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11/05/2018 8:25 AM CDT | Actualizado 11/05/2018 2:43 PM CDT

A Ricardo Anaya se le está acabando el tiempo

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A Ricardo Anaya se le acaba el tiempo. Es cierto que el candidato de la Coalición por México al Frente es el segundo lugar en las encuestas para las elecciones presidenciales de este año. Pero el margen de ventaja que lleva el puntero, Andrés Manuel López Obrador está en dobles dígitos y su agenda sigue dominando el debate público. Hasta me atrevería a decir que el segundo lugar de Anaya se debe más a la impopularidad del PRI y los desaciertos en la campaña de José Antonio Meade que a una buena estrategia del Frente.

Si bien su percibida victoria en el primer debate presidencial le hizo ganar algunos puntos en las encuestas -entre 1 y 4, según la casa encuestadora-, Ricardo Anaya y el Frente no han sabido generar una estrategia para atraer a los electores mexicanos. Es sorprendente que el candidato Anaya no tenga ni un mensaje claro ni una estrategia para posicionar su visión y propuestas frente a un adversario tan formidable como AMLO y su Morena. Tenemos a un político con madera de candidato, pero con una campaña que más bien está hecha de papel.

A pesar del aparente intento por relanzar su campaña, la participación de Anaya en el programa Tercer Grado no hizo más que confirmar que está fallando en comunicar sus propuestas y presentarse como una alternativa atractiva a AMLO. Aquí sugiero tres puntos donde el mensaje de Anaya y la campaña del Frente están quedándose cortos.

La participación de Anaya en el programa Tercer Grado no hizo más que confirmar que está fallando en comunicar sus propuestas.

La narrativa: "the revenge against the nerds"

Durante la entrevista en Tercer Grado, como en casi todas sus apariciones públicas, nos ha quedado claro Anaya tiene un gran dominio de técnicas de debate, sabe de política pública y puede presentar argumentos complejos. Llegó un punto durante la transmisión de esta semana, parecía que Anaya estaba, de hecho, dando cátedra a sus entrevistadores. Esto no ha pasado desapercibido: la última encuesta de Reforma arroja que, para la mayoría de los encuestados, la inteligencia es un rasgo que distingue a Anaya sobre AMLO o incluso Meade. Este es quiz

Desafortunadamente, esto no es suficiente para ganar una campaña a la presidencia. Los candidatos necesitan tener una narrativa que sea congruente con su historia y perfil. Y la campaña de Anaya ha fallado rotundamente en explicar a los ciudadanos por qué deberíamos tener a un político como él de presidente, después de un sexenio en el cual técnicos como Luis Videgaray y Pepe Meade dominaron la política mexicana. Son tiempos difíciles para venderse como un tecnócrata de azul (con toques de amarillo y naranja, en este caso).

Las propuestas: no pienses en un elefante

Anaya debía ser el candidato de las propuestas porque solo así podía justificar la coalición entre el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano y demostrar que se trata de un proyecto político con una visión de país, más allá de un acuerdo de cúpulas partidistas para repartirse los despojos. Además, una plataforma de propuestas atractivas podía haber sido un diferenciador frente a AMLO; sin mencionar al NAICM, la Constitución moral o la amnistía, no queda muy claro qué cambios propone Morena en seguridad, anticorrupción o desarrollo económico.

El Frente ha sido incapaz de colocar en el debate público las propuestas más emblemáticas y potencialmente atractivas de la coalición que lidera. Primero, algunas de sus ideas son tan innovadoras, como el Ingreso Básico Universal, que requieren de una estrategia integral de comunicación y difusión entre los votantes (como lo está haciendo AMLO con "Abre bien los ojos" en redes sociales). La propuesta de un fiscal anticorrupción independiente y el aumento al salario mínimo también han sido desaprovechadas.

Quizá debido a que no han sabido vender sus propias ideas, el equipo de Anaya se ha comprado la agenda de AMLO, incorporando algunas de las propuestas en su agenda. Ha sido un desacierto que Anaya haga énfasis en bajar los precios de las gasolinas o criticar la implementación de la reforma educativa. Si bien son temas que apelan a los intereses de la gente, en ellos domina su rival. Ser tan insistente en ellos, como lo fue en Tercer Grado, únicamente contribuye a fortalecer la omnipresencia de Morena.

La mejor defensiva en una buena ofensiva

Finalmente, Anaya tendría que prestar atención a cómo manejará a partir de ahora el escándalo sobre las naves industriales y su reputación como un político que ha dejado muchos caídos en su camino a la cima. Sus respuestas durante la entrevista en Tercer Grado no solamente fueron evasivas, sino que no reconocen que mucha gente tiene preocupaciones genuinas sobre su honestidad (ver de nuevo la encuesta de Reforma).

Quizá para Anaya ya es muy tarde para corregir los tropiezos y enredos de su campaña. Quizá no, considerando que faltan dos debates y siete semanas. Lo cierto es que su camino y experiencia servirán como lección las fuerzas que hoy se perfilan como oposición durante los próximos seis años.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.