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23/10/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 23/10/2018 6:00 AM CDT

Las fake news vs los derechos humanos

Victor Chima/Agencia Hir Jaus
Tocará seguir desmintiendo cadenas de Whatsapp, videos de YouTube, posts en Facebook y demás plataformas con tal de que la sociedad tenga una visión crítica con base en hechos, no en mitos. Foto: Victor Chima/Agencia Hir Jaus

  • La información falsa creada por grupos conservadores pone en jaque el avance de la agenda de derechos humanos en América Latina.

Hace unas semanas recibí una cadena de Whatsapp que me reenvió una tía con el título "Se anula el matrimonio homosexual". Dicho mensaje, que al igual que el 90% de cadenas de Whatsapp no contiene ninguna referencia, decía que el Tribunal de Estrasburgo, el más importante en derechos en el mundo, había decidido que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es un derecho humano y por lo tanto se anularía en todo el planeta para defender a la familia natural.

No me cabía en la cabeza leer tantas mentiras juntas, sin embargo, vi que dicho mensaje se repetía en Facebook y Twitter con gente "celebrando" la supuesta decisión del Tribunal que, aunque existe, no tiene jurisdicción más allá de Europa y cuyo fallo jamás estipuló que el matrimonio igualitario debería anularse y mucho menos en favor de un tipo particular de familia.

Al tratar de rastrear dicha "noticia" encontré que algunos periódicos como El Universal de Venezuela o El País de El Salvador, habían prácticamente replicado la cadena de Whatsapp sin corroborar fuente alguna sobre la información que estaban publicando. Algo similar ha sucedido con notas relacionadas a otros temas de derechos sexuales y reproductivos como el aborto, la educación sexual y la violencia de género que se difunden en blogs, redes sociales y páginas de internet en todo lo largo y ancho de América Latina.

Las fake news también provocan peligros a la salud.

El problema de estas noticias falsas es que siembran miedo u odio en muchas personas, lo cual puede conducir a la toma de decisiones en la esfera de lo social o lo político que atentan contra los derechos humanos.

El primer caso visible fue en el referéndum colombiano de octubre de 2016 donde se votaría a favor o en contra del proceso de paz con la guerrilla. La derecha que hacía campaña por el NO difundió la idea de que, si ganaba el SÍ, se iba a imponer la "ideología de género" en niños y adolescentes lo cual podría conducir a la homosexualidad y a la promiscuidad. Aunque dicho argumento no tenía ningún tipo de sustento ni vínculo con el proceso de paz, la viralización de esa y otras fake news fue una de las razones por las que muchas personas votaran por el NO que finalmente triunfó.

En Argentina, en el marco del debate de la Ley de Aborto, los grupos antiderechos realizaron una serie de videos que llegaron a tener decenas de miles de visitas que mostraban fetos de 20 semanas de gestación diciendo: "Así es como se ve un feto a las 4 semanas". Diversas imágenes se viralizaron como la de 2 niñas que decían ser producto de una violación y que ahora eran amadas por sus mamás, pero cuyo origen era imposible de rastrear y saber si realmente esas niñas y sus mamás eran reales o simplemente alguien puso texto en una foto que se encontró por ahí. Cadenas de Whatsapp se compartieron al por mayor donde decían que las muertes de mujeres relacionadas con los abortos clandestinos son un mito. Muchos diputados y senadores citaron toda esa información falsa para sustentar su posición negativa para mantener la penalización del aborto en el país.

Un caso más reciente ocurrió en Brasil para dañar la campaña de Fernando Haddad, el candidato de centroizquierda. La noticia de que Jean Wyllys, el único diputado abiertamente gay en el Congreso brasileño se convertiría en el ministro de educación en caso de que ganara Haddad, provocó miedo en muchos votantes. Esto, sumado a otra noticia falsa de que el mismo candidato proponía que a los 5 años los niños pasarían a ser propiedad del gobierno que, a su vez, decidiría si eran niños o niñas.

Ambas noticias fueron acompañadas de imágenes falsas del periódico O Globo, donde supuestamente se corroboraba dicha información. O Globo desmintió las fake news, pero el daño ya estaba hecho ya que son muchas más las personas que tienen acceso a Whatsapp o a Facebook que aquellas que leen los diarios impresos o en internet.

Victor Chima/Agencia Hir Jaus
Hay que ser objetivos y reflexionar sobre el trasfondo de la información que se comparte, la cual puede ser dañina para una persona o un grupo en particular. Foto: Victor Chima/Agencia Hir Jaus

En esta era de posverdad donde reina la desconfianza en los medios tradicionales, no es extraño que una buena parte de la población dé por ciertas las noticias alarmistas y de conspiración. La idea que al parecer tiende a dar más resultados es meter el miedo de que "se metan con tus hijos", cuestión que ha sido usada en fake news durante las elecciones de Costa Rica, Colombia y México en el 2018.

Pero también en periodos que no son electorales, como fue el caso de Perú, donde se pretendía prohibir el uso de la palabra género en las escuelas como pretexto para detener la educación integral en sexualidad. La noticia falsa más difundida en este caso tiene que ver con que a los niños les enseñarán en las aulas que pueden decidir cuál es su género y que si sus padres no están de acuerdo, serán llevados a la cárcel o se les quitará la tutela, lo cual es absurdo desde cualquier ángulo.

Ante la falta de evidencia científica y de perspectiva de derechos humanos, los antiderechos han tenido que inventar una serie de contenidos que además se replican por toda la región de manera casi idéntica. Ejemplo de ello es el discurso basado en fake news que provienen de fuentes como El libro negro de la nueva izquierda, que se ha convertido en la nueva biblia de muchos grupos que auténticamente creen que el movimiento LGBT es una conspiración neocomunista. O que las personas que están a favor de la despenalización del aborto buscan con el exterminio de la especie humana.

Las fake news también provocan peligros a la salud, como aquellas que inventan efectos secundarios falsos a causa de las vacunas, o las que dicen que el VIH no existe y es una creación de las farmacéuticas. No vacunar a los niños o no usar protección para las relaciones sexuales ciertamente pueden tener repercusiones serias, pero hay quienes prefieren hacerle caso a algún video que encontraron en YouTube antes que a décadas de evidencia científica.

Prefiero que mis tías me compartan algún GIF con gatitos o la imagen de un piolín que da los buenos días, en lugar de que me manden notas sensacionalistas.

En otros países, como la India, ha alarmado la cantidad de linchamientos y asesinatos de personas que supuestamente son ladrones o violadores y que son víctimas de chismes hechos a través de redes sociales. Dicho fenómeno ya llegó a México donde se han dado linchamientos en Puebla e Hidalgo por alertas vía Whatsapp de "robachicos" en el pueblo, las cuales son totalmente infundadas.

Entonces, ¿qué hacer ante las fake news? Whatsapp ha recomendado, en primer lugar, tratar de verificar a través de algún medio confiable la información que llega en cadenas o redes sociales. No compartir la información a menos de que se tenga certeza de su veracidad, incluso si llegaron de alguna persona cercana. Hay que ser objetivos y reflexionar sobre el trasfondo de la información que se comparte, la cual puede ser dañina para una persona o un grupo en particular.

En lo personal, prefiero que mis tías me compartan algún GIF con gatitos o la imagen de un piolín que da los buenos días, en lugar de que me manden notas sensacionalistas. Sin embargo, estoy plenamente consciente de que las redes sociales no se pueden controlar y tocará seguir desmintiendo cadenas de Whatsapp, videos de YouTube, posts en Facebook y demás plataformas con tal de que la sociedad tenga una visión crítica con base en hechos, no en mitos.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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