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18/05/2018 7:00 PM CDT | Actualizado 18/05/2018 8:43 PM CDT

Qué culpa tienen los niños

¿Qué pensar de los adultos en guerra contra los niños?
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¿Qué pensar de los adultos en guerra contra los niños?

Recientemente he leído varios artículos en diferentes medios de comunicación: periódicos, revistas o portales de internet de noticias. Aunque algunos hablaban sobre restaurantes y otros sobre aerolíneas, cines o edificios departamentales, todos tenían un tema en común: una cierta "fobia" hacia los niños.

Dentro de los reportajes que leí, había uno donde hablaban sobre un restaurante en Estados Unidos que tuvo un aumento del 60% en sus reservaciones. Esto se dio a partir de que prohibieron el ingreso a niños menores de 5 años.

También vi un reportaje de España donde en un conjunto habitacional se prohibía que los niños jugaran en las zonas comunes. Incluso, he visto videos donde aparecen papás que son bajados del avión por personal de la aerolínea porque su bebé estaba llorando.

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Recuerdo la primera vez que viajamos con Romi en avión. Fuimos a Huatulco a festejar mi cumpleaños cuando ella tenía un poco más de seis meses. En esa ocasión volamos por Interjet y nos tocaron asientos hasta enfrente. En esa aerolínea no hay zona de Primera o Business, por lo que todos los pasajeros viajamos en la misma sección.

Recuerdo a un señor italiano que iba sentado una fila delante de nosotros y del lado derecho. Lo recuerdo bien porque, antes de que despegáramos, lo sorprendí volteando a vernos con cara de "¡¿un bebé en el avión?! Ash, ojalá y no vaya a llorar". Vi en su rostro y en su mirada el malestar que le ocasionaba que fuéramos sentados tan cerca de él.

Al aterrizar, el comentario del mismo sobrecargo hacia ella fue "¡qué bárbaro! Te portaste muy bien, no lloraste nada y fuiste muy risueña".

Primero me sentí un poco apenado, luego sorprendido, pero al final terminé enojándome. Una vez que aterrizamos, nuevamente me di cuenta que el señor nos veía y ahora con cara de "qué bueno que no lloró". En ese momento sí hice un comentario; y por la reacción que tuvo, vi que sí me entendió.

En otra ocasión, volando de México a Buenos Aires, esta vez por Aeroméxico, nos pasó algo similar, pero al final del vuelo. En ese viaje íbamos los tres en clase Business, ya que era un vuelo directo de un poco más de 9 horas. No solo buscábamos la comodidad para nosotros, sino para Romi. Al ser lugares más amplios, y con la posibilidad de hacer cama el asiento, era una forma de asegurarnos que la niña pudiera dormir bien y plácidamente.

Mientras esperábamos que todos abordaran el avión, Romi estuvo alegre y entretenida como siempre. Ahí fue cuando vi a un sobrecargo mirarnos con una cara amable, pero preocupado de que ella fuera en esa sección del avión. Fue un viaje nocturno, por lo que la nena durmió todo el vuelo. Solo la despertamos una vez para que pudiera comer algo. Al aterrizar, el comentario del mismo sobrecargo hacia ella fue "¡qué bárbaro! Te portaste muy bien, no lloraste nada y fuiste muy risueña". Dicho comentario fue seguido por una sonrisa de otros pasajeros con la misma cara de "satisfacción".

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Los despropósitos de las políticas "anti-niños".

¿Por qué nos olvidamos de que los bebés lloran? ¿Por qué bajar a una madre o a un padre de un avión o hacerles caras? Todas y cada una de esas personas en el avión fueron bebés (incluso el personal de la aerolínea). ¿A poco creen ellos que cuando eran bebés no lloraban en lugares públicos?

Pero llegar al grado de prohibir la entrada -y generar un ambiente "anti-niños"- es un poco extremo.

Creo que, como adultos, hemos perdido cierta noción de lo que son los niños y cuáles son nuestras responsabilidades como padres. Querer que un niño pequeño no corra y grite en un restaurant durante dos horas, mientras se hace sobremesa y son ignorados; el ir a una función de cine que empieza a las diez de la noche con un bebé o un hijo chiquito; o, el dejar que los hijos pasen dos horas en un avión pateando el asiento delantero sin decirles nada, ¿realmente es culpa de los niños? No lo creo. Pienso, más bien, que los padres son los responsables.

A mí me ha pasado estar en un avión, en un cine o en un restaurante, y ver a los niños gritar y correr por todos lados. Pero llegar al grado de prohibir la entrada -y generar un ambiente "anti-niños"- es un poco extremo.

Pienso que, la "prohibición de niños" debería de ser más bien un llamado de atención para esos papás que dejan que sus hijos corran desenfrenados dentro de un restaurante (pudiendo causar un accidente). ¿Qué culpa tiene el niño de que sus padres no le presten la debida atención?

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.