EL BLOG
07/03/2018 7:00 AM CST | Actualizado 07/03/2018 3:53 PM CST

Las mamis y los papis 'súper fit'

Carey Hope

El impacto que tiene en nuestra salud hacer buenas elecciones en nuestra dieta diaria, mover las nachas regularmente y no darnos permiso de todo, todo el tiempo es, sin lugar a dudas ¡enorme! en el corto, mediano y largo plazo.

Eso, y el importantísimo factor "sentirte bien contigo" son sin duda las razones por las que merece la pena echarle tantitas ganas (especialmente cuando pasas cierta edad y la ley de la gravedad empieza a demostrar sus teorías de manera aterradora).

Hasta ahí estamos todos de acuerdo ¿correcto?

OK

¿Se han asomado a su Instagram y su feis últimamente?

Omaigod.

Los Papis y Mamis ahora ¡se postean a ellos! enseñando sus partes, sus bicis, sus guantes de box y todas las clases sofisticadas, sus rutinas y sus metas cruzadas.

Es verdaderamente alarmante que a esta edad estemos tan enfocados en nosotros, tan seguros de que la gente ne-ce-si-ta admirar nuestro pelo sedoso, look "perfecto" y desde luego, nuestros músculos y curvaturas. Fishing for compliments de manera enferma y desesperada al grado que parecería que corren el maratón, solo, para poder subir la foto. Qué oso.

¡Ahora las mamis están más flacas que las hijas!

No me malentiendan. Me parece perfecto que el fitness sea una parte fundamental de la vida. ¡Qué fantástico que nuestros hijos crezcan viéndonos movernos y lo integren desde pequeños en sus vidas! ¡Qué increíble que estemos todos encontrando tantas opciones para retarnos, fortalecernos y sentirnos mejor con nosotros!

Pero qué preocupación cuando la vida comienza a girar en torno a eso.

A nosotros. A nuestra apariencia. Al mírenme. Al grito desesperado de ¡aquí estoy!

A menos de que en eso trabajes, más de 2 horas diarias de algo ya es una obsesión. Con todo respeto, l@s que entrenan 8 horas cada día -sin ser profesionales- y sacrifican por eso hijos, parejas y todo lo demás, están en realidad, tapando un hueco que nada tiene que ver con sentirse bien físicamente. Me suena más bien a que se escapan de algo, de alguien, o incluso, de ellos mismos...

¡Claro que de pronto nos ponemos un reto y hay que entrenarse para él! Eso me parece increíble para salirnos de nuestra zonita de confort.

A favor totalmente.

Peeero...

En esta locura por correr más, cargar más, competir más y hacer cada vez más cosas impresionantes, nos estamos olvidando de lo más importante.

Y es que: sí.

Efectivamente toooodos te estamos viendo.

via GIPHY

Y ¿qué crees? tus hijos, también.

Están viendo que, en lugar de masticar, bebemos proteína, comemos pasto, no nos damos un día de descanso o un permiso de comer ¡y disfrutar! algo "pecaminoso". Y nos inscribimos a todas las clases, carreras, cruces y martones posibles para, obvio, postearnos sudados, campeones, mordiendo medallas, expresando nuestras #graciastotales #makeithappend #dowhatyoulove en todas nuestras redes y recibiendo millones de felicitaciones #estásgruesa #ídola #campeón #cómolehaces

No mamen.

ESO es lo que nuestros hijos tienen como imagen de sus adultos.

Enseñémosles a nuestros hijos a aceptarse como son, aceptándonos primero nosotros y teniendo dos rayitas más de humildad y amor propio.

Con la enorme agravante, de que, en teoría, nosotros ya tenemos formada nuestra personalidad y definimos nuestro yo. Insisto: en teoría.

Ellos están en pleno proceso de autodefinición, así que imagínense que encima de todo lo complicado que es ser puberto, ahora además tienen de ejemplos a seguir a estos Papis y Mamissúper fit.

Pobres escuincles.

Porque -si quiero que mi mamá me acepte, tengo que ser como ella porque eso es lo que a ella le gusta y lo que "está bien" entonces: voy a comer pasto, vomitar cuando acabe y correr 3 horas diarias como ella... O, si me da para el otro lado la pubertad y me quiero manifestar -o proteger- me voy a chingar a mis papás tragándome todo lo que me encuentre y a pesar 100 kg-.

Los consultorios de los nutriólogos y psicólogos están LLENOS de adolescentes abrumados de dudas, de traumas, de complejos, de competencia y de desórdenes alimenticios porque ¡como nunca antes! están saturados de información, sometidos a una presión social abrumadora (cortesía de las redes sociales, los millones de filtros y el número de likes que tienen, en comparación a sus amigos) y ahora ¡encima de todo! con papás y mamás obsesionados por su físico y su apariencia.

#TodoMal

¡Ahora las mamis están más flacas que las hijas! Nada más empoderador que un #ParecenHermanas en los comentarios de su post ¿no mamis? ¿Ya vieron? ¡Estamos compitiendo con nuestras hijas! ¿Por qué quieren parecer hermanas y pretender tener el cuerpo de sus hijas? ¿Así o más enfermo? ¿Y cuántos súper fit tienen hijos con problemas de sobrepeso o que no comen nada? ¡No es casualidad, por favor abran los ojos!

Señoras, se está jugando el papel de la mujer en el mundo y seguimos pensando que lo más importante es estar buenísimas ¡¿en seriooooo?! ¿Ahí es donde queremos que nuestras mujeres del futuro se enfoquen?

¡Qué barbaridad, pónganse plis a hacer algo útil, estoy segura de que tienen otros talentos!

Piensen por favor un segundo en el impacto que tiene en una niñ@ ver a su mamá, que vive a dieta, postear sin cesar su sanísima alimentación, su nuevo détox y ver la foto perfecta, sexosa, sudada, o con el look casual y "súper natural" ¡t-o-d-o-s-l-o-s-d-í-a-s! O un papá que se inyecta cosas en el estómago para tener cuadritos, come puro atún, vive en el gym y se pasa la vida mandando a sus hijos al nutriólogo porque "están gordos" (cero) y "cómo crees que yo voy a tener hijos así" (true story).

Piensen, plis, de dónde les viene ¡a ustedes! esa imperiosa necesidad de exhibirse y que la felicidad solo les llegue con los músculos y la talla 0.

El ejercicio y la alimentación sana son, sin duda, un must. Pero por salud física y mental. No para posar. Ni para exhibirnos. Ni para validarnos de ninguna manera.

Nuestro cuerpo no nos define.

No se vale tirarse al abandono y decir "pues ya qué, ya tengo 45" y dejarse ir como hilo de media. ¡No! Pero tampoco podemos permitir que nuestra vida gire en torno a cómo nos vemos y mientras tanto confundir a nuestros chavos poniéndoles un pinche estándar tan irreal y enfermo que, además, los haga pensar que nuestra aprobación vendrá de su apariencia. Y que los haga enfocarse tanto en eso que no puedan encontrar sus fortalezas, sus pasiones y la paz mental, tan indispensable en la vida.

Impúlsalos a buscar la felicidad en cosas realmente valiosas. A ser útiles. A ser buenas personas.

Enseñémosles a aceptarse como son, aceptándonos primero nosotros y teniendo dos rayitas más de humildad y amor propio. Déjate de obsesionar con tu cuerpo. Disfrútalo.

Formemos personas saludables y autodefinidas que puedan ser felices por lo que son, no por cómo se ven. Y con un amor propio real, no lleno de apariencias, filtros y complejos, heredados -o aprendidos- de nosotros.

Obsesiónate por eso.

¡En sus marcas... listos... fuera!

Lee más de L´amargeitor en su blog.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.