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15/02/2018 8:29 AM CST | Actualizado 16/02/2018 10:31 AM CST

Ya vimos el futuro del agua, es Ciudad del Cabo

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Habitantes de Ciudad del Cabo se forman para rellenar sus botellas de agua en medio de una frisis hídrica que llama la atención de todo el mundo.

Ciudad del Cabo está reseca. Una severa sequía y el uso intensivo de agua se han combinado en la segunda ciudad más grande de Sudáfrica y, a menos que termine la sequía, los residentes se quedarán sin agua en unos meses, cuando simplemente no haya el suficiente líquido para abastecer las llaves de agua potable.

Como respuesta al acechante "Día Cero", que se espera suceda en mayo, las autoridades de la ciudad han impuesto restricciones inéditas, incluyendo un límite al uso residencial de agua de 50 litros por persona al día. El gobierno planea abrir hasta 200 puntos en las comunidades a fin de proveer agua de emergencia en caso de un cierre total, en beneficio de 4 millones de personas. En tanto se agrava la crisis, la escasez de agua profundizará las desigualdades económicas de Sudáfrica, incrementando la tensión entre las comunidades más ricas y las menos favorecidas.

Pero Ciudad del Cabo no está sola. Hay crisis hídricas que empeoran en todo el mundo. En años recientes ha habido un incremento en sequías extremas e inundaciones en diversas partes del globo. California apenas sufrió una sequía de cinco años, considerada la más grave en registro. São Paulo, Brasil, recientemente pasó por una intensa sequía y un recorte drástico de agua para sus 12 millones de habitantes, una sequía que terminó con una intensa caída de lluvia que provocó inundaciones extremas. Houston quedó devastado en 2017 por el huracán Harvey, que trajo la mayor precipitación pluvial sobre una ciudad en la historia de EU.

Sequías e inundaciones intensas. Racionamiento del agua. Trastornos económicos y políticos. Fuentes públicas de agua secas. ¿Así es el futuro del agua?

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Un aspecto del estado que guarda la presa de Theewaterskloof, con menos de 20% de su capacidad, por lo cual su aporte al consumo de agua de Ciudad del Cabo está en mínimos históricos.

Cualquier ciudad, al construir un sistema hídrico, intenta prepararse para climas extremos, incluyendo inundaciones y sequías. También toma en cuenta cálculos para un crecimiento futuro de la población, proyecciones del uso de agua, así como otros factores. El sistema de aguas de Ciudad del Cabo es de hecho muy sofisticado, con seis reservas principales, ductos, plantas de tratamiento, así como una red de distribución muy extensa. Los encargados de supervisar el sistema de aguas de Ciudad del Cabo, como los demás de Sudáfrica, se cuentan entre los mejores del mundo.

El problema es que la forma tradicional al construir y gestionar los sistemas de agua se basa en dos suposiciones principales: la primera es que siempre habrán nuevas fuentes a descubrir, en algún lugar, para satisfacer las crecientes poblaciones y los aumentos en la demanda del líquido. La segunda es que no habrá cambios en el clima.

Pero ninguna de estas suposiciones sigue siendo cierta.

Muchas regiones del mundo, como en Ciudad del Cabo, han alcanzado lo que se conoce como "cénit del agua", cuando llegan a su límite hídrico y descubren que sus fuentes tradicionales de agua se han agotado. Muchos ríos se entuban en presas o se desvían de manera tal que ya no desembocan al mar. El agua del subsuelo se sobreexplota en tasas mayores a las que la naturaleza puede reponer y la transferencia masiva y a larga distancia de agua desde otras cuencas cada vez es más controvertida debido a los enormes costos, los daños ambientales y las polémicas políticas.

Además, el clima ya no es estable. Está cambiando debido a las actividades humanas y entre los impactos inminentes figuran cambios a la frecuencia e intensidad de los eventos naturales extremos, con afectaciones a las fuentes del agua, así como a la demanda.

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Las autoridades de Ciudad del Cabo llegan a la medida extrema de limitar el consumo de agua a 50 litros por habitante.

Hay evidencia de que la actual sequía en Ciudad del Cabo refleja la influencia del cambio climático. Las temperaturas en la región se han incrementado a la par que las registradas a nivel global, lo que lleva a una mayor pérdida por evaporación en las reservas y suelos de Ciudad del Cabo. Un nuevo análisis de las precipitaciones en la provincia de Cabo Occidental por parte de Piotr Wolski, un investigador del Grupo de Análisis del Sistema Climático de Ciudad del Cabo, catalogó la sequía actual como extremadamente severa. Los registros históricos señalan que la región está pasando por una disminución en las precipitaciones, lo que sugiere que el cambio climático ya está alterando los patrones de lluvia en Sudáfrica. Dichas alteraciones también se han observado en otras partes del mundo.

La crisis en Ciudad del Cabo ya nos ha dejado varias lecciones valiosas. La primera es que los impactos de las crisis hídricas no se distribuyen de la misma forma ya que golpean con mayor fuerza a las comunidades más pobres. La restricción actual de 50 litros por habitante en Ciudad del Cabo representa el mínimo necesario para beber, cocinar, lavar y acciones de sanitización. Pero la provincia del Cabo Occidental ostenta vecindarios muy ricos con piscinas y jardines de ornato, así como un sector agrícola que consume gran parte del agua de la región.

Una vez que se cierren las tuberías, las disparidades en el uso del agua, como la facilidad de las comunidades más ricas de encontrar y pagar por fuentes alternativas de agua, como pozos privados o entregas a domicilio, serán más evidentes. En anticipación a restricciones más severas, los dueños en áreas residenciales están llenando sus piscinas, perforando pozos y construyendo tanques privados para almacenar enormes volúmenes de agua.

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Otra solución que procura el gobierno sudafricano es la construcción de costosas plantas de desalinización. En una región en la que no hay fuentes nuevas de agua, el sueño de desalinizar cantidades ilimitadas de agua de mar es atractivo. Sin embargo, el inevitable costo del agua detonará los mismos problemas de desigualdad, sin mencionar el hecho de que otros países, como Australia, han construido plantas desalinizadoras durante sequías severas para luego dejarlas arrumbadas una vez que regresan las lluvias.

Sudáfrica ha sufrido por el acceso desigual al agua por muchos años. El país es pionero en generar políticas para ofrecer un volumen mínimo de agua gratuita para todos sus habitantes. Pero en tanto empeora la crisis hídrica en Ciudad del Cabo, se ampliará la brecha entre los que tienen acceso al agua y los que no. La manera en que la ciudad maneje esta crisis será una lección para el resto del mundo en tanto se aproxima el Día Cero para todos.

Este artículo se publicó originalmente en HuffPost EU y luego se tradujo.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.