EL BLOG
16/05/2018 2:00 PM CDT | Actualizado 17/05/2018 9:23 AM CDT

México, aún en el clóset

GABRIELA PÉREZ MONTIEL /CUARTOSCURO.COM
En México, los miembros de la comunidad LGBT aún seguimos siendo objeto de burlas, de menosprecio, de inferioridad.

Distintos informes y reportes apuntan hacia la misma realidad: México es el segundo país a nivel mundial en crímenes contra la población de la diversidad sexual. De 1995 a 2016 se han registrado 1,310 casos de asesinatos a nuestra población, de acuerdo con el Informe de Crímenes de Odio por Homofobia que elabora la organización civil Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, A.C.

Sin embargo, hay que ir más allá de las estadísticas. Es cierto que en nuestra carta magna se especifica el principio de la no discriminación, protegiendo la libertad humana y los derechos de todas las personas, en una condición de igualdad y buscando proteger la dignidad humana. En la práctica, la historia es diferente.

¿De qué nos sirve este principio cuando en 2017 fueron asesinadas 56 personas trans y que la mayoría de esos casos aún no ven la luz de la justicia? ¿En qué momento se protege la dignidad de la persona cuando cerca del 50% de jóvenes que se identifican como población de la diversidad sexual, padecen bullying en las escuelas y no pueden expresar su orientación o identidad de manera plena? ¿Qué hacer ante los constantes pronunciamientos de discursos de odio por parte de quienes dirigen –o desean dirigir- los espacios de representación popular, considerando que los derechos humanos son objeto de consulta?

No se trata de privilegios ni de caprichos, se trata de derechos humanos.

Aún seguimos siendo objeto de burlas, de menosprecio, de inferioridad. Se nos ve como un sector de la población que no merece tener las mismas condiciones de igualdad en derechos que las demás personas. Lo siento. No se trata de privilegios ni de caprichos, se trata de derechos humanos.

Hoy, México está en el clóset. Porque detrás de las cifras, está una persona que le grita "maricón" o "machorra" a alguien en su escuela; porque en las redes sociales miles de personas se unen para festejar y humillar la muerte de una persona integrantes del colectivo de la diversidad sexual; porque en una entrevista laboral se le dice a una persona trans que únicamente sirve para vender su cuerpo; porque en el debate público se minimiza la lucha por la igualdad que encabezan colectivos y grupos de la sociedad civil organizada; porque en casa una persona joven tiene que ocultar su orientación sexual o identidad de género por el miedo a que su familia le considere anormal y se recurra a las "terapias de conversión".

Nuestro país está en el clóset por una sociedad que ha querido invisibilizar la diversidad y se ha guiado por la discriminación y la violencia. Una sociedad que se ha deshumanizado; que ha decidido agredir lo diferente y que se ha aferrado al prejuicio y al señalamiento.

Estamos en ese momento donde se hace necesario transgredir la costumbre de callar y de ocultar; recordemos que lo que no se nombra, no existe. Este día que nos recuerda la larga lucha para acabar con el odio hacia la diversidad sexual, es necesario que como sociedad reconstruyamos nuestros discursos para hablar desde el respeto y la inclusión. Es importante re-educarnos y re-pensar nuestra realidad, pues de esa forma las puertas de este clóset se abrirán y sabremos que sí podremos tener un mundo donde quepan el tuyo y el mío.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.