EL BLOG
19/11/2018 6:00 AM CST | Actualizado 19/11/2018 6:00 AM CST

Los avances en el combate al abuso infantil en México

Serghei Turcanu via Getty Images
Se entiende que la fuente de abuso no necesariamente es un externo, sino que es ahí, en las familias.

A sus 5 años el pequeño Andrés** sufría de frecuentes y extraños dolores de cabeza que nadie podía explicar. Ni en los estudios realizados por los médicos cuando por fin sus padres tomaron en serio sus quejas, ni en sus actividades cotidianas se encontraba una razón médica o lógica que los provocara.

Fue el propio Andrés quien un día explicó a su familia el origen de estas molestias: "El abuelo me pega con su bastón en la cabeza cuando no quiero jugar con su pilín".

Historias como esta se tejen a diario y se repiten cuando se trata de abuso sexual infantil. Por eso hablar de este tema y de buenas noticias parece algo imposible. Sin embargo, el más reciente estudio elaborado por las empresas Lexia Insights & Solutions y Netquest para la organización civil Guardianes, con motivo del DÍA NACIONAL CONTRA EL ABUSO SEXUAL INFANTIL y que evalúa la percepción de los y las mexicanas adultas sobre el abuso infantil, muestra resultados alentadores.

Hoy se comprende con mayor claridad que el abuso sexual infantil va más allá de la violación, como lamentablemente contemplan algunas de nuestras leyes.

En primer lugar, porque parece romperse la barrera que hacía casi imposible hablar en los medios de esa problemática.

En los últimos años los medios de comunicación han dedicado más espacios al tema —y ya sea por casos locales o por casos internacionales— lo cierto es que cada vez se habla más del abuso sexual infantil.

Y eso, que en sí mismo es positivo, nos planteaba muchas preguntas. ¿Ha impacto esa cobertura en la comprensión del tema?, ¿ha servido para impulsar la prevención o ha sumado a la desinformación y confusión sobre el tema? Hoy, con la elaboración de este reporte comparativo, y luego de dos años de la primera evaluación, sabemos que se entiende mejor esta problemática.

Por ejemplo, se entiende que la fuente de abuso no necesariamente es un externo, sino que es ahí, en las familias, en donde ocurren la mayor parte de los casos principalmente por padres, padrastros, abuelos, tíos, primos y hermanos.

Del mismo modo hoy se reporta un crecimiento en la comprensión de los lugares de riesgo —que son desde luego todos, pero especialmente la casa, los hogares— lo que va gradualmente desmontando la imagen del abuso como algo que ocurre en lugares obscuros y apartados.

Y en esa misma línea, hoy se comprende con mayor claridad que el abuso sexual infantil va más allá de la violación, como lamentablemente contemplan algunas de nuestras leyes. Sino que incluye prácticas como el mostrarse desnudo ante niños y niñas, exponerlos a pornografía, tocamientos, entre otros.

Comprender así el abuso infantil es positivo, sin embargo, no todas son buenas noticias. Tristemente, no acabamos de entender que el buen trato a niñas y niños es una condición indispensable para la prevención de cualquier tipo de abuso.

Por ello, preocupa que la idea del maltrato corporal y emocional —como las nalgadas, coscorrones, manazos y gritos— como formas válidas de corregir a niños y niñas, haya aumentado entre padres y madres en estos dos años, según este estudio. Señal de que todavía hay mucho por hacer para entender que no basta con mejores leyes o con cuidar los riesgos a los que están expuestos nuestros hijos, sino que es fundamental que cuenten con recursos y habilidades emocionales para responder a situaciones de vulnerabilidad.

El informe —disponible en Guardianes— está a la vista de todos y se suma a las tres ediciones anteriores que hemos elaborado para tener más información que sirve a todos, como un insumo para desterrar el abuso sexual infantil. Una batalla que hoy muestra algunas victorias, pero en la que todavía hay mucho por hacer.

**El nombre del menor fue cambiado.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.