EL BLOG
09/11/2018 6:23 PM CST | Actualizado 09/11/2018 6:23 PM CST

En lo de las comisiones bancarias, Morena tiene la razón

Chainarong Prasertthai via Getty Images
El concepto de usura derivó en un concepto negativo, asociado al cobro desproporcionado o excesivo de intereses por el dinero prestado.

La palabra usura viene tiene su origen en la lengua latina; se forma pues con base en el término usus que significa simplemente uso o derecho de utilización; y el sufijo "ura" que tiene el significado de "actividad" o "resultado". Así pues, la usura, en su sentido original, significó la utilización por derecho, del resultado de prestar dinero.

En la racionalidad económica más estricta, el cobro de intereses es asumido como legítimo en tanto que se presupone que el uso del dinero que se presta, o bien, ha dejado de producir dividendos a su poseedor originario al momento de prestarlo a alguien más; o bien, que ese dinero está generando dividendos de alguna actividad productiva o comercial a quien lo solicita. Por lo que es legítimo solicitar una parte proporcional de esa ganancia obtenida por quien pide prestado, y que otra vez, en última instancia, deja de recibir quien presta.

Sin embargo, el concepto de usura derivó en un concepto negativo, asociado al cobro desproporcionado o excesivo de intereses por el dinero prestado; y por analogía, el Diccionario de la Lengua Española (DELE) ha definido al término en su segunda acepción como "Ganancia, fruto, utilidad o aumento que se saca de algo, especialmente cuando es excesivo".

Las comisiones bancarias constituyen literalmente un "acto de explotación del hombre por el hombre", por ser a todas luces desproporcionadas, abusivas e injustificadas .

Desde esta perspectiva, es importante reflexionar qué son los bancos, para qué sirven en una sociedad, y hasta dónde es legítimo el cobro de sus intereses, y en el caso mexicano, el cobro de comisiones por la prestación de servicios elementales.

Sin duda alguna, el sistema financiero de un país en la era de la globalización es imprescindible; y lo deseable para una economía sana es también sin duda la máxima "bancarización" posible de la población. Los bancos permiten captar ahorro y canalizarlo a la inversión productiva vía el crédito. En esa lógica, los bancos pagan cierta tasa de interés a quienes depositan su dinero en ello, y cobran a su vez intereses a quienes prestan.

La realidad es mucho más compleja que lo anterior, pero con un afán explicativo, es importante ponerlo en esos términos. ¿Qué justifica entonces que un banco, que capta miles de millones de pesos al año vía el ahorro y la inversión de millones de personas, cobre comisiones prácticamente hasta por entrar a sus instalaciones?

Si se piensa en el diferencial que existe entre la tasa de interés que los bancos pagan por el ahorro de sus "cuentahabientes" y lo que cobran vía sus productos crediticios, por ejemplo, las tarjetas de crédito, los créditos automotrices o los créditos hipotecarios, la diferencia es abismal. Más aún, considerando las garantías que solicitan y los mecanismos de protección del dinero que hoy existen para reducir el nivel de riesgo que tienen las instituciones bancarias al otorgar créditos.

Así, atendiendo a la definición que da el DELE respecto del término de usura, las comisiones cobradas por los bancos caerían sin duda en ese supuesto, es decir, se trata de cobros (retiro de efectivo en cajeros, apertura de créditos, aclaraciones, y un largo etcétera), cuyos montos no tienen ninguna justificación económica en el sentido más estricto.

Ahora bien, la cuestión debe llevarse más allá. Sobre el tema de la usura, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha fijado ya criterios relevantes. Por ejemplo, la Tesis Aislada 2015017 dice a la letra: "Del artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se advierte un nuevo paradigma constitucional que obliga a las autoridades estatales, a promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos.

La usura no es privativa de alguna materia, sino que puede presentarse en cualquiera de las relaciones que celebra el gobernado.

Además, en el tema de la usura, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al analizar el artículo 21, numeral 3, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en la tesis aislada 1a. CXCIII/2015 (10a.), estableció que esta figura constituye una "explotación del hombre por el hombre"; por tanto, acorde con la ingeniería constitucional y convencional, resulta obligatorio que se prohíba que una persona obtenga en provecho propio y de modo abusivo sobre otro un interés excesivo derivado de un acto jurídico. Sin que esta limitación pueda acotarse únicamente a los títulos de crédito o contratos mercantiles, pues la usura no es privativa de alguna materia, sino que puede presentarse en cualquiera de las relaciones que celebra el gobernado.

El alcance de lo anterior, a mi juicio, es mayúsculo, sobre todo si se consideran las últimas líneas del párrafo citado: "la usura no es privativa de alguna materia, sino que puede presentarse en cualquiera de las relaciones que celebra el gobernado". Idea que sustantivamente coincide con la aquí planteada, respecto de que las comisiones bancarias constituyen literalmente un "acto de explotación del hombre por el hombre", por ser a todas luces desproporcionadas, abusivas e injustificadas desde la racionalidad administrativa y económica.

Si lo anterior se pone en números adquiere mayor sentido: de acuerdo con los datos presentados por el senador Ricardo Monreal, los principales bancos extranjeros que operan en México (de hecho, solo Banorte tiene capital nacional mayoritario), obtienen más de un tercio de sus ganancias anuales por el cobro de comisiones; es decir, uno de cada tres pesos que obtienen proviene de las comisiones que nos cobran.

De acuerdo con la Comisión para la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), en el 2017 las ganancias que obtuvieron los bancos por el cobro de comisiones ascendió a 108 mil millones de pesos; es una suma mayor a la que se dice que se perderá con la cancelación del Aeropuerto en Texcoco, y comparada con el sueldo mensual que tendrá como presidente Andrés Manuel López Obrador, es una cifra 1 millón de veces superior; es decir, las y los ciudadanos pagamos en comisiones bancarias, una cifra equivalente a la que le pagaríamos mensualmente a un millón de presidentes de la República. El estudio se puede consultar aquí.

De acuerdo con la propia CONDUSEF, en México hay 35 conceptos generales de "comisión", los cuales integran 5,310 tipos de comisiones en el sistema bancario de México: 58% están vinculadas a productos de crédito; 39% a productos de captación y el 3% a servicios. Adicionalmente, el organismo estimó que cada uno de los productos bancarios en el país tiene asociado el cobro de cuatro comisiones.

Para ejemplificar el impacto en los bolsillos de los usuarios, la CONDUSEF estima que si se tiene una deuda de 15 mil pesos en una tarjeta de crédito, el pago total será de $22,356 pesos, entre los cuales estarán 5,446.86 pesos por intereses (que ya de suyo son bastante altos), más 1,909.36 pesos por cobro de comisiones. En ese ejemplo, el banco obtendría el 25% de su utilidad del cobro de comisiones.

@saularellano

Director editorial de www.mexicosocial.org

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.