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31/01/2018 3:00 PM CST | Actualizado 31/01/2018 4:23 PM CST

¿Con qué tipo de nación sueña Trump?

REUTERS/Leah Millis
El presidente Donald Trump pretendió promover la unidad en un país socialmente fracturado.

En uno de los discursos del Estado de la Unión más largos de la historia de Estados Unidos, el presidente Donald Trump pretendió promover la unidad en un país socialmente fracturado, pero en realidad su retórica perpetuó una vez más las divisiones históricas de la sociedad estadounidense.

Sin detenernos en la discusión de la veracidad de sus supuestos logros, ni en el hecho de que se apropia de las importantes mejorías que la economía nacional ha tenido y que fueron impulsadas antes de su mandato, Trump tomó crédito por generar resultados para su base política mayormente compuesta de gente blanca, de clase trabajadora y cristiana: menos impuestos para las clases media a baja, más empleo (específicamente en los sectores de manufactura y minería de carbón) y la disminución en la regulación de pequeños negocios.

Asimismo, hizo promesas en áreas prioritarias para el sector que le dio su voto, como son el mayor apoyo para los veteranos, y, por supuesto, la necesidad de parar y detener la inmigración de mano de obra no calificada que despoja al trabajador estadounidense promedio de acceso a fuentes de empleo. El presidente enmarcó su retórica en un nacionalismo cristiano, con frases como "en Dios confiamos", y "en la fe y la familia" como "el centro de la vida estadounidense" espolvoreadas sobre su discurso.

Profundizando en el tema que hace poco detuvo las negociaciones del presupuesto, la inmigración, Trump dedicó sus comentarios divisorios a demonizar a los migrantes, dándonos a entender que se afilian con pandillas como la MS-13, matando a estadounidenses inocentes y traficando drogas, y no trabajando arduamente y de manera digna para mejorar su nivel de vida y las condiciones de su familia.

Fue notable la ausencia en su discurso el estatus que guarda la investigación actual sobre la intervención rusa y el famoso memo secreto que en otras ocasiones ha repudiado.

Si bien propuso en sus cuatro pilares un camino a obtener la ciudadanía para 1.8 millones de migrantes "ilegales", también dejó en claro que son una moneda de cambio para que obtenga su muro y la terminación del programa de lotería de visas de diversidad y la reunificación familiar. Y, por si no entendiéramos su postura, se cerró esta discusión declarando que "los estadounidenses también son dreamers", marcando una diferencia entre los "verdaderos" estadounidenses y estos jóvenes soñadores, resaltando la prioridad de proteger a los primeros ante todo.

Con respeto a otros temas nacionales importantes que afectan particularmente al estadounidense blanco, tales como la adición a los opioides o capacitación laboral, se escucharon promesas, pero no estrategias concretas y con rumbo, dejando ver una vez más la verdadera forma de la política trumpiana. Cabe mencionar, que fue notable la ausencia en su discurso el estatus que guarda la investigación actual sobre la intervención rusa y el famoso memo secreto que en otras ocasiones ha repudiado.

Con este discurso el presidente Trump reforzó la unión de los sectores del país que se parecen a él y piensan como él. Pero hasta que deje de basar su proyecto de nación en una perspectiva de homogeneidad demográfica, social y religiosa y negar la diversidad de los estadounidenses, no simplemente en cuestiones de piel, sino de pensamiento, estilo de vida, cultura y prioridades, la verdadera unión de la sociedad se tornará más difícil que nunca.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.