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16/08/2018 8:05 AM CDT | Actualizado 16/08/2018 9:18 AM CDT

Los jóvenes mexicanos: en problemas con la búsqueda de oportunidades

MARGARITO PÉREZ RETANA /CUARTOSCURO.COM
Solo uno de cada 4 jóvenes de 15 a 18 años está satisfaciendo su derecho a aprender.

Si los jóvenes representan el futuro, entonces poco nos importa el futuro. Esto es lo que podríamos inferir de la situación de precariedad educativa y laboral en la que se encuentran los jóvenes en México, en particular aquellos que provienen de hogares pobres.

La baja calidad de la educación básica, que no garantiza competencias básicas para todos, condena a gran parte de la juventud mexicana al abandono escolar seguido por trabajos inestables, en la informalidad y con bajos salarios. Al restringir las oportunidades educativas y laborales de los jóvenes no solamente estamos limitando su participación activa en los procesos democráticos, sino que en casos extremos estamos orillándolos a actividades fuera de la legalidad y a un proyecto de vida cortoplacista. En otras palabras, la falta de oportunidades productiva para los jóvenes los condena a una vida sin libertades individuales.

En México hay un total de 21.2 millones de jóvenes entre 15 y 24 años, 10 millones inscritos en el sistema educativo (algunos de ellos trabajando), casi 7 millones están laborando ya fuera del sistema educativo y más de 4 millones no estudia y no trabaja. Por estar todavía en etapa formativa y no haber alcanzado la mayoría de edad, entre los jóvenes el grupo de 15 a 18 años (9.3 millones) es de particular interés. En términos normativos, dicho grupo debería estar cursando la educación media superior (EMS), adquiriendo las habilidades y competencias necesarias para su inserción a la educación superior o al mundo laboral (si así lo deciden). Sin embargo, su realidad es muy distinta a lo que indica la norma.

Para los jóvenes sin competencias básicas, de poco o nada servirán las políticas que busquen soluciones de corto plazo.

De acuerdo con los datos más recientes de la Encuentra Nacional de Ocupación y Empleo y la prueba PLANEA para EMS 2016, de cada 4 jóvenes de 15 a 18 años, uno está inscrito en el sistema educativo, cursando el grado que le corresponde de acuerdo a su edad y adquiriendo las competencias necesarias, uno terminará la prepa, pero sin las competencias necesarias, uno abandonará el sistema educativo antes de concluir la EMS (presumiblemente sin las competencias mínimas necesarias) y el último de los 4 ya no está, siquiera, inscrito en el sistema educativo. Entre el 25% de los jóvenes de 15 a 18 años que trabajan, los empleos son inestables y mal remunerados. El 85% de ellos trabaja en el sector informal y entre estos, el 40% recibe ingresos por debajo de la línea de la pobreza establecida por el Coneval.

Pero el grupo poblacional más vulnerable es el de los 1.3 millones de jóvenes entre 15 y 18 años que no estudian y no trabajan (ninis), de los cuales el 85% ni siquiera está buscando empleo. Estos chavos seguramente abandonaron el sistema educativo sin competencias mínimas, y no están acumulando aprendizajes ni experiencia laboral lo cual se traducirá en aun menos oportunidades económicas en el mediano y largo plazo. En resumen, solo uno de cada 4 jóvenes de 15 a 18 años está satisfaciendo su derecho a aprender para poder formar un plan de vida en plena libertad una vez que alcance la mayoría de edad.

Aquellos jóvenes que al terminar su trayectoria educativa posean un acervo de competencias y habilidades valoradas por el mercado —solo uno de cada cuatro en México—seguramente encontrarán un empleo estable y bien remunerado. En cambio, para el 75% que no adquirió las competencias mínimas —los que abandonan el sistema antes de concluir la educación obligatoria o que la concluyeron, pero sin adquirir los aprendizajes necesarios— las oportunidades laborales serán limitadas. Proveer competencias básicas como la comprensión lectora, el cálculo matemático y las habilidades socioemocionales es el reto más importante para mejorar las oportunidades laborales de los jóvenes en México.

Para los jóvenes sin competencias básicas, de poco o nada servirán las políticas que busquen soluciones de corto plazo como becas, cursos cortos de generación de competencias profesionales o pasantías. Una política más efectiva para mejorar las oportunidades educativas y laborales de estos jóvenes consiste en un conjunto de acciones remediales que reduzcan el déficit de aprendizajes básicos entre esta población, es su derecho y nuestra responsabilidad.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.