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02/07/2018 12:02 PM CDT | Actualizado 02/07/2018 1:02 PM CDT

Brasil siendo Brasil y México siendo México

FABRICE COFFRINI/AFP/Getty Images
Neymar marcó el primero de los dos goles de Brasil ante México.

La cruda realidad arrasa otra vez con las ilusiones mexicanas. La selección prepara maletas después de desarmarse por séptima ocasión consecutiva en los octavos de final de un Mundial de futbol y echará entre sus recuerdos de Rusia 2018 esa ya añeja añoranza de conquistar el pase al tan mentado quinto partido... México, canta y no llores.

Luis García, exseleccionado nacional y comentarista de TV Azteca, lo definió con una sencilla frase al final del partido, cuando los jugadores mexicanos, algunos con platinadas cabelleras, estaban tirados en el campo mientras sus rivales se abrazaban: "Ahí está Brasil siendo Brasil y México siendo México".

El Tri no fue vapuleado gracias a una soberbia actuación del portero Memo Ochoa -acaso el mejor de sus elementos a lo largo de la justa mundialista- y con un 2-0 ante los pentacampeones brasileños mueren con brazos caídos los deseos de clasificación a cuartos de final. Los fantasmas se hacen más grandes ante una generación que volvió a fallar en su intento por dar un golpe de timón a un relato de decepciones en fases de eliminación, que siempre se hace más extenso desde la edición de Estados Unidos 1994.

Los fantasmas se hacen más grandes ante una generación que volvió a fallar en su intento por dar un golpe de timón a un relato de decepciones en fases de eliminación.

México y Brasil son los únicos combinados que han avanzado en todas las fases de grupos desde el Mundial de 1994, pero como bien dijo Luis García: "Brasil siendo Brasil y México siendo México". Los primeros se sobrepusieron a la peor eliminación en su historia en la justa del orbe que organizaron en su país en 2014 (7-1 en contra ante Alemania en semifinales) para volver ahora a ser favoritos al título. Los tricolores estaban más preocupados y armando batallas mediáticas por comentarios en redes sociales que no les gustan; ellos quieren palmadas en la espalda, aunque no las merezcan.

Ahora se abre la puerta de un incierto futuro para el combinado nacional del que se despide el veterano Cinco Copas Rafael Márquez. El entrenador colombiano Juan Carlos Osorio falló en su objetivo de llevar a este grupo a una fase únicamente conocida en justas organizadas en territorio nacional y su renovación está en el aire... de seguir debe estar consciente que será el enemigo número uno de los aficionados cuando se pierda y será colocado en un altar cuando se gane, así como le sucedió cuando en el comienzo del Mundial derrotó a la monarca defensora Alemania. Así es la afición mexicana, ni modo.

Para la generación de Chicharito, Herrera, Vela, Layún, los dos Santos, Guardado... se viene una nueva oportunidad para reflexionar sobre sus propias fallas, en vez de cerrar los ojos y señalar como enemigos a quienes los cuestionan por sus bajos rendimientos. Al grupo, en general, le llega otra vez ese momento en el que deben hacerse responsables de sus actos -y de sus dichos-, y no culpar a otros por exhibir sus fiestas en tiempos de concentración (a pesar de tener un día libre) y sentirse agredidos ante la más mínima adversidad cuando los comentarios y análisis no los ensalzan.

El horizonte tiene en Qatar un destino con un largo camino por recorrer hasta la próxima edición mundialista de 2022. Ojalá la próxima generación que represente a México, la que seguramente será liderada por Hirving Lozano, sea capaz de mostrar madurez y compromiso dentro y fuera del campo y coloque al seleccionado entre los ocho mejores del orbe (cuartos de final), una dulce conquista que Estados Unidos (Corea-Japón 2002) y Costa Rica (Brasil 2014) le han regalado a sus seguidores a lo largo de este lapso de siete ediciones en las que el Tri se ha impactado ante su infranqueable muro de llegar al quinto partido.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.