EL BLOG
29/06/2018 5:14 PM CDT | Actualizado 30/06/2018 7:01 AM CDT

Luis Miguel y la historia de cómo a los mexicanos nos gusta que nos mientan

Instagram: luismiguellaserie
Ahora con esta serie Luismi acabará santificado.

En cada mesa a la que nos sentamos se comenta la méndiga serie de Luis Miguel y parece que no acabará nunca. Cuando lleguemos a Daisy Fuentes vamos a estar apenas a la mitad, y para como veo el detalle del relato, nos faltan mínimo nueve temporadas para llegar al Season finale.

Pero qué bien que lo estén contando así, poco a poco y con calma, porque uno de los rasgos que nos caracterizan a nosotros los mexicanos, es nuestra pinche mala memoria.

Además -como ya nos quedó claro- hay mucho que contar. Y es que antes no se contó nada, es de sorprenderse que nos aguantáramos con saber tan poco de nuestro ídolo, sobre todo considerando cuánto nos gusta el chisme a los mexicanos.

Yo primero, que nada, me quito el sombrero por ese trabajo de marketing de 360 grados, es un comeback tremendo. Y quisiera conocer al genio estratega que concibió este regreso del Sol; pues es un trabajo de tejido fino, paso a paso y con poco margen de error.

Todos hemos escuchado las historias del "porqué volvió", y se parecen unas a otras, pero quién sabe cuál sea verdad; que si debe dinero a unos y con esto pagará sus deudas; que si debe millones a otros, pero en el extranjero; que si son gringos los que planearon esto; que si es CIE; que si es Dios; que si debe disculpas; que si se quedó sin nada, y qué sé yo. La verdad todo da igual, sea cual sea el problema, es bastante obvio que lo podrán solucionar.

Con la cara de Diego Boneta, está fácil olvidar que Luis Miguel tiene ya casi 50.

Todos están siguiendo la serie, todos están de nuevo hablando de Luis Miguel.

Uber al que uno se sube, seguro está sonando una canción de él. Parece broma.

Y por lo visto así seguiremos, por lo menos hasta que aparezca Marcela.

Yo crecí con Luis Miguel.

Era para mí y para muchos más bien un guilty pleasure, quizás no comprábamos sus discos, pero sí bailábamos sus canciones en el Baby'O y lo llegamos a ver varias ocasiones sentado en su mesa, rodeado de modelos y de su entourage de pendejos.

Pero lo genial es que todo ese pasado ya también es lo de menos. Mi sobrina de 13 años ya escucha sus canciones de modo obsesivo y sus amigas hablan de él como si fueran sus contemporáneas. Y es que con la cara de Diego Boneta, está fácil olvidar que Luis Miguel tiene ya casi 50.

Instagram: luismiguellaserie
Luis Miguel era aún más guapo que Diego.

Gerardo Mora via Getty Images
Luis Miguel el 30 de mayo de 2018 durante un concierto en Orlando, Florida.

Pero Luis Miguel era aún más guapo que Diego, incluso vestido con esa terrible pinta ochentera. Era irreal su belleza, tanto como era insoportable.

Pesado con las fans, pesado con la prensa.

Vanidoso hasta los huesos e incluso grosero.

¿Pero, quién se acuerda de eso?

Nadie.

Porque así es como somos los mexicanos, se nos olvida lo malo de volada y no solo eso, ahora con esta serie -Luismi– acabará santificado. Tanto como el pobre y pesado de Bobby Palazuelos acabará enterrado. Y ni hablar de Luisito Rey, el mejor personaje de la serie.

Nos encanta creérnosla, nos encanta que nos cuenten mentiras, nos gustan los finales felices.

El otro día me eché la película de Gloria Trevi en un avión y acabando me sentí con la necesidad de darle un aplauso. Qué bárbara. Delitos de rapto, violación y corrupción de menores; pero sale de la cárcel y al primer azote de pelos y un grito de "te doy cinco minutos desahógate" ya todos la habían perdonado.

Absuelta y con un disco nuevo que rompió récord.

Así, en cinco minutos. Literalmente.

¿Será esa característica nuestra?

La del perdón.

La del olvido.

Es una locura, pero es la realidad en la que se vive por acá.

Y bueno, ahora que estamos por estrenar presidente, y hemos gozado de las terribles campañas electorales, el regreso del lamentable jingle ochentero y un payaso metido en los debates serios; yo solo me pregunto cómo es que seguimos olvidando tanto.

Suertudos los que pueden seguir evadiendo la realidad, optando por voltear al otro lado.

Estamos de atar, Karime Macías -la esposa del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte- viviendo como reina en Londres y acusada por desvío de recursos por un monto de millones de pesos. Y bueno, casi no nos acordamos de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, aún cuando sus padres no dejan de suplicar al gobierno que les den respuestas. Y la cifra de las mujeres muertas y desaparecidas sigue subiendo todos los días.

Y no quiero dar un bajón, ni cambiar de golpe la conversación, pues necesitaría muchas entradas en el blog para acordarme de mentiras y de olvidos de los mexicanos. Solo quiero dejar claro que somos muy buenos para creérnosla, o más bien nos gusta que nos mientan.

Luis Miguel sigue siendo un pesado, siempre lo fue. Solo que a todos nos toca de pronto que nos bañe la humildad; y a él le llegó la hora, la suerte es que tiene gente inteligente cuidándole las espaldas, y que le están ayudando a contar una historia maravillosa que limpiará para siempre su nombre.

Suertudo él.

Y suertudos los que pueden seguir evadiendo la realidad, optando por voltear al otro lado, o de plano, creerse los cuentos de hadas.

Así son las cosas con nosotros los mexicanos:

las verdades de a mentiras.

Y nos va bien así,

unos dicen que vamos a ganar el Mundial,

Otros creen que Anaya será presidente.

Ahora sí que como dicen los memes,

solo falta que aparezca la mamá de Luis Miguel.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.