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17/05/2018 9:16 PM CDT | Actualizado 17/05/2018 10:37 PM CDT

Guía breve para entender las encuestas sin fracasar en el intento

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¿Cómo leer las encuestas?

Uno de los temas polémicos en las últimas cuatro elecciones presidenciales en México es el relativo a las encuestas que miden la intención del voto del electorado. Tanto en el año 2000, como en el 2006 y en el 2012 ha habido casas encuestadoras que han presentado resultados muy alejados de lo que realmente ocurre el día de la elección.

Eso ha dado como resultado que un alto número de personas duden no solo de las encuestas como instrumento de captación de la percepción ciudadana, sino de la propia honestidad de las empresas que se dedican a llevarlas a cabo.

En esa lógica, el objetivo de este artículo es ofrecer elementos mínimos a personas que no son expertas en la materia, y a quienes se les dificulta entender qué ocurre con el mercado de las encuestas electorales durante el actual proceso electoral.

Es posible, si se eligen con criterios estrictos de azar, que un pequeño grupo de población permita extraer resultados que se generalicen.

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que una encuesta es un ejercicio científico, que parte de un supuesto elemental: es posible, si se eligen con criterios estrictos de azar, que un pequeño grupo de población permita extraer resultados que se generalicen. A ese pequeño grupo se le denomina "muestra" (y las hay de muchos tipos: aleatoria simple, sistemática, estratificada, por conglomerados, etcétera).

En segundo lugar, las encuestas son estudios de "corte transversal". Esto no significa otra cosa que sus resultados son válidos estrictamente para el momento en que se levantó la información. Por eso todos los encuestadores advierten que se trata de "fotografías de un momento", y no de pronósticos.

Cuando se quiere tener seguimiento en el tiempo, se lleva a cabo lo que se denomina "tracking"; en otros casos se aplica la misma batería de preguntas en distintos momentos (encuestas periódicas); y en otros casos se pueden construir "estudios tipo panel", que tienen un carácter longitudinal (se pregunta lo mismo, a la misma muestra, durante un periodo considerable).

En tercer lugar, es importante decir que todas las encuestas tienen niveles de confianza y márgenes de error definidos a priori. Por eso en todas las encuestas usted va a leer notas como esta: "Nivel de confianza del 95% y margen de error de +-3%. Pero, ¿qué quiere decir eso?

ARMANDO MONROY /CUARTOSCURO.COM
El resultado de la elección nos mostrará qué casa encuestadora hizo mejor su trabajo.

La cuestión es simple: el nivel de confianza del 95% (casi todas las muestras se construyen con ese nivel), significa que, de cada 100 encuestas que se lleven a cabo, habrá 95 que tendrán resultados que se ubicarán dentro de lo que se llama "intervalos de confianza", los cuales se establecen precisamente en más o menos tres puntos porcentuales; es decir, si el promedio obtenido es de 45%, el resultado podrá oscilar entre 48% y 42%. Debe entenderse que cualquier resultado obtenido en ese margen es igualmente legítimo, desde el punto de vista científico.

Hay otros temas de diseño metodológico menos conocidos, como el "DEFF", y que no es otra cosa sino la estimación de un error de efecto de diseño. No todas las encuestas lo incorporan y no todas lo establecen en el mismo nivel; y en ello comienzan las diferencias de resultados que se obtienen en cada ejercicio. Incorporarlo en el diseño de la muestra permite reducir el margen de error.

Uno más es el relacionado con los factores de expansión que se utilizan para interpretar los resultados de las encuestas. Esto es muy importante: lo que usted lee no son las frecuencias que se obtienen en el levantamiento, sino su "recálculo" utilizando lo que se denomina como "ponderadores" o factores de expansión.

Recuerde que una muestra es una proporción de la población. Por lo que cada unidad de respuesta tiene un peso distinto. Por ejemplo: si se levanta una encuesta en Ecatepec, en el Estado de México, el valor de ese cuestionario es distinto, por ejemplo, al de uno levantado en la Delegación Benito Juárez. El de Ecatepec puede representar a 100 mil habitantes, mientras que el de Benito Juárez, hipotéticamente, a solo 5 mil.

No todos los encuestadores preguntan lo mismo; no preguntan de la misma manera, y eso tiene un peso específico en el resultado obtenido.

Ahora bien, si las encuestas son estos ejercicios rigurosos de análisis estadístico y matemático, sigue en el aire la misma pregunta: ¿por qué, entonces, si todo está basado en la ciencia, se puede llegar a resultados tan distintos?

Hay en juego dos elementos que me interesa destacar: el primero es el dilema de la llamada "No respuesta". Pues a pesar de los estudios y cálculos que se han ensayado, aún no hay un consenso en torno a la mejor manera de procesarla estadísticamente.

El último factor a destacar, y que no es menor, es la cuestión conceptual; es decir, no todos los encuestadores preguntan lo mismo; no preguntan de la misma manera, y eso tiene un peso específico en el resultado obtenido.

Al final está, por supuesto, el tema de la ética y la rectitud de quien se dedica al estudio de la opinión pública; y si eso llega a estar torcido, no hay ningún método que pueda garantizar la fiabilidad de nada.

Estamos a prácticamente 45 días de que se lleve a cabo la elección del presidente de la República; para medirlo, se han publicado ya decenas de encuestas; y los resultados que arrojan se agrupan ya en dos: aquellas que tienen resultados con más de 10 puntos de ventaja para el puntero; y un segundo grupo que da como resultado márgenes más cerrados, por debajo de 10 puntos.

Recuerde que de cada 100 ejercicios, hay 5 que podrían salir de los intervalos de confianza, y nada le garantiza que la que está leyendo no sea parte de esas cinco.

¿Es eso consistente científica y estadísticamente? No en términos generales; de tal forma que uno de esos dos grupos habrá de estar equivocado. ¿Cuál es? No lo sabremos sino hasta el día de la elección; esto sin descontar que, con el paso de los días, las encuestas comiencen a tomar un sentido relativamente similar y consistente entre sí.

De manera afortunada, ahora también hay otros ejercicios que se denominan "encuesta de encuestas". Se trata de estimaciones con base en las encuestas publicadas, que calculan la probabilidad que tiene uno u otro contendiente de obtener el triunfo el día de la elección. Son ejercicios interesantes porque permiten dar seguimiento en el tiempo a los resultados de las encuestas publicadas, y con base en ello, verificar de algún modo la consistencia de lo que se está midiendo en el tiempo.

Gerencia del Poder a través de su división "GP-Polls" ha desarrollado uno de estos ejercicios. Su más reciente actualización se llevó a cabo el 7 de mayo. Otros ejercicios valiosos son los de Oraculus, el diario El País y Bloomberg.

Con todo esto, la recomendación es simple: no "crea" solo en una encuesta; recuerde que de cada 100 ejercicios, hay 5 que podrían salir de los intervalos de confianza, y nada le garantiza que la que está leyendo no sea parte de esas cinco. A final de cuentas, el resultado de la elección nos mostrará qué casa encuestadora hizo mejor su trabajo, y en ese sentido, cuál o cuáles son las que pueden ir consolidando un prestigio bien ganado.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.