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18/06/2018 1:13 PM CDT | Actualizado 18/06/2018 2:49 PM CDT

México vs Alemania: la ilusión de ir más allá del quinto partido

Kai Pfaffenbach / Reuters
Edson Álvarez y Guillermo Ochoa luego del triunfo 1-0 de México contra Alemania en el Mundial Rusia 2018.

Tuvimos que pasar por un 7-0 ante Chile en los cuartos de final de la Copa América Centenario. Fuimos humillados por la Alemania "B" en las semifinales de la confederaciones. Enfurecimos con cada rotación que se hacia o con ver a algún jugador en su posición no natural. Cuestionamos si Juan Carlos Osorio era el indicado para dirigirnos en el mundial por sus polémicas declaraciones y sus inexplicables viajes a Sudamérica, mientras se jugaba la liguilla mexicana.

Pese a sus grandes números y resultados, no confiábamos en sus formas de trabajo ni avalábamos a los rivales que ha había vencido. Dudábamos que este fuera el entrenador que nos pudiera llevar al quinto partido, o inclusive pasar de fase de grupos. Pensábamos que este grupo de jugadores no tenía nada de que presumir y, en mi caso, llegué a pensar que es una de las peores selecciones de la historia del futbol azteca. Y, sobre todo, nos hizo cuestionarnos sobre si un extranjero podía ocupar el segundo cargo más criticado del país (después del presidente). Pues el 17 de junio de 2018 Juan Carlos Osorio y compañía le dieron a México el resultado más importante que se ha conseguido en una Copa del Mundo.

Nos tocaba debutar ante la campeona defensora, Alemania. La pesadilla de todas las selecciones del mundo. Uno de los timoneles más rígidos del planeta comandado por el inigualable Joachim Low. Dentro del presupuesto de equipos medianos, perder ante Alemania es totalmente normal. O sea, todos dábamos por perdido el partido y hasta anticipábamos una goleada a favor de los europeos. Y esta vez no aparecieron aquellos fantasmas como en aquel partido en Monterrey en 1986 o aquella vez en Montpellier en 1998. Por primera vez en su historia México venció por la mínima a Alemania en un Mundial.

Los teutones no podían respirar con nuestra alta presión y les jugamos al contragolpe como si fuéramos italianos.

Ofrecimos un primer tiempo lleno de calidad y con una clara propuesta de que íbamos a buscar el resultado grande. Los teutones no podían respirar con nuestra alta presión y les jugamos al contragolpe como si fuéramos italianos. Un juego perfecto manejado por el colombiano Juan Carlos Osorio, desde mostrar un once inicial con propuesta de atacar al rival y entendiendo el parado táctico de los alemanes a la perfección. Serií injusto priorizar que la suerte jugo de nuestro lado, cuando en realidad le jugamos al tú por tú a un de los más grandes del futbol y ofrecer un nivel de competencia nunca antes visto.

Aunque si en algo tengo que diferir es en las tres modificaciones que hizo Osorio mediante el partido. Claro, había que conservar el resultado, pero hubo un momento en el partido donde nos apedrearon el rancho de manera constante y peligrosa. Tuvimos suerte que no andaban afinados.

Esperamos que esta alineación que se uso no se le haga muchos cambios y ya por fin tener una base y no darle minutos a cualquiera.

Los jugadores todos se partieron el alma y dejaron el producto de gallina en el estadio de Luzhniki. Fue verdaderamente emocionante escuchar el pitazo final y observar sus miradas llenas de orgullo y alegría después de jugar probablemente el mayor partido de sus carreras. Empezar por Paco Memo Ochoa, que sigue demostrando ser el portero más seguro del país a pesar de ser criticado de jugar en una liga europea tan diminuta como la de Bélgica. Hace 4 años dejó en ceros al anfitrión Brasil y el día de ayer mantuvo su arco limpio ante la campeona defensora.

La defensa, que era la línea donde mas padecíamos, se mantuvo solida en línea de 4. Con un Héctor Moreno que nos tiene acostumbrados a demostraciones como las de ayer, un Hugo Ayala despejando cada balón posible y haciendo gran mancuerna con Moreno, un Carlos Salcedo que por primera vez podemos decir que dio un muy buen partido jugando por la banda y la sorpresa de muchos, Jesús Gallardo. Tanta confianza agarró que en varias ocasiones tuvo el lujo de salir jugando como si estuviera enfrentando a los Lobos Buap.

En caso de la media cancha nuestro capitán Andrés Guardado tuvo un juego muy discreto. Miguel Layún, que ha sido utilizado últimamente como volante me parece que da un partido regular ya que le faltó creatividad y sangre fría en la ultima zona de la cancha. Y Héctor Herrera fue el cerebro y distribuidor del cuadro nacional. Por el pasaron la mayoría de los balones. Y por último, los tres delanteros: Javier Hernández, fuera de la asistencia, me parece que desaprovecha varias oportunidades y antes rivales de este calibre no se puede fallar. Se nota que Carlos Vela anda en otra dimensión y con ese estilo profundo y exquisito demostró ser el mejor jugador de nuestro país. Y, por último, el autor del gol de la victoria, el mexicano que mejor temporada dio con su club y que cada vez es más claro que sea uno de los mejores jugadores de la historia de la nación, Hirving Lozano.

En cambio, respecto a los tres ingresados, Edson Álvarez aportó mucha confianza y metió la "pata" dura; Raúl Jiménez, me parece que no era partido para que entre y toco dos o tres balones, y Rafa Márquez, siendo el último ingreso del Tri, tenerlo en la cancha es una motivación extra.

Hemos cumplido con la primera misión y con la más complicada al momento. Espero que no se nos vayan los pies del piso porque todavía tenemos dos juegos más y no hemos asegurado nada. Aunque sea el mayor logro en mundiales por esta selección, todavía no han logrado nada y queda mucho camino por afrontar. Hicimos lo más complicado y ahora debemos de afrontar con la misma seriedad los siguientes partidos. Porque después de ayer este resultado me hace ilusionarme con más que un quinto partido.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.