EL BLOG
16/02/2018 2:09 PM CST | Actualizado 16/02/2018 2:09 PM CST

Es nada o es cáncer

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close up, topless woman body covering her breast with hand, color processed

(Odio los diminutivos, pero no se le puede llamar bola, cuando es bolita).

Hace unos cinco años, me saqué el susto de mi puta vida con una "bolita". Sí, era una pinche bolita de las que todo el mundo te dice "no es nada" y en ocasiones resulta que sí es algo.

Fue viviendo en Nueva York donde todo esto sucedió, y tener una bolita allá es mucho más jodido que tenerla en México (al final de este blog verán por qué).

Cuando llegué con este tema a visitar al Dr. A (mi doctor favorito), él concluyó la consulta diciendo (básicamente) que podría ser "nada o cáncer de tiroides". Ese gap tan grande entre "tener nada y tener cáncer" hizo que se me saliera el corazón y se me acabara el aire. Dicha reacción —que claramente él doctor no esperaba— se puso tan punk, que me dieron el primer valium de mi vida.

La espera del resultado oficial duró un mes, pero por el cabrón miedo se sintió como un año. Con lo cual me tuvieron que medicar completa, de lo contrario no iba a poder dormir, comer ni ser. Y eso era un problema, pues estaba sola en NY con mis dos niños muy chicos y un hijastro de 17; así que eso de "ser" era de a huevo.

Obtener rápido las citas para el laboratorio, los rayos X, la biopsia y demás exámenes fue tan complicado como conseguir reservación en un restaurante de moda. Listas de espera, llamadas a modo de ruego, esperar cancelaciones, una verdadera locura, pinches gringos, sus seguros y su sistema médico —y yo nadando en medio de ello— nadando es mucho decir, más bien flotando como podía.

Estoy convencida de que ese mes que tuve que esperar, para saber que la bolita era benigna, me dejo un poco más enloquecida de lo que Dios me hizo. Me dejó de verdad, tocada para siempre.

El día de la buena noticia, el Dr. A habló conmigo largo y tendido en su consultorio, yo sollozaba y él me decía que le gustaba mucho el rock en español. Se despidió diciendo,

Llegamos todos a una edad en la que empiezan a 'pop up things'* sin explicación, vete acostumbrando, porque si no, cada vez que sientas algo raro, te vas a morir de un ataque de ansiedad antes de corroborar que no es nada.

(Imposible traducir eso de "pop up things" y ya verán porque)*

Su explicación tan poco científica (se trataba de un doctor con 127 diplomas en la pared) me dejó tranquila. Y me fui con mi bolita.

Me dijo que tenía que revisar mi tiroides completa, una vez al año.

La bolita no desapareció del todo, pero se metió de vuelta a la tiroides o a mí se me olvidó.

Tres años fue que olvidé revisarme, y eso que a mí nada se me olvida.

Y hace unos meses la bolita salió de nuevo.

Quise hacerme güey, pero eso tampoco se me da muy bien, dicen que "el que busca encuentra" y yo siempre busco y cuando no encuentro, sigo buscando, porque sospecho que algo seguro anda por ahí.

Conseguí el nombre de un internista. Cuando lo llamé para hacer la cita, su asistente me dijo que tenia lugar hasta dentro de 15 días. Me recordó a NY. Esos doctores que son tan perseguidos, como dice el dicho "están buenos para una emergencia".

Pero esperé.

Y ayer llegue al consultorio del doctor S.

Le pedí a J que me acompañara, porque él siempre dice que "no pasa nada" y en este caso específico me pareció genial que lo pensara.

El Dr. S nos recibió una hora tarde.

Le conté la razón de la visita y toda la saga de la puta bolita en NY, y también le conté lo que me dijo mi doctor de las cosas que iban a "pop up" con la edad.

No le gustó nada el comentario, a él también le pareció extraño que un hombre de ciencia se expresara así, y me dijo —con la falta de sentido del humor— que claramente lo caracterizaba,

Qué raro que un doctor en NY se exprese así, no me parece una buena analogía eso de la bolita y las palomitas.

Me pareció ya innecesario decirle que aunque la palabra fuera POP, no tenía nada que ver con palomitas. El Dr. A, aquella vez se refería a chingaderas que salen con la edad, o como dice mi mamá (que se cree doctora):

Mijita siempre son bolitas de grasa o de nada.

A su favor diré que ella, sí que no es una mujer de ciencia.

Continuando con la historia.

El Dr. S me dijo que todo lo que sale tiene una razón de ser.

Me revisó y le costó trabajo, pues cuando alguien no me conoce y me pide que "relaje el brazo", no logran creer que mi brazo —ni cuando estoy dormida— está relajado. Pero mi tensión muscular sirvió para que el doctor tomara la ejecutiva decisión de llegar al fondo del asunto, en esa misma tarde:

Baja ahora mismo a hacerte un ultrasonido de tiroides, porque no vas a poder estar así con esta angustia.

Lo que es no conocerme, pensé yo (la reina de la ansiedad). Pero no se lo dije, obedecimos y bajamos a lo que procedía.

Temblando.

Me recibió otro doctor amable y me hizo dicho ultrasonido. 15 minutos después acabó y 5 minutos más tarde me dio mi sobre. Subí de vuelta con el doctor.

Este proceso de 2 horas y media en México tomó 3 semanas en NY, y todavía faltaba la mitad.

Mi doctor nuevo (y favorito aunque no sea simpático) analizó todo y me explicó con pelos y señales que se trataba de algo con un nombre que ya olvidé. Pero resulta que es una bolita de agua, con una razón científica de estar ahí:

No es un popcorn...

(De verdad no entendió nada).

Es un nódulo equis y erre y de tipo zeta. Da igual el nombre, de verdad, porque dijo que no era nada malo, y eso era lo único que yo quería saber.

Respiré.

Llegué a mi casa a abrazar a mis hijos dormidos, tan fuerte, que los desperté.

Me acordé de cuando el Doctor A. me preguntaba en NY, durante mi llanto,

¿Qué te da tanto miedo?

Que mis hijos tengan una madrastra y se olviden de mí.

Sofía, te estás saltando 20 pasos.

No me quiero quedar sin verlos crecer, y morirme sin que ellos me vean crecer a mí...

En todos los sentidos... y lo sigo pensando.

J gracias por acompañarme, por decirme que todo iba a estar bien y no equivocarte.

Es una suerte de la vida, saber que si algo más pops out, tú estarás haciéndome reír, mientras ese doctor con poca gracia me atiende.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.