EL BLOG
16/07/2018 9:13 AM CDT | Actualizado 16/07/2018 6:43 PM CDT

De la Mafia a la Camorra, o la Ndrangheta, ¿también del poder?

ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCUROCOM
Manuel Bartlett y Andrés Manuel López Obrador.

Dos fuerzas opuestas, de igual masa o energía, cuando entran en contacto se aniquilan mutuamente, sin remedio posible; y si hay diferencias, la más poderosa de ellas destruye a la más débil. No hay de otra, se diría en buen mexicano.

Es lo que teóricamente pasa entre Materia (todo lo que vemos, tocamos, olemos, escuchamos, etc.) y Antimateria (lo mismo pero al revés, o algo así como la imagen que reflejamos en un espejo) que se destruirían recíprocamente si, hipotéticamente, colisionaran:

Ahora bien, releyendo comentarios y opiniones, pero sobre todo "las buenas nuevas" del Mesías y su equipo de Robespierres (por lo de incorruptibles), algo me sorprendió enormemente: descubrir cómo todo lo que creíamos saber sobre energía y materia se derrumbaba de golpe y porrazo, a partir de las dos "nuevas fuerzas" surgidas en los últimos 18 años (cualquier coincidencia con cierto tiempo de campaña política seguro es solo coincidencia): La Mafia del Poder (MdeP) y La Antimafia del Poder (AMdeP).

Muchos años antes de las elecciones de julio del 2018 en México solo había MdeP (gobierno, empresarios, políticos de todos los partidos no morenos (partidistamente hablando), e incluso opinantes de cualquier signo, no morenos (partidistamente hablando), entre otros muchos especímenes.

Pero que de pronto, como en un "hágase la luz", llegó un rayito de eso, luz, bautizado con el acrónimo AMLO. ¿El origen? Aunque desconocida tanta pureza, al parecer se trataría del resultado de una "inmaculada concepción" desde una masa amorfa denominada Pueblo Bueno (que no está en la categoría de Pueblo Mágico, aunque debiera). Un "algo" asumido sin explicación o descripción a ningún nivel; teoría dura y pura sin necesidad de ecuaciones que la "expresaran". ¡De la que se salvaron las mentes "escolarizadas" por la CNTE!

Fue de todo ese conjunto de rayos, masa amorfa y redentos (de los que trataremos más adelante), que se nació al AMdelP, todos morenos (ídem). Y como era de suponer, mostró la principal característica de fuerza contraria a la MdelP: el antagonismo. Sin embargo, que de pronto la experimentación asombró al "Tercer ojo" porque, ¡oh sorpresa!, al mismo tiempo que mostraban que eran incompatibles por otra parte, ¡NO lo eran!, y más aún, ¡podían ser absolutamente concomitantes!

Vale aclarar que esta evidencia de to be "and" not to be es, sin lugar a dudas, una de las más perfectas demostraciones de la Ley de la unidad y lucha de contrarios de la dialéctica de Marx (en realidad es de Hegel, pero Marx se la autoadjudicó como todo buen izquierdoso de los tiempos pasados, presentes y por venir).

Y todo ello por algo absolutamente inesperado, pero al mismo tiempo común: a medida que se acercaban las elección, y pasadas estas y garantizada la victoria de la AMdeP, lejos de colisionar con la MdeP y aniquilarla, la surgida del pueblo mágico, perdón, quise decir bueno, en realidad absorbía, exorcizaba y limpiaba a la otra de cualquier mancha o mácula que pudiera arrastrar.

Fue así como cientos de miles de partículas de la MdeP (el sindicatero huido, que no ido, a Canadá; la maestra expresidiaria, el tumbador de sistemas en elecciones, el salido de una salina y culpable de todo, y otros muchos, muchísimos, de los más conspicuos miembros del gobierno, empresarios, políticos de todas las tendencias no morenas (partidistamente hablando), etc. comenzaron a pasarse de forma natural y fluida a la filas de la AMdelP, ya "exorcizados" por la mano bendita del Rayo de Luz.

Hasta que finalmente, también de golpe y porrazo, la MdeP desaparecía, o al menos ya nadie la mencionaba, y no era necesaria la AMdelP por obvias razones.

Carlos Jasso / Reuters
Anteriomente AMLO había señalado que Manuel Velasco, gobernador de Chiapas, derrochaba dinero en propaganda para promoverse y amagó con denunciarlo. Hoy las cosas son distintas.

Y más aún, al parecer ya no sería necesario aniquilar nada: ni construcción de nuevo aeropuerto, ni reforma energética, ni sacar el ejército de las calles, ni bajar los altos precios de la gasolina. Incluso, muchos ya no están tan seguros de que los esperanzados ninis reciban su "lanita"; esa que les prometieran y serviría para enseñarlos, o para que siguieran aprendiendo, a ser unos excelentes buenos para nada.

Finalmente, y como todo lo que sucede entre cielo y tierra, mexicana, la nueva "relatividad" necesita un nombre que la identifique para este "presente de gloria y futuro de resurrección". Del apellido ni preocuparse porque se mantiene: del Poder.

Fue entonces que se me ocurrió, aprovechando que eso de los nombres de "agrupaciones delictivas" italianas está muy de moda en nuestro país, sugerir que podría llamarse... Camorra o Ndrangheta, con el ya conocido apellido. A fin y al cabo que "no es lo mismo pero es igual", diría un cantautor muy popular entre los izquierdos de al sur del Río Bravo.

Por supuesto, el nombre puede ser también cien por ciento mexicano: por ejemplo, Cartel del Poder Nueva Generación, aunque en realidad sus miembros no tengan nada de novedosos, y sigan siendo hoy de izquierda, ayer de derecha, anteayer ambidiestros y... ¡priistas siempre!

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.