EL BLOG
11/04/2018 8:00 AM CDT | Actualizado 11/04/2018 9:38 AM CDT

El Bronco y el TEPJF: impresiones de una sentencia impresentable

Servando Gomez Camarillo/LatinContent/GettyImages
Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco.

Los chats de los electoralistas —esa raza para la que las elecciones son un mundial de fútbol que se vive con angustia y pasión en partes iguales— empezaron a sonar furiosos casi en la noche del lunes 9 de abril. Un trascendido de Ricardo Monreal señalaba que, en unos momentos, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el TEPJF, confirmaría que el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón El Bronco obtendría la candidatura a la presidencia de la República.

Un poco de contexto para entender la locura. El Bronco, junto con Margarita Zavala y Armando Ríos Piter, apenas hace un mes, protagonizaron el penoso episodio donde el Instituto Nacional Electoral (INE), al valorar los más de 800 mil apoyos que presentó cada uno para cumplir con el requisito del 1% de firmas solicitado por la Constitución para obtener la candidatura, evidenció que, en los tres casos, se habían detectado apoyos simulados: fotos de credenciales sin foto, respaldos donde la imagen o la firma no coincidían con los datos aportados, fotos de cuadernillos de elecciones pasadas.

No había margen de duda, no se trataba de un error, se trataba de una intentona de fraude. En el caso del Bronco, estas simulaciones le aportaban más de 200 mil apoyos y, por lo tanto, no obtenía el número de firmas necesarias para subir a la boleta. Inconforme con esta negativa, el Bronco presentó un recurso ante el TEPJF, aduciendo que, aunque el INE le informó que los apoyos habían sido invalidados y él se había presentado en varias ocasiones a las oficinas del INE para conocer de estas deficiencias, el no haber revisado todos y cada uno de los 200 mil apoyos simulados violaba su "garantía de audiencia".

El proyecto, presentado por el magistrado Felipe Fuentes Barrera, no solo le daba razón al Bronco, sino que, en reparación por el daño a, le otorgó, de forma casi automática (faltaría la validación oficial del INE, en mero cumplimiento de la sentencia) la candidatura presidencial. El proyecto se aprobó por la votación más cerrada posible en este colegiado: 4-3. Le dieron el sí, además de Fuentes Barrera, los magistrados José Luis Vargas, Mónica Soto e Indalfer Infante.

Son raras las ocasiones donde la magistrada presidenta de un órgano de la naturaleza del Tribunal vota en contra de un proyecto de este calado.

En sus intervenciones hicieron uso de casi cualquier principio jurídico "en boga": la presunción de inocencia, el principio pro persona, el efecto corruptor, el garantismo. Faltó vincular estos conceptos, fundamentales para el buen funcionamiento de las democracias constitucionales contemporáneas en dos sentidos; ni nos explicaron que tenían que ver con el caso en específico, ni justificaron a partir de los mismos el alcance de la restitución, solo estuvieron ahí, a modo de explicación universal a la decisión, discrecional, de los magistrados.

Aquí hago un énfasis importante, son raras las ocasiones donde la magistrada presidenta de un órgano de la naturaleza del Tribunal vota en contra de un proyecto de este calado, aquí la magistrada Otalora y los magistrados Reyes Rodríguez y Felipe de la Mata conformaron la minoría. Ni consideraban, junto con sus compañeros, que el INE hubiera fallado en la garantía del derecho de audiencia, ni estaban de acuerdo en otorgarle a un aspirante en las circunstancias del Bronco, una candidatura que no había acreditado los requisitos necesarios, se acordaron que los Tribunales constitucionales, el electoral en especial, debe vigilar, además de los derechos individuales, que las reglas del juego democráticas se mantengan y se respeten.

El Bronco estará en la boleta a pesar de sus apoyos simulados, a pesar de las quejas presentadas en su contra por apoyos triangulados y por uso de recursos públicos. Con esta resolución, le abre la puerta a muchos candidatos independientes que buscarán conseguir a través de votos colegiados lo que no consiguieron en la calle. Con esta resolución, le asesta otro golpe al Instituto Nacional Electoral, que, a pesar de haber conducido el proceso de la recolección de firmas con transparencia y eficiencia, ve minados sus esfuerzos y su autoridad gracias a otra decisión jurisdiccional. Con esta resolución, se deben prender todas las alertas: será este Tribunal quien califique la elección presidencial del 1 de julio.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.