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26/07/2018 12:00 PM CDT | Actualizado 26/07/2018 1:51 PM CDT

“Fue leal para los enemigos y para los amigos traidor”, por Donald Trump

YURI KADOBNOV/AFP/Getty Images
Donald Trump y Vladimir Putin en Helsinki, el 16 de julio de 2018.

Si con algo es difícil comparar a Donald Trump, es con el arte. Sea como obra en particular o como manifestación en general; así que arranco con una disculpa por el encabezado.

Sin embargo, si creyera que el título de una obra refleja a Donald Trump de cuerpo entero, es el del filme Fue leal para los enemigos y para los amigos traidor, de Nikita Mikhalkov; agregando que fue se transmuta a es, porque está pasando ahora, right now. Y aclarando que el personaje de la película es la antítesis del "agente naranja" que actualmente envenena las relaciones internacionales, principalmente entre EU y sus "aliados históricos", como si de Novichok se tratara.

Y ha sido un envenenamiento metódico y sistemático, tanto de tratados, alianzas y organizaciones, como de países, políticos, empresarios, artistas, deportistas, y cuanto y quien se le ocurra.

"...para los amigos traidor".

Sobran los ejemplos. Intento de destruir el TLC (o NAFTA, en inglés) y amenazas a México y Canadá, como partes de ese tratado. Ataques al G7, negándose incluso a suscribir el comunicado final, después que él mismo lo aprobara, y a través de su preciado tuiter (280 caracteres, al parecer la máxima dosis recetada a su intelecto). Intentos evidentes de llevar la OTAN a un punto casi de rompimiento con acusaciones de todo tipo. Exabruptos contra la Unión Europea, aliado histórico de los Estados Unidos.

Tanto, que ha obligado a Europa a preguntarse, en voz de su encargada de política exterior, Federica Mogherini, "a quién considera (Trump) su amigo", después que este declarara: "La UE es un enemigo de EU".

¿Qué cosa inconfesable le conoce el KGB Putin para que le sea más "creíble y confiable" a Trump que todas las instituciones de inteligencia de su propio país, USA?

Luego arremete contra el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, llamándolo "deshonesto y débil". Se entromete en los procesos británicos (aliado por antonomasia de EU), y dispara contra la primer ministro Theresa May y contra los ingleses en general por algo totalmente fuera de su incumbencia, el Brexit. Ofende a la canciller alemana, Angela Merkel, a la que incluso se negó a dar la mano frente a las cámaras. Da la espalda olímpicamente a Corea del Sur y a Japón en algo tan importante para ellos como la amenaza nuclear norcoreana.

Pero para que el asunto de ser traidor a los amigos no tenga que salir de las fronteras de USA (America First), ha intentado desprestigiar ante los ojos de sus ciudadanos, y del mundo, a instituciones casi míticas para los norteamericanos: CIA, FBI, NSA (y que me recuerda a unos tales Bradley E. Manning –hoy Chelsea E. Manning– y Edward Snowden). Y más aún, a cuanto medio de comunicación en ese país no le "sea fiel" (como se lo pidió-ordenó al ex del FBI, James Comey), llámese New York Times, la revista Times o CNN (la lista también sería cuasi infinita); al extremo de lanzarse a una guerra particular contra Jeff Bezos, acusándolo a través de Amazon de cualquier cosa, pero en realidad por ser el dueño del Washington Post, otro de los medios "deshonestos" según él.

Fue leal para los enemigos...

Tal ha sido su arremetida contra ese "enemigo interno", que sin que le temblara el menor músculo de la cara, en el reciente encuentro de Helsinki, y ante la mirada y los oídos de todo el mundo, dejó en claro que creía más en el exKGB Vladimir Putin, que en la CIA, el FBI, la NSA. Y, si apareciera, hasta en un enviado del más allá de George Washington, tipo pajarito de Nicolás Maduro. Que si el camarada Putin negaba la interferencia en las elecciones norteamericanas, y le decía que NO hubo injerencia rusa en ellas ni en la democracia norteamericana, él le creería más que a ningún yanqui, faltaba más, fuera de los Nueva York Yankees, de los Angeles Lakers o de los New England Patriots.

Por supuesto, tras la ola de críticas que generaron sus declaraciones, sin el menor empacho o rubor se desdijo... porque todos son fake news de los demás. "En realidad "donde dije digo, digo Diego", y tan fresco como lechuga mañanera.

Y todo esto lleva a la pregunta simple y directa de... ¿Qué cosa inconfesable le conoce el KGB Putin para que le sea más "creíble y confiable" a Trump que todas las instituciones de inteligencia de su propio país, USA?

Es harto conocida, y ventilada en medios, su afición a pagar por sexo o por hacer callar historias al respecto.

Es entonces que asalta la memoria la historia de las prostitutas rusas que un agente británico contó en el formato "había una vez". Sea que aquellas orinaron por orden, y delante, de Trump, sobre un colchón donde habrían dormido los Obama en una visita a Moscú, o directo a sus ojos (y por eso sus ojeras de presumible decoloración prostitutourinaria rusa), o por cualquier cosa vinculada a chicas de paga.

Porque es harto conocida, y ventilada en medios, su afición a pagar por sexo o por hacer callar historias al respecto; y si alguien lo duda puede detenerse en las de la "pornoactriz" Stormy Daniels, o la Playmate de Playboy, Karen McDougal, o de otras tantas "chicas" que hablan de eso, de acoso, de toqueteos y más, mucho más.

Incluso, el exestratega jefe de la Casa Blanca y ex mano derecha del mandatario, Steve Bannon, afirmó que los abogados de Este pagaron a más de 100 mujeres para acallar encuentros sexuales de toda índole (remunerados y gratuitos).

Pero en fin, y volviendo al tema principal que nos ocupa, y un tanto para corroborar la "desinteresada ayuda soviética" —perdón, rusa— el Rasputín de Trump, Vladimir Putin, aclaró que, aunque no hizo nada malo, nadita, sí quería que Donald ganara la elección. Cabría entonces preguntarse... ¿por?

Huelgan los comentarios.

P.D. Si Ronald Reagan se levantara de su tumba, por supuesto, sin alzhéimer y viera al Trump de rodillas ante el país que como sistema él enviase al "basurero de la historia" se volvería a morir sin remedio posible.

Continuará...

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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