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12/01/2018 9:00 AM CST | Actualizado 12/01/2018 11:37 AM CST

Oprah tantea su futuro político en los Globos de Oro

Lucy Nicholson / Reuters
En varias entrevistas que se le han hecho, ella ha sido contundente al decir que no lo está considerando. Pero que esa sea la respuesta no significa en realidad que no lo esté pensando.

Durante los últimos días y después del espectáculo de la entrega de los Globos de Oro, donde a ella se le entregó el premio Cecil B. de Mille como un reconocimiento especial por su trayectoria, se ha especulado si Oprah Winfrey podría llegar a postularse como candidata a la presidencia de Estados Unidos.

En varias entrevistas que se le han hecho, ella ha sido contundente al decir que no lo está considerando. Pero que esa sea la respuesta no significa en realidad que no lo esté pensando o que incluso ya tenga un aparato de indagación sobre sus posibilidades políticas. Ya en el pasado habían surgido especulaciones sobre sus ambiciones de poder: es una figura reconocida con suficiente influencia como para hacerlo.

La entrega de los Globos de Oro de este año tuvo un carácter especial, ya que, más que un programa más de premiación, se trató de poner en la agenda pública el tema del que se ha estado hablando en los últimos meses sobre las relaciones de poder entre géneros. La salida a la luz de una infinidad de casos de acoso sexual, así como de la desigualdad en diferentes áreas laborales, abrió la posibilidad de que las mujeres llevaran a la conversación pública el argumento que llevas décadas preocupando a la sociedad.

Y este tema central fue el eje del discurso que dio Oprah para recibir su premio. Incluyó en él los temas que han sido constantes en sus conversaciones públicas y aprovechó el foro, en televisión nacional y con transmisión internacional, para darles un valor mayor, con una entonación contundente y en el marco del día en que nacía un nuevo movimiento, donde la mayoría de las mujeres presentes manifestaron su postura: #timesup. Coincidieron el día y la personalidad para construir un discurso.

Y fue el discurso, efectivamente, lo más importante del evento. Celebridades en dentro del salón, como Meryl Streep, decían que querían que se lanzara a la candidatura. Incluso fuera de la sala, analistas políticos, como el conservador y declarado antitrumpista, Bill Kristol, tuiteó que Oprah entendía mejor a las clases medias y olvidadas, que otros políticos de izquierda y que además tenía más carisma.

Pero claramente la intención de Oprah era que se especulara sobre sus posibilidades, ya que el propio discurso incluía slogans que ella ha repetido y que promueve una propuesta de esperanza y recuperación de la dignidad: A new day is in the horizon (Un nuevo día está en el horizonte). En sentido estricto se podría decir que su discurso no fue de agradecimiento, sino de propaganda de ideas sobre un posible futuro político.

Muy probablemente no se estaría hablando de sus posibilidades si el presidente no fuera Donald Trump quien, tal como Oprah, es multimillonario, es una celebridad, sin ninguna experiencia previa en política y que proviene de la televisión que atrae a las masas. La diferencia está precisamente en el discurso y la apelación a su base social que comparte sus valores. Trump llegó al poder sin una base social, la tuvo que crear con su discurso excluyente que apelaba a clases sociales particulares y que se aprovechó del sistema electoral estadounidense.

En cambio, Oprah ha construido su enorme base social a lo largo de los más de treinta años que ha estado en los medios y que ha sido parte de una propuesta social para diversos sectores donde se le reconoce como activista. Pero principalmente, su influencia sobre las mujeres es abrumadora. Es una líder de opinión, es un modelo a seguir, es esperanzadora, promueve las causas femeninas, de clase y de las minorías.

La ideología de Oprah es de corte liberal en sentido estricto y se ocupa de las causas incluyentes que permiten en avance de la sociedad. Su postura es siempre de apertura cuando se trata de temas como la homosexualidad, el control de armas, la migración o la igualdad de género. Podrá ser un magnate de los medios, pero tiene claro cuáles son las preocupaciones de los menos favorecidos y contribuye a esas causas en todas las formas posibles.

La pregunta sería si ese perfil le puede permitir la posibilidad de llegar a ser presidente de Estados Unidos. Otra más sería si el electorado estaría tan desquiciado como para elegir a una mujer afroamericana, que no ha tenido experiencia política y que no ha sido electa para ningún puesto. En tiempos normales, las respuestas más acercadas a la realidad serían que no.

Sin embargo, los tiempos no son normales cuando el presidente de Estados Unidos tampoco cumple con ninguna de las expectativas políticas, pero que, además, no tiene el perfil de ser una persona compasiva ni comprometida con ninguna causa más que con la suya propia y la de su familia.

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