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06/02/2018 6:51 AM CST | Actualizado 06/02/2018 11:01 AM CST

Qué tanto debes saber sobre arte para asistir a una feria

Visitar una feria de arte como ZⓈONAMACO puede ser una experiencia abrumadora, tanto por el número de expositores (170 de 27 países para esta, su 15 edición); por los numerosos visitantes que asisten en cinco días (más de 60 mil se esperan en esta ocasión), pero sobre todo por enfrentarse con una gran cantidad de obras de arte contemporáneo y moderno de artistas reconocidos y emergentes. Obras que nos provocan, otras que nos cuestionan y unas más que simplemente nos dejan con cara de sorpresa al intentar comprender su significado.

Un prejuicio común es que se necesita tener amplios conocimientos de arte para poder visitar no solo una feria de arte como esta, considerada la más importante en América Latina, sino también las exposiciones en museos y galerías, para así lograr "entender" lo que los artistas quisieron expresar en sus piezas. En el caso de las ferias de arte (como ZⓈONAMACO o las que coinciden en esta semana en la Ciudad de México, como Material Art Fair o Salón Acme) se suma la idea de que, si no tienes el suficiente poder adquisitivo, no tiene caso poner un pie ahí. Si así fuera, muchos no se atreverían siquiera a pisar alguno de estos espacios de exhibición. Entonces, ¿qué tanto necesitas saber de arte para visitar una feria? NADA, debería de ser la respuesta correcta.

El ejemplo más claro de que no se necesita ser un erudito en arte para disfrutar de ello son los niños. Hace años visité con la sobrina de un amigo la retrospectiva del brasileño Cildo Meireles en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo. Una de las obras era Desvio para o Vermelho, una instalación en la que todos los muebles y decoración son de color rojo. Personalmente fue una experiencia angustiante por el efecto del color, pero a la vez una belleza entender el significado poético de la pieza y sus posibles interpretaciones, que pueden ir de la violencia al amor. Al salir y preguntarle a la niña —que entonces tendría unos 8 años— qué le había parecido, dijo: "Me gustó mucho, pero hubiera sido perfecto si fuera verde, que es mi color favorito". Ahí confirmé una vez más que, sin importar la edad, todos podemos tener una grata experiencia con el arte.

Pasa algo similar con los coleccionistas que comienzan: asisten a una subasta, una galería o a una feria de arte como si fueran niños que van a la tienda en busca del juguete deseado. Puede ser que estén buscando algo de un artista o corriente en particular; o que simplemente se encuentren con una pieza que se les antojó tener en su sala de estar (para lo cual no se necesita saber mucho de arte, sino casi enamorarse a primera vista de la obra).

Y es que todos quienes hemos visitado una feria, museo o galería (o incluso luego de verla en Instagram) conocemos esa increíble sensación de quedarnos sin aliento ante una obra de arte e inmediatamente pensar en cómo sería tener la fortuna de poder contemplar a diario esa pieza en nuestra casa. Algo así me pasó con este Emmanuel García, que luego de que alguien tuviera a bien presentarme en esta foto, pasó a ocupar un muro en mi sala.

Finish #figurama #pastiche #inked #dibujo #emmanuelgarcíaramírez #dibujos #draw

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Lo que es un hecho es que adquirir una obra parte del gusto particular que tenga quien la compra, además, claro, del presupuesto. Y esto último ya no es problema, pues todas las ferias de arte que coinciden en esta temporada en la Ciudad de México ofrecen piezas a precios accesibles, justo con el fin de fomentar el coleccionismo pues, como me dijera en una conversación Carmen Reviriego, consultora en grandes adquisiciones de obras de arte en subastas y autora de El laberinto del arte: "un Picasso en la pared de tu casa nunca se va a devaluar". Aunque, bueno, comprar un Picasso ya son palabras mayores.

Toby Melville / Reuters
Una persona observa 'La fuente', de Marcel Duchamp (derecha) y 'Fuente (Buddha)', de Sherrie Levine, en una exhibición, en Londres.

Sí, el arte contemporáneo puede ser difícil de comprender en algunas ocasiones, y todo se lo debemos a Marcel Duchamp y su obra La fuente (1917), un urinario con el que se comenzaron a resignificar los objetos cotidianos como piezas artísticas, siempre y cuando estas fueran colocadas en museos o galerías y el artista declarara que podían entrar en esta categoría de obras de arte. Es así que en las ferias de arte contemporáneo podemos encontrar polémicas piezas que otorgan otro sentido a elementos de la vida diaria, como una serie de cubetas con agua que exponen el problema de la falta de abastecimiento de la misma, o un cactus sobre una montaña de piedras. ¿Cómo reaccionar ante estas obras? Se vale perder el miedo y platicar con el galerista y, si está el artista, mejor aún.

En el libro Cómo visitar un museo de arte, el gestor cultural Johan Idema establece que "lo único que necesitas para empezar a disfrutar del arte es un contexto y una actitud adecuados", a lo que yo agregaría que es fundamental dejar los prejuicios como "no sé nada de arte" o "esto no me gusta" en la puerta.

Así que, con la mente y los sentidos abiertos, y con la actitud para dejarse sorprender por el arte, hay que disfrutar de esta semana en la Ciudad de México. ¿Qué será lo que nos asombrará?

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.