:04 AM CST

Los niños (tiranos) con derecho a todo

Getty Images/iStockphoto
Formemos personas que sepan cuándo se puede uno 'desmecatar' y cuándo hay que contenerse.

Hace unos días mis hijos, el Sponsor, mi sobrina y yo estábamos felizmente vacacionando en Cancún (les debo la foto de mis pies con chupe y sombrillita y obvio, la casual en bikini). Los 5, echados, dormitando delicioso y disfrutando el silencio, y el mar, cuando de pronto se instaló del otro lado de la alberca, una mamá con 3 niños.

Yo soy una persona absolutamente intolerante a que, en un espacio compartido, la gente ponga música, sus videitos, grite o arme su fiesta como si estuviera en su casa.

No lo soporto.

Me parece una absoluta falta de respeto y me descompone completamente.

Cuando los escuincles recién llegados (de la edad de los míos), comenzaron a comunicarse a gritos de un lado al otro de la alberca, se me empezaron a parar los pelos, pero, en el ánimo de trabajar en mi paz interior sin importar lo que suceda alrededor (lo cual, en serio, es lo que más me cuesta en la vida) decidí respirar y pensar en otra cosa.

El problema fue que una hora después no solo no paraban, sino que ahora, además, la mamá también gritaba sin cesar para "platicar" con sus críos, a todo volumen.

Con bastante menos ecuanimidad que hace una hora, me senté y observé el entorno. Estábamos, todos, desesperados. Puro turista europeo ya mayorcito, sin niños observando el show.

El de 10 se me acerca completamente irritado para decirme: "Mamá ¿qué onda con esas personas?", la de 13 me avienta unos ojos desde su lugar diciendo más o menos lo mismo, los de junto comentan el punto y de pronto, en un acto sin precedentes en la historia de nuestra vida juntos (porque ooooobvio la que hace esas cosas siempre soy yo), el Sponsor se levanta, con ecuanimidad y paso firme da la vuelta a la alberca y llega hasta el camastro de la señora, la saluda, muy amablemente, la señora sonríe nerviosa (porque no es por nada pero el Sponsor tiene lo suyito), y le pregunta que si puede pedirle un favor, ante lo cual la señora se sonroja y dice "of couuuurse"... y el Sponsor pregunta: "¿Sería posible que dejaran de gritar?"

La conducta de esta familia era insostenible. Había gente yéndose de lo molesto que resultaba.

Ante lo cual la madame se descompone completamente y como loca desquiciada a gritos —obvio— se arranca a decirle que qué le pasa, que son niños jugando en una alberca, que claro que están gritando porque están felices, que cómo se atreve a solicitar eso, que quién se cree y que segurito no tiene hijos y por eso es tan intolerante.

El Sponsor, con una calma chicha impresionante y mucha educación, le responde que él también viene con 3 niños que, de hecho, están sentados junto a ella, que nadie los ha escuchado durante toda la mañana con todo y que han nadado sin parar y que, definitivamente, también están felices.

La señora fuera de sí sigue gritando incongruencias, el Sponsor dice "no voy a discutir con usted simplemente observe el entorno y entienda que estamos todos muy incómodos, muchas gracias" y se da la vuelta.

La señora lo persigue a gritos y moviendo los brazos furiosa... tooodos los ojos están ahí.

Mis hijos abajo del camastro tapados con su toalla, muertos del oso. Pobres criaturas.

Yo, absolutamente impresionada de que el Sponsor haya hecho algo así y aplaudiendo quedito en mi cabeza pensando ¡he creado un mounstro, qué chingonería!

La "dama" completamente desprogramada, va con la persona de seguridad de la alberca a gritar que cómo era posible que alguien se atreviera a decirle algo así ¡a ella! qué grosería y qué barbaridad.

La pobre poli, que no sabía qué hacer, se acerca, me pide mis datos y yo, obvio, la mando olímpicamente (y con mucha educación) a la chingada.

¿Poooooor?

¿Cómo por qué tendría que reportar a mi marido, por pedirle con educación a alguien, que nos está jodiendo la vacación a 30 personas, que pare por favor?

La conducta de esta familia era insostenible. Había gente yéndose de lo molesto que resultaba. Entre ellas una mamá furiosa porque su bebé se había despertado de la siesta (cosa que siempre es gravísima, pero en una vacación en la playa esa hora de siesta es la ÚNICA verdadera vacación que vas a tener y es sagrada).

Total, que ahí acabó el cuento, la señora habló a todo volumen por teléfono con alguien para acusar al Sponsor y después se acabó yendo.

Mamis, Papis, les tengo una noticia: los niños aprenden a hacer, o no hacer, lo que nosotros les enseñamos.

¿Cuánta gente opina lo mismo que esa —distinguidísima— señora?

Demasiada.

Vamos por la vida pensando que el mundo es nuestro sin ningún sentido del respeto por el espacio del otro whatsoever.

via GIPHY

Ahí está mi vecina que diario en el gimnasio pone su música (mala) en su cel a todo volumen, sin audífonos, aunque el reglamento dice claramente que ¡está prohibido! O los que la ponen en el club, o en la playa o en donde sea. O el maldito vecino (todos tenemos uno) que en sus fiestas, lejos de bajar sube cada vez más el volumen y le vale madre que la gente tenga hijos, trabajo, o simplemente, ganas de dormir y a las 4:00 AM el escándalo está a todo lo que da y ya en el colmo de los colmos el que ¡además! pone karaoke y nos deleita con sus gritos (porque aceptémoslo, el 99% de los que se animan a esa madre, cantan espantoso) cantando Timbiriche hasta la madrugada. Me mato. (#DiganNoAlKaraoke #Plis)

Y todas las mamás y papás que piensan que porque los niños son niños tienen derecho a hacer lo que se les pegue la gana y que el resto del mundo nos tenemos que soplar sus gritos, malos modos, desmadre y demases conductas.

Mamis, Papis, les tengo una noticia: los niños aprenden a hacer, o no hacer, lo que nosotros les enseñamos, ya sea con el ejemplo, o poniendo límites. Y eso no los va a hacer infelices, ni les va a cortar su libertad, ni nos hace ser pésimos papás ¡todo lo contrario!

Se trata de formar personas civilizadas, empáticas con las personas y con el entorno en el que están, respetuosas del ambiente y del prójimo. Y sí, si es posible enseñarles a no pegar de gritos en una alberca y que la pasen bomba al mismo tiempo.

El día mencionado cuando llegué con mi familia y observé a la concurrencia, lo primero que les dije a mis 3 fue: fíjense en las personas que están y en que ustedes son los únicos niños, no se chiflen. Porque claro, si llegas a una alberca donde el 95% son niños pues el ambiente cambia y pueden darse un poco más de vuelo.

¡Qué importante es hacerlos conscientes de su entorno en cada momento!

No hacerlo implica que ellos crezcan pensando que son el centro del universo y que el mundo debe adaptarse a ellos y ESA es precisamente la razón por la que a este país le cuesta tanto trabajo avanzar, porque solo pensamos en nosotros, nunca en el bien común, ni mucho menos en el vecino.

Nos creemos con derecho a todo y estamos criando niños que piensan que tienen derecho a todo solo, por haber nacido.

#TodoMal

Los invito a cambiar el sistema.

Formemos personas que sepan cuándo se puede uno desmecatar y cuándo hay que contenerse, es un regalo para toda su vida y que aplica para miles de situaciones, no solo para la alberca.

Los niños no van a ser niños siempre y si no les enseñas hoy los principios elementales del respeto y la convivencia en sociedad ¿cuándo?

La bandera/excusa de "aaaay, es que son niños" solo sirve para formar mounstros y tiranos sin respeto a nada y de esos, tristemente, ya tenemos demasiados en este país.

Hagamos las cosas diferentes ya, porque el resto del mundo no tiene por qué padecer a tus hijos solo porque son tuyos. Y porque el impacto de seguir haciendo lo mismo va mucho más allá que la siesta de alguien en una alberca.

Por favor.

Por México.

Lee más de L´amargeitor en su blog.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.