EL BLOG
17/05/2018 4:08 PM CDT | Actualizado 18/05/2018 3:48 PM CDT

Graduaciones con bombo y platillo

Getty Images/Cultura RF
¿No será que todo el show es en realidad, una imperiosa necesidad de realizarnos a través de ellos?

Estamos en época de elecciones y más escalofriante todavía... de las graduaciones.

Tan tan tan taaaaaan

Miles de niños y jóvenes terminan ciclos en estos meses. En mi casa, el de casi 11 termina primaria y no les quiero contar el desmadre que se traen las mamis para ponerse de acuerdo en qué tipo de festejo van a hacer para conmemorar tan grandiosa ocasión.

A ver...

Soy la persona más a favor del mundo de la importancia de cerrar ciclos; para que me entiendan, yo me despido de los cuartos de hotel cuando me voy y hago todo tipo de ceremonias cuando algo termina y es hora de comenzar otra cosa.

Entiendo perfectamente la parte de cerrar una etapa y prepararte para la siguiente.

Lo que no entiendo es toda la parafernalia que ahora existe y la necesidad que tienen de echar la casa por la ventana y hacer eventos majestuosos en donde, parecería, que lo que menos importa es hacer un cierre, sino más bien un show.

Lo que yo me pregunto cuando veo estas cosas es ¿qué estamos haciendo?, ¿qué le estamos enseñando a los niños?, ¿qué tipo de personas estamos formando?

¿Qué tipo de adultos van a ser estos chavos?

Y es que estamos haciéndoles eventos con toga y birrete para celebrar que salen del kínder -porque está cabrón el trabajo que les costó aprender a hacer palitos y jugar con sus amigos- discotecas cuando acaban primaria -porque "ya son grandes"- cenas tipo bodas en secundaria -con alcohol porque si no "nadie va"- y ya en prepa pues tiene que haber after sin supervisión de los adultos -porque "hay que darles su espacio"- y ¡además! que se vayan de viaje a Europa de "mochila" (Louis Vouitton) en planes multimillonarios -con escala en todos los lugares más famosos para el desmadre- una Amex platino en la cartera y NINGÚN museo, visita o plan cultural whatsoever en el itinerario porque "es un viaje para festejar". No vaya a ser que de pasada aprendan algo, o le puedan dar un poco de sentido a la paseada.

Planes, que ni siquiera ellos arman, se los arreglan sus mamis para que "todo esté seguro y bajo control y siempre sepa dónde va a estar" (¡yeah sure!) O sea que ya ni siquiera les dan la oportunidad de aprender a arreglárselas, planear y resolver el mentado viaje.

No mamen.

#TodoMal

Entiendo perfectamente la parte de cerrar una etapa y prepararte para la siguiente, lo que no entiendo es toda la parafernalia que ahora existe.

No puedo dejar de mencionar la cantidad de alcohol que se consume en esos eventos, tanto los H padres de familia (¡Hello McFly!) como los chavos. Espectaculares barras libres y de shots (...están viendo y no ven) y, por si no fuera lo suficientemente alarmante, los papás ¡se van! (se quedan los guaruras a "cuidarlos" ¡qué terror!) Y ¿qué creen que pasa entonces?

La respuesta papás y mamás es: ¡TODO! Sexo, droga, abusos de todo tipo, bulling, accidentes de coche y claro, las famosísimas madrizas ¿se acuerdan la del año pasado de dos escuelas "súper nice"? Todo lo que no queremos que les pase les puede pasar ese día y nosotros les ponemos la mesa.

¿No les parece un poquitito contradictorio? ¿Mal? ¿Grave?

¡Estamos hablando de adolescentes, no podemos soltarles así todo este tipo de responsabilidades!

Nos gastamos una fortuna en estas pendejadas con tal de que "ellos estén contentos" cuando en realidad, por si no se han dado cuenta, ellos están más contentos cuando las cosas son sencillas, sin tanta cosa. Y entonces me pregunto ¿no será que todo el show es en realidad, una imperiosa necesidad de realizarnos a través de ellos?, ¿de alimentar nuestro ego?, ¿de nosotros tomarnos las cien fotos para subir a las redes con #Orgullo #MiNiño #LoAmo #Éxito #Logro #DreamsDoComeTrue #Blessed #FamilyTime #FamilyFirst

Getty Images/iStockphoto
Los estamos haciendo adictos al reconocimiento festejándoles desproporcionadamente cosas que no les implican grandes esfuerzos.

De decir "MI hij@ terminó algo" ¿y eso me hace ser mejor a mí? ¿No será que todo ese reconocimiento lo queremos para nosotros?

Porque para ser completamente honestos el éxito de terminar kínder, primaria, secundaria o incluso prepa, sí, representa cierres de ciclos e inicios de otros, pero ¿festejar? ¡¿festejar qué?!

Si los que los hemos llevado, traído, perseguido, hecho las tareas -"para que le quede bien"-, hablado con los profesores para resolverles todo -"porque no es justo"- hecho chanchullos para que pasen de año -porque, "un hijo mío no reprueba"- y estado atrás de ellos el 100% de todos esos años ¡somos nosotros!

¡La ÚNICA obligación que tienen nuestros hijos es ir a la escuela!

Y no manchen las escuelas de ultralujo a las que van en dónde la verdad, la verdad, la verdad, no es que trabajen exhaustivamente. Estamos haciendo olas y ovacionándolos por hacer lo único que tienen que hacer en su cómoda vida.

¡El premio es ese: el privilegio de poder ir a la escuela y además a una buena! Qué bien que terminen, qué padre que los felicitemos por su esfuerzo, los alentemos a hacerlo mejor y les enseñemos a cerrar círculos. OK que hagan ceremonias que marquen esas transiciones.

Pero de ahí a lo que sale en las páginas de Sociales me parece que estamos completamente fuera de control.

Ellos están más contentos cuando las cosas son sencillas, sin tanta cosa.

Los estamos haciendo adictos al reconocimiento festejándoles desproporcionadamente cosas que no les implican grandes esfuerzos.

¿Qué van a querer estos chavos cuando acaben -si acaban- la universidad? ¿Cuándo se casen? -si se casan- ¿Cuándo logren algo importante? -si es que los dejamos aprender a lograr cosas y dejamos de hacerles todo-.

La barra que les estamos poniendo para medir el éxito está toda chueca.

Y la de medirse a ellos, completamente irreal.

Estamos, eso sí, rellenándoles el ego, haciéndoles creer que todo es "un logro", que son especiales, solo, por cumplir sus obligaciones y que tienen derecho a absolutamente todo, simplemente, por crecer. Que las apariencias importan cañón, que es necesario hacer un mitote por una parte natural de la vida y que todo tiene que ser una super producción y un evento "memorable".

En serio, ¿cómo le van a hacer esto adultos en el futuro cuando lleguen a la parte de los madrazos? ¿cuando no estemos para resolverles, pagarles, encontrarles, tramitarles, arreglarles, defenderlos, negociar y aplaudirles todos los sucesos de la vida? Cuando tengan que disculparse. Conseguir un trabajo. Mantenerse en el trabajo. Administrar sus relaciones. Ganar dinero. Perder dinero. No tener dinero. Asumir los bajones de la vida y entender que no, resulta que el mundo, no giraba alrededor de ellos.

Qué le espera a este país en manos de adultos caprichosos con cero tolerancia a la frustración, creyéndose con derecho a todo y sobre todos (o todas), violentos, vacíos, inútiles, dependientes del wifi y la pose para sentirse vivos.

En cuestión de las graduaciones mi propuesta es que hagamos planes menos mafufos.

Perdón, pero lo que necesitamos enseñarles es a no necesitar tanto para sentirse felices. A ser humildes. Empáticos. Asertivos. A involucrarse en causas. A tener responsabilidades ¡y consecuencias! A escucharnos decir NO más seguido. A estar en paz en su casa y aburrirse. A convivir con la familia y no tener que estar siempre rodeados de amigos o haciendo planes que impliquen gastar dinero. A escucharse. A trabajar. A esforzarse. A fracasar. A ser menos mamoncitos y tantito más ligeros.

Eso, como todo, se enseña con el ejemplo y con límites. Lo malo son l@s que creen que así está bien porque ell@s son idénticos. Ni hablar... nos vemos en unos años y nos cuentan qué tal les salió esa rifa.

En cuestión de las graduaciones mi propuesta es que hagamos planes menos mafufos. Más retro. Sin tanta cosa. Les aseguro que todos la pasarán cien veces mejor.

¡No se metan el pie papases! Las expectativas se las hacemos nosotros. El reconocimiento útil no es a través de cosas, vestidos elegantes, o publicaciones en los periódicos, viene de lugares mucho más profundos. Búsquenlo.

Y también ¿por qué no? en lugar de gastar esas cantidades de dinero en fiestas pretenciosas, usamos con la generación ese dinero para ayudar a otro, a una familia de la escuela que lo necesite, a una causa social o ambiental... ¿Por qué no involucrar ahí a los escuincles y entonces sí dejar una huella como generación y de pasada aprender a hacer comunidad?

Enseñémosles a gozar con las pequeñas y sencillas cosas de la vida.

¿Saben por qué?

Porque esas, y no todo lo demás, son las que realmente importan, las que son grandes, aunque parezcan chicas.

Los invito a no dejarse llevar en el tren de la presión social y la pose y pensar en hacer las cosas diferentes y mucho, pero mucho, más aterrizadas.

CORRECCIÓN: En un versión anterior de este artículo se señalaba que las escuelas involucradas en el problema aquí no se habían pronunciado y no había habido consecuencias. La realidad es que publicaron un comunicado y tomaron acciones dentro de sus comunidades.

Lee más de L´amargeitor en su blog.

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