VOCES
07/09/2018 6:00 AM CDT

El escritor anónimo de la Casa Blanca no es un patriota, y está violando la Constitución

Jabin Botsford/The Washington Post via Getty Images
El presidente Donald Trump durante una reunión de gabinete el 16 de agosto de 2018.

He encontrado muchos modos de ejecutar la ley con fidelidad en mis más de dos décadas en el gobierno. He visto a oficiales intentar romper las reglas para alcanzar sus objetivos, y he visto a oficiales demostrar un respeto reverente a la ley mientras cumplen las funciones para las que fueron electos y designados. Nunca en mi carrera he visto algo de la magnitud de la historia que contó el miércoles un alto cargo de la administración en una editorial del New York Times. Me imagino que no soy el único.

La analogía histórica más cercana que puedo nombrar (y no es la mejor) sobre los esfuerzos del autor y otros por "frustrar las peores inclinaciones de la agenda" del presidente Donald Trump, es la toma del poder de Edith Wilson después del infarto que sufrió el presidente Woodrow Wilson en 1919. su abrogación del poder político fue, de hecho, uno de los eventos históricos que condujo a que pasara la vigésimo quinta enmienda, que regulariza y codifica cómo debe actuar la república frente a un presidente incapacitado.

El presidente tiene razón en una cosa: el alto cargo de la administración que escribió la editorial, no tiene escrúpulos.

Tengo diferencia de fondo y forma con la actual administración. Sus políticas sociales divisivas ofenden a los americanos de todas las razas, credos, colores, género, orientación o de cualquier índole. Decir que su manejo de la política exterior (el área en la que estoy especializado) es devastadora, es quedarse corto. El presidente Trump ha decidido mimar y apoyar a nuestros adversarios, ofender a nuestros aliados más antiguos y fieles, minar la credibilidad y el liderazgo mundial de Estados Unidos, y degradar los valores fundamentales de la democracia, la libertad de expresión, la dignidad humana y el respeto por los derechos políticos y civiles.

Dicho esto, el presidente tiene razón en una cosa: el alto cargo de la administración que escribió la editorial, no tiene escrúpulos. Todavía peor: está violando su juramento de proteger, preservar y defender la Constitución de Estados Unidos.

El autor o autora dice que los oficiales del gabinete no quieren invocar la enmienda 25 para no provocar una crisis institucional. Desafortunada y peligrosamente, cuando cargos no elegidos se apropian de los mecanismos de la política nacional y no acuden a los procedimientos constitucionales establecidos, están en realidad creando una crisis constitucional.

Puedo apreciar las intenciones patrióticas, y su llamado a los estadounidenses para que se unan y terminen con la división nacional. Eso no cambia el hecho de que sus acciones son equivocadas. No son democráticas ni constitucionales. La Constitución no da poderes a los funcionarios no electos (por más "adultos" que sean y las buenas intenciones que tengan) para decidir que así es como gobernarán.

Si el presidente no está capacitado para hacer su trabajo, no improvisen. Sigan la Constitución y remuévanlo de su puesto.

Este blog apareció originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos, ha sido editado y fue traducido por Víctor Santana.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.