EL BLOG
28/08/2018 5:20 AM CDT | Actualizado 28/08/2018 6:49 AM CDT

Pros y contras de la Reforma Educativa

La reforma educativa a examen.
GALO CAÑAS /CUARTOSCURO
La reforma educativa a examen.

En días recientes el Senado de la República organizó varias mesas para discutir los logros y desafíos de las reformas estructurales llevadas a cabo durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto. Tuve la oportunidad de moderar la mesa dedicada al balance de la reforma educativa. Presento aquí lo que, a mi juicio, son tres limitaciones de la reforma, y las alternativas para mejorarla de acuerdo con la discusión.

1. La estrategia de implementación de la reforma no siguió una secuencia lógica

Debió haber empezado con el cambio curricular, seguido de una adaptación de la formación —inicial y continua— de los docentes, continuar con el diseño de los instrumentos de evaluación de docentes y, por último, con la evaluación. La realidad fue muy distinta, la evaluación docente precedió al cambio curricular y la adaptación de los procesos de formación docente —para incorporar el cambio curricular— aún no se ha dado.

Adicionalmente, según algunos de los participantes en la mesa de discusión, los instrumentos de evaluación fueron elaborados sin el tiempo suficiente y se aplicaron a gran escala sin antes haberlos piloteado y validado. Todo esto contribuyó a la percepción entre un sector del magisterio, y una parte de la población, de que el fin último de la reforma educativa había sido evaluar a los docentes para despojarlos de sus derechos laborales.

2. En el diseño del Servicio Profesional Docente (SPD) no existe un vínculo entre los resultados de las evaluaciones y los procesos de formación

Las evaluaciones pueden ser un instrumento valioso para identificar las áreas de mayor reto para los docentes y diseñar estrategias de formación relevantes para abordarlas. Sin embargo, en la práctica aún no existe un vínculo entre evaluación y formación docente, contribuyendo a la percepción de que el propósito de la reforma es el de evaluar para castigar a la docencia.

Toda la polémica, todas las discusiones, marchas, bloqueos y descalificaciones, de los detractores y promotores de la reforma se reduce a la asignación a puestos administrativos de 500 docentes.

3. La estrategia de comunicación

Quizá este sea el déficit más grande de la reforma, pues no se ha podido cambiar la percepción de que la reforma es sinónimo de evaluación de docentes para fines punitivos. El resultado de esto ha sido una discusión muy acotada, guiada más por sesgos ideológicos que por evidencia.

Por ejemplo, gran parte de la discusión y la polémica se ha centrado en las consecuencias de la evaluación del desempeño de docentes en servicio. Pero el SPD es solo una parte de la reforma, y dentro del SPD, la evaluación del desempeño es solo una de cuatro evaluaciones.

Adicionalmente, la evaluación del desempeño no está vinculada al despido masivo de docentes. De acuerdo con la Ley General del SPD, ningún docente en servicio, con una plaza previa a 2014, pierde su trabajo, independientemente de sus resultados en la evaluación. La misma ley afirma que los docentes que tengan tres resultados consecutivos con un nivel insuficiente en la evaluación del desempeño serán separados del aula y asignados tareas administrativas.

Hasta ahora, de los casi 500 mil docentes en servicio que han sido evaluados, solo 500 (menos del 0.1%) han fallado en el tercer intento. Toda la polémica, todas las discusiones, marchas, bloqueos y descalificaciones, de los detractores y promotores de la reforma, se reduce a la asignación a puestos administrativos de 500 docentes.

Quizá la deuda más importante de la reforma es la ausencia de una estrategia efectiva para mejorar la equidad del sistema educativo.

¿Qué se debe hacer con la reforma educativa?

¿Qué elementos deben continuar, cuáles se deben modificar y qué otros, de plano, hay que eliminar? El consenso en la mesa de discusión es que la evaluación para el ingreso y la promoción a la carrera docente del SPD deben continuar, pero los instrumentos aplicados en la evaluación pueden ser revisados y mejorados para incorporar un diseño que permita medir las prácticas del docente en el aula.

La evaluación del desempeño tiene que ser modificada (o inclusive eliminada) para quitarle toda consecuencia negativa y darle un fin meramente formativo. El nuevo currículo "aprendizajes clave", el cual incorpora, por primera vez, las competencias socioemocionales, está bien diseñado, pero es necesario actualizar la formación inicial y continua de los docentes para que el nuevo currículo llegue al aula.

Los profesores que enseñan en las normales tienen que ser los profesionistas del más alto nivel, los planes y programas de estudios de las normales tienen que ser adaptados para enseñar el nuevo currículo y los planes de mejora de las normales tienen que hacer uso de los resultados de las evaluaciones de ingreso, promoción y desempeño para guiar sus procesos.

Hay otros elementos de la reforma que vale la pena continuar porque han demostrado un impacto positivo sobre retención o aprendizajes, como la estrategia "escuela al centro" y el programa de escuelas de tiempo completo.

Quizá la deuda más importante de la reforma es la ausencia de una estrategia efectiva para mejorar la equidad del sistema educativo. La estrategia de equidad debe incluir una política integral de primera infancia con la nutrición, interacción y estimulación temprana necesarias; las escuelas que atienden a los niños de hogares pobres deben de contar con la infraestructura y materiales adecuados, pero, sobre todo, con los mejores docentes del sistema.

Si cancelar la reforma significa darle continuidad a la evaluación para el ingreso y la promoción, asignarle un carácter formativo a la evaluación del desempeño y priorizar una política para mejorar la equidad, bienvenida sea esta medida.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.