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11/02/2019 3:01 PM CST | Actualizado 11/02/2019 4:16 PM CST

Airbnb es acusada de destruir ciudades. Esta compañía dice que es la alternativa ética

Fairbnb, con sede en Italia, tiene la intención de invertir la mitad de sus ganancias en la comunidad.

ElOjoTorpe via Getty Images
Ámsterdam ha visto protestas por la asequibilidad de la vivienda en la ciudad. Los manifestantes le echaron la culpa a Airbnb de que las casas se compran específicamente para ser utilizadas para rentas a corto plazo en la plataforma.

AMSTERDAM - "¡Alto al desalojo de Ámsterdam!" Ese fue el mensaje en un cartel que bloqueaba la calle mientras los manifestantes marchaban por la capital holandesa en diciembre contra una ciudad que, según decían, se había "vendido" al turismo, a Airbnb y a las fuerzas de la gentrificación.

Ámsterdam es solo una de las ciudades donde se ha acusado al crecimiento en la cantidad de rentas de Airbnb de convertir muchas casas en activos para recaudar efectivo, en vez de lugares para vivir. En Nueva Orleans, la economía colaborativa ha sido acusada de aumentar la división social, mientras que en Barcelona, donde el aumento del turismo se ha fomentado en parte por plataformas como Airbnb, los grafitis callejeros vociferan: "Turistas, váyanse a casa; los refugiados son bienvenidos".

Y las ciudades están actuando. Ámsterdam, por ejemplo, ha limitado el número de noches a 30 (de 60, anteriormente) que los anfitriones al estilo de Airbnb pueden rentar sus departamentos. En Barcelona, los anfitriones deben registrarse en la ciudad, y el gobierno ha dejado de emitir nuevas licencias. Y en la ciudad de Nueva York es ilegal rentar departamentos completos por menos de 30 días.

Sito Veracruz, uno de los anfitriones de Airbnb que vive en Ámsterdam, cree que existen aspectos positivos que pueden surgir de las rentas a corto plazo: poner dinero en los bolsillos de la población local y permitir que los turistas experimenten nuevas comunidades. Pero él piensa que hay una mejor manera de hacerlo.

Veracruz es una de las personas detrás de una plataforma llamada Fairbnb, con sede en Italia, que se presenta como una versión más socialmente responsable de las plataformas de renta vacacional como Airbnb y tiene como objetivo garantizar que el turismo de aficionados beneficie a vecindarios completos.

"Vi ambos lados de la moneda, los negativos, pero también el buen impacto para los anfitriones e invitados cuando teníamos una habitación en Airbnb", dijo Veracruz, exurbanista.

SENAY BOZTAS
Carteles en Ámsterdam que dicen "No quiero monocultivo". Los manifestantes han criticado la "comercialización" de la ciudad, a la que atribuyen factores como el turismo, AIRbnb, la gentrificación y la venta de viviendas públicas. Foto: SENAY BOZTAS

Fairbnb está lanzando un piloto en cinco ciudades europeas en abril: Ámsterdam, Venecia y Bolonia en Italia, y Valencia y Barcelona en España. La compañía se compromete a dar la mitad de sus ganancias a proyectos locales, como viviendas para asociaciones de vecinos, cooperativas de alimentos sin fines de lucro o huertos comunitarios.

Veracruz dijo que los miembros de la comunidad, así como los viajeros, estarían involucrados en sugerir qué causas apoyar. Agregó que esta política de inversión no lo haría más costoso que Airbnb, ya que la compañía asumirá el impacto en lugar de pasar estos costos a los inquilinos o anfitriones.

La compañía también se compromete a compartir datos con los reguladores para ayudar a que se cumplan las reglas locales y garantizar que cada anfitrión rente solo una casa. Esto podría no eliminar algunos de los problemas que molestan a los vecinos de los huéspedes de Airbnb, como el ruido. Pero evitaría que la gente ofrezca varias casas donde no viven y no tienen que enfrentar a los vecinos al día siguiente.

"Entiendo totalmente la necesidad de contar con una regulación adecuada y con anfitriones y plataformas responsables", dijo Veracruz. "Las plataformas de renta para vacaciones han provocado una verdadera revolución en la forma en que viajamos, y creemos que esto tiene muchos aspectos positivos. Pero todos nos estamos dando cuenta de que los impactos de estas plataformas también son visibles en nuestras ciudades".

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Un cartel en Barcelona,España. En la ciudad se han visto protestas por el hiperturismo.

La idea de la inversión comunitaria también es atractiva para aquellos que están fuera de los principales puntos de acceso turístico. Manuel Trindade Correia Marques se inscribió para ser anfitrión de Fairbnb en la granja de su padre en Ribeiradio, un pueblo del interior de Portugal, que actualmente se alquila a través de su sitio web y agencias en línea. "El área ha perdido mucha gente en los últimos 20 años, y hay tantas casas vacías que si alguien quiere vivir allí, ¡puede elegir cualquiera!", dijo Marques.

"Todo el desarrollo [en Portugal] se va a la costa y las villas. Las ciudades y pueblos del interior están perdiendo gente, inversión, actividad, todo", comentó Marques. "Al financiar iniciativas locales, estás devolviendo y fortaleciendo a la comunidad".

Para Sito Veracruz, la idea con Fairbnb es democratizar y disminuir la comercialización de rentas para vacaciones a corto plazo, que es poco probable que desaparezcan, incluso si las preocupaciones están aumentando en todo el mundo.

Estos mismos ideales eran prácticamente los objetivos originales de Airbnb, lanzados en 2008 con el lema "Olvídate de los hoteles". La idea, resumida en un correo electrónico del cofundador Joe Gebbia a su entonces compañero de habitación, el cofundador de Airbnb Brian Chesky, era "una forma de ganar unos cuantos dólares, convirtiendo nuestro lugar en 'un espacio de alojamiento y desayuno para diseñadores' —ofreciendo a jóvenes diseñadores que vienen a a ciudad un lugar donde caerle".

Pero ahora, Airbnb se enfrenta a fuertes críticas —que rechaza— por su impacto en las ciudades.

Los análisis apuntan a que las rentas de Airbnb a corto plazo se están profesionalizando cada vez más, generando altas ganancias para unos pocos propietarios, pero también eliminando el uso de viviendas y contribuyendo a los aumentos de precios que afectan a los locales en lugares desde Palma de Mallorca en las Islas Baleares de España hasta Venecia, Italia.

Un informe de la Universidad McGill sobre la actividad de Airbnb en Nueva York de 2014 a 2017 — publicado en enero de 2018— encontró que las personas que ponían sus casas en Airbnb eliminaban hasta 13 mil 500 hogares del mercado de rentas a largo plazo en la ciudad, lo que aumentaba el promedio de rentas a largo plazo por 1,4%. Y a pesar del sello de Airbnb como una empresa de economía compartida —una que apunta a permitir que la gente común comparta sus activos— el informe plantea que los operadores comerciales con múltiples listados representan el 12% de los anfitriones, pero que generan más de una cuarta parte de los ingresos.

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Jo Gebbia, cofundador de Airbnb.

Alec Behrens, cofundador de la rival Booking.com, que inicialmente trataba solo con hoteles por una comisión mucho más baja que las compañías de viajes, miraba con admiración al principio. "Si tienes una casa y pasas los veranos acampando, y alguien se queda y vive como un local, ¿qué hay de malo en eso? ¡Es fantástico! Pero ahora Airbnb es todo lo contrario, se trata del valor de los accionistas, y ese es un juego diferente", dijo.

Las rentas a corto plazo han pasado de sus orígenes casuales a algo que perjudica a muchos y beneficia a unos pocos, según David Wachsmuth, presidente de investigación en gobierno urbano de la Universidad de McGill en Canadá, quien ha estudiado Airbnb y es coautor del informe de enero de 2018.

"Cuando observas los impactos en una ciudad determinada, hay más perdedores que ganadores", dijo Wachsmuth. "Una circunscripción limitada de anfitriones está ganando dinero, pero a todos le suben un poco la renta, todos tienen problemas de calidad de vida. Desde una perspectiva simple de ciudades que buscan cuidar a los residentes, deberían restringir esta actividad".

Las plataformas de alquiler que pretenden ser más éticas, como Fairbnb, podrían funcionar, dijo Wachsmuth. Pero solo si las ciudades pueden hacer cumplir sus regulaciones, para evitar que los competidores subestimen estas alternativas más sociales. "La pregunta difícil es cómo lo hacen, ya que es extremadamente difícil que se cumplan las reglas contra los anfitriones que no puedas identificar", dijo. "Airbnb luchará hasta la muerte para evitar dar esa información".

Airbnb niega enérgicamente que contribuya a la gentrificación y las crisis de viviendas asequibles. Apunta a los estudios que ha realizado que muestran el impacto económico positivo de sus actividades y dijo que ha recaudado y transferido más de mil millones de dólares en impuestos de hoteles y turismo. "Los expertos ya han demostrado que Airbnb no tiene un impacto significativo en la vivienda", dijo una portavoz, citando estudios en lugares como Praga y Alemania, donde representa una pequeña proporción de la vivienda, y artículos en medios de comunicación que dicen que se necesita más construcción para evitar los aumentos en precios en ciudades como Ámsterdam.

También existe el argumento de que Airbnb permite a las personas complementar sus ingresos. Mary Margaret Kean, una agente de bienes raíces en Nueva Orleans y presidenta del grupo de renta para vacaciones Alliance for Neighborhood Prosperity (Alianza para la prosperidad de los vecindarios), reconoció que algunos vecinos siempre pueden oponerse al alquiler a corto plazo para turistas, pero dijo que el dinero se destina a pagar las hipotecas de las personas, jubilación y otros gastos.

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Los partidarios de Airbnb afuera del Hotel InterContinental New York Barclay en noviembre de 2018, donde ejecutivos de la industria hotelera global y funcionarios de la ciudad celebraban una conferencia sobre cómo controlar a Airbnb.

"Una plataforma que sea socialmente responsable y maximice los aspectos positivos suena óptima", dijo Kean. "No siempre convencerás a los vecinos, y si votan en su totalidad en contra, entonces han hablado. Pero si el vecindario está dividido, es responsabilidad del anfitrión a corto plazo estar al tanto de las quejas y los problemas, ayudar a disminuirlos y crear situaciones positivas".

Fairbnb espera aprovechar un aumento en las personas que buscan viajar más responsablemente. Así como podrías pensar en "buenas" opciones de compras o transporte, dijo Veracruz, podrías comenzar a pensar en la ética de las vacaciones. Podrías considerar lo que estás trayendo a los lugareños que son parte viva de tu atracción turística, sintiendo las desventajas de la molestia y la gentrificación.

"Las personas se ven muy afectadas por el hecho de que es una actividad que ocurre a su alrededor y simplemente están sintiendo el impacto negativo", explicó Veracruz. "Es importante para la economía de la plataforma, no solo la renta en las vacaciones, sino analizar ese impacto y ver cómo generar un impacto positivo también para esas otras personas".

Este texto fue publicado originalmente en 'HuffPost' Estados Unidos y luego fue traducido. Forma parte de la serie "Este nuevo mundo", de HuffPost, financiada por Partners for a New Economy y el Fondo Kendeda. Todo el contenido es editorialmente independiente, sin influencia o comentario de las fundaciones.


* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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