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29/12/2017 9:00 AM CST | Actualizado 29/12/2017 2:05 PM CST

Bambi, vivir o morir

Especial

El tema salió en un desayuno entre traductores literarios, en pleno trajín gremial, a propósito de las primeras películas que uno vio en la vida, por no decir la primera.

Se mencionaron varias que Disney habría sacado hace mil años. Y fue en ese momento cuando se me vino a la mente de manera muy natural. Lo recordé como si hubiese ocurrido un día antes de ese desayuno. Mi hermano Polo había juntado un dinerito extra y se dispuso a llevarme por primera vez al cine. ¿La película? ¡Bambi!

La identificación con Bambi fue brutal. Para mi niño de entonces seis años de edad ver a un crío de venado, un cervatillo, siendo arrojado al mundo cruel y salvaje luego de que desalmados cazadores le han dado muerte a su protectora madre fue de un impacto tremendo.

Lo recuerdo bien. Por muchos días entendí el contexto crudo y violento en el que vivía a través de Bambi, sólo que en mi caso no hubo ni en mi calle ni en mi colonia ningún venado Príncipe del Bosque que me hiciera más placentero la transición hacia la madurez. Pero esa es otra historia.

Regresando a la reunión en el mencionado desayuno, antes bien, me sorprendió agradablemente saber que la vicepresidente de Ametli (Asociación Mexicana de Traductores Literarios), Claudia Cabrera, es la traductora literaria de Bambi, una vida en el bosque, la historia original, la del austriaco Felix Salten (que no es la de la versión cinematográfica, con cuya trama —que no se desarrolla en ningún bosque europeo sino en uno de Virginia— yo crecí).

Para empezar, es mucho más sanguinario y cruel que la filmación de Disney. También mucho más filosófico y reflexivo.Claudia Cabrera, traductora literaria de 'Bambi'

Así las cosas, me entusiasmó de inmediato la idea de una entrevista, a la cual amablemente accede la traductora literaria.

Le cuento una anécdota introductoria sobre la película, y he ahí que comienzo con mi lista de cuestiones.

¿De verdad es muy diferente la historia de la película, que una gran mayoría de mexicanos de mi generación vio, a la del libro de Salten?

De entrada quiero decir que me entusiasmó la posibilidad de traducir un cuento que tan buena acogida había tenido como película, que era ya un clásico. Además, me abrió las puertas a la traducción de literatura infantil y juvenil, en la que nunca había incursionado. Sin embargo, conforme fui avanzando en la lectura, me di cuenta de que el libro, escrito en 1923 por el austriaco Felix Salten, poco tenía que ver con la película, y que no necesariamente podía considerársele como un libro infantil. Para empezar, es mucho más sanguinario y cruel que la filmación de Disney. También mucho más filosófico y reflexivo.

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¿A qué te refieres?

A que Bambi, aunque es considerada la película más oscura y seria de Disney, se queda corta en relación con lo que se plantea en el libro. En su relato, Salten, cazador apasionado, nos describe de manera naturalista y sin romanticismo alguno la vida de los animales en el bosque.

Aunque el libro empieza en verano, cuando la naturaleza está en plenitud y la vida y el alimento abundan, conforme va pasando el tiempo y llega el invierno, la comida escasea y los animales empiezan a pasar hambre y miseria: "La gran penuria, que parecía no tener fin, propagaba una gran amargura y brutalidad. Contravenía la práctica, socavaba la conciencia, aniquilaba las buenas costumbres y los buenos modales y destruía la confianza. Ya no había clemencia, ni paz ni consideración".

Así, se nos narra sin ambages cómo las cornejas matan "de la manera más cruel" al hijo del conejo, cómo la ardilla es herida de muerte por la marta y rematada por las urracas y cómo el zorro despedaza al faisán. También somos testigos de la destrucción propagada por Él, nombre genérico que los animales le dan al hombre.

¡El hombre! Sin embargo, hay algo peculiar con este Él en realidad, ¿cierto?

Así es. Él rige como un dios todopoderoso por encima de los animales, los caza sin piedad —también a la madre de Bambi—, es dueño de su vida y de su muerte, y ellos sienten por Él un terror reverencial, puesto que no comprenden de dónde vienen su fuerza aniquiladora y su poder. En largas disquisiciones de talante casi religioso los animales tratan de explicárselo, sin obtener ninguna respuesta. El único que sabe que Él no es omnipotente es el Viejo, el padre de Bambi. Entre todas las enseñanzas que le deja a su hijo, esta será la lección de vida más importante.

Se desnuda, pues, la naturaleza de las deidades o, en este caso, la de un dios todopoderoso. Para ser un cuento sobre "el bosque, los animalitos y las plantitas", Bambi, una vida en el bosque aborda pasajes muy filosóficos y profundos.

¡Absolutamente! En otro pasaje, por ejemplo, el que anuncia la llegada del invierno, somos testigos del tristísimo diálogo entre dos hojas a punto de caer de un árbol. En una charla gentil y conmovedora las hojas se lamentan de su muerte inminente y se preguntan qué hay "allá abajo", la incierta dirección en la que han ido desapareciendo poco a poco todas sus hermanas. Sin mencionar ni una sola vez a la muerte, este pequeño capítulo constituye una hermosa metáfora sobre nuestro destino ineludible.

La muerte sin ser nunca pronunciada. ¡Qué duro y qué hermoso al mismo tiempo!

A pesar de la crudeza con que está escrito y de los duros temas que trata, Bambi, una vida en el bosque es uno de los textos más hermosos que he traducido. Está escrito en una bellísima prosa lírica, de una riqueza léxica enorme y gozosa, que produce un gran placer tanto al leerlo como al traducirlo.

¿Tú preparaste un proyecto de traducción? Es decir, ¿cómo llega este reto literario a tus manos?

Fue un encargo que me llegó por parte de Gimena Romero, artista textil mexicana, quien en ese tiempo estaba viviendo en Barcelona y había estado trabajando con la editorial española Thule. El editor José Díaz le pidió que ilustrara la versión del libro en español y ella, quien sabe que yo soy traductora de alemán, sugirió que la traducción la hiciera yo.

¡Ah, mira! Entonces fue un encargo profesional. Los proyectos de este tipo suelen apelar casi de manera exclusiva al profesionalismo o al renombre del traductor literario, pero también implicar todo un reto, una serie de observaciones previas o de ciertas restricciones, a veces muy molestas. ¿Te sucedió algo así con Bambi, una vida en el bosque?

Fue todo un reto, sí. Esto representó un reto particular para la traducción puesto que, al ser un libro cuyo mercado principal iba a ser España, tenía que estar escrito en español castellano y no en la variante mexicana, que es la mía.

Normalmente no accedo al pedido de las editoriales mexicanas que me solicitan que escriba mis traducciones en español "neutro", eufemismo usado para decir que el traductor debe prescindir de toda marca regional o que las escriba en el español de España, para que los libros se vendan mejor en ese país. Me niego porque me parece que igual que todo autor hispanoparlante escribe por descontado en su propia variante, sea cual sea su país de origen, también todo traductor debe poder hacer lo mismo.

No obstante, a pesar de tu nacionalidad mexicana, tu traducción es una traducción literaria en el español de España.

Lo sé. Y por ello debo volver a insistir en el reto literario de este caso especial. La editorial Thule es española, entonces me pareció legítimo que me pidieran que la traducción se leyera en castellano. Sin embargo, como yo no considero que domine ese matiz, propuse sin dudarlo que fueran ellos quienes se encargaran de "castellanizar" mi texto. Y fue muy bueno.

Al final quedé muy satisfecha con el resultado.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.