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18/07/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 18/07/2018 10:08 AM CDT

Crecen rápido los hijos: adiós a mi bebé, bienvenida mi niña

Las hijas vistas desde la paternidad.
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Las hijas vistas desde la paternidad.

Desde el día que nació mi hija, le he tomado fotografías y videos prácticamente a diario. Uno de los tantos lugares donde tengo el respaldo es Google Fotos. Constantemente la aplicación me muestra recuerdos, así como comparativas de antes y después, de una forma increíble. Pero recientemente me generó un video en particular.

Esta sugerencia de video fue una recopilación de momentos específicos desde que Romi era una bebé hasta hace unos días. El titulo sugerido por Google Fotos fue "Crecen Rápido" y me hizo pensar. No en la maravilla detrás de la tecnología que generó el video, sinoen el momento en que mi hija dejó de ser un bebé para convertirse en una niña pequeña.

En menos de dos meses, mi hija cumplirá 3 años. Y desde hace un año he visto cómo la bebé que era fue haciéndose a un lado para dar paso a una niña pequeña. No solo por cómo ha crecido físicamente o por su desarrollo intelectual. Ha sido más bien cómo esa carita de recién nacida, y bebé, fue disolviéndose poco a poco.

Desde que Romi nació, y durante todos los diferentes hitos en su desarrollo, he vivido cada uno con mucha alegría. No solo me interesaba cómo iba creciendo, sino que me ilusionaba el futuro. ¿A qué me refiero? Cuando dijo su primera palabra imaginé cómo iba a ser cuando hablara. Cuando dio sus primeros pasos, esperaba con ganas el día en que caminara y luego corriera. A eso me refiero. Pero siempre lo he hecho respetando los tiempos de Romina y, no queriendo apresurar las cosas.

La primera vez que me di cuenta que Romi ya no era considerada una bebé por su edad, fue cuando cumplió 2 años. Y fue queriendo comprar ropa para ella. Resultó que en la sección de bebés solo había tallas hasta los 24 meses. Lo que le quedaba a mi hija, ya estaba en la sección de niños. No solo cambió la nomenclatura de las tallas, sino que ahora tuve que buscar en un lugar diferente de la tienda.

Otra ocasión, fue un día al peinarla, como las tantas veces que lo he hecho. Había sido lenta la transición en los peinados que le hacía desde bebé. En ese momento en particular, le estaba haciendo dos colitas. El pelo ya lo tenía lo suficientemente largo para que no parecieran unos molotitos. Esto también se dio a partir de los 2 años de edad, y desde ese entonces, le fue creciendo el pelo muy rápido. Hace unas semanas, la llevamos por primera vez a que le cortaran el cabello; pero, solo le dieron un poco forma al flequillo.

Y aun con el hecho de que ya es traviesa, y a veces un poco rebelde, no me aferro a querer pensar que extraño a mi bebé.

Creo que el momento clave dónde me di cuenta que ya no había nada, o casi nada de bebé en ella, fue la semana pasada. Después de bañarla, estábamos jugando mientras la vestía. Ella estaba jugando a que una araña me picaba la cara, mientras con su manita simulada que me mordía la cara. Cuando se lo hice yo a ella, le cubrí la cara. Mientras le movía el cabello del rostro, y veía como reía, pude ver un ligero esbozo de lo que alguna vez fue su carita de bebé...me transporté al pasado por el camino de los recuerdos.

Muchas veces escuché a mamás y papás decir que extrañaban a sus bebés. O que querían que regresara el tiempo. En otros casos comentaron que los extrañaban tanto, que querían tener otro hijo. Imaginé que lo decían por la ternura que los bebés despliegan. Siempre me ha llamado la atención por qué extrañaban tanto a sus hijos como "bebés". Al ser un papá primerizo, no entendía esa nostalgia al escucharlos.

Hoy, en la antesala a que cumpla Romina 3 años, puedo decir que no extraño con nostalgia a la "bebé".

Al ver el video de "Google Fotos", pude afirmar y asimilar que el bebé que era mi hija vive ahora solo en los recuerdos. Hoy acepto que Romi ya es toda una niña, pequeña –o pequeñita como ella dice- pero niña. Y aun con el hecho de que ya es traviesa, y a veces un poco rebelde, no me aferro a querer pensar que extraño a mi bebé.

Cuando cumplió 1 año de edad, escribí que en ese momento realmente empezaba a ser papá, porque ya comenzaba a tener que educarla. Hoy, en la antesala de que cumpla Romina 3 años, puedo decir que no extraño con nostalgia a la "bebé". La recuerdo con mucho amor en esa etapa, pero con alegría de que ella va creciendo cada día más. No dejo de emocionarme -eso sí- cuando veo sus fotos de antaño... y el video sugerido por Google, no fue la excepción.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.