EL BLOG
12/07/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 12/07/2018 6:00 AM CDT

La unión y hermandad que únicamente ofrece África

Nuri Kalach
Si con una palabra podría definir lo que fue África para mí sería la solidaridad.

Recientemente viví un mes que fue una locura. Un viaje que nunca pensé que podía hacerse realidad. De esas ideas que dices al aire y que seguramente no harás nada al respecto por falta de atrevimiento. Y ahora que la travesía ha concluido sigo sin poder entender que pasé más de 30 días enseñando español y futbol a niños ghaneses.

Recurrir al clásico escrito que suele hacer alguien después de hacer un servicio social de cómo este viaje me ayudó a crecer como persona, cómo hay que valorar lo que uno tiene o hasta de lo preocupante que es la situación en África y cómo poder ayudar o donar, me parece que no va conmigo. Y, sinceramente, me da harta hueva (perdón por mi vulgaridad) exagerar mis sentimientos y a la vez mi experiencia. Pero sobre todo porque me quiero atrever a cambiar aquel concepto con el que estamos acostumbrados. O más que cambiar, sacar a la luz el otro lado de África.

Tristemente sí existe toda esa miseria, insalubridad y crisis de la que todos los días te nutres gracias a las noticias o aquellos videos de organizaciones humanitarias que requieren tu ayuda. Y claro, hay que tener conciencia en aquella situación, sin embargo también hay que mencionar aquella parte de África llena de vida y muy colorida.

En África no solo cada una de sus nacionales siente su patriotismo local, sino que también hay un patriotismo continental.

Una alegría que no se ve en ninguna otra parte del mundo. Un lugar donde aunque no seas del mismo color de piel y la gente te vea detenidamente como si fueras un marciano, te reciben con cariño y mucha amabilidad. Pero si con una palabra podría definir lo que fue África para mí sería la solidaridad.

Porque aunque hayan alrededor de 54 países en este inmenso continente, más de 2000 lenguas o dialectos, diferentes tipos de comidas y de gobiernos, y hasta creencias religiosas muy variadas, en África no solo cada una de sus nacionales siente su patriotismo local, sino que también hay un patriotismo continental. Un continente donde lo plural se pone encima de lo singular. Y claro, tenía que ser el deporte más hermoso del mundo el que me comprobaría todos estos hechos.

A tan solo unos pasos de nuestra casa de voluntarios había una especie de bar-restaurante donde pasaban los partidos de la Champions League. Si en algo también se caracteriza este continente, es por esa pasión que sienten por el juego de pelota. Además de tomar en cuenta su historia futbolística y de los grandes jugadores que han cosechado con el paso del tiempo. Cada martes y miércoles en la noche, mi amigo y yo nos íbamos a aquel "changarro" a observar el torneo más grande de clubes en Europa. Un lugar bastante recomendable para todo apasionado al futbol.

Nuri Kalach
Si en algo también se caracteriza este continente, es por esa pasión que sienten por el juego de pelota.
Nuri Kalach
Este fue un viaje que nunca pensé que podía hacerse realidad.

De los 8 partidos que observamos, los que más nos llamaron la atención fueron los duelos del Liverpool. Hoy en día uno de los mejores equipos de Inglaterra y finalistas de este mismo torneo. Sin haber una "hinchada" o algún fan particular en el lugar hacia el equipo de Anfield, se admiraba una simpatía tan evidente de parte de la gente cuando veías a los "Reds" mover el balón.

Además del estilo vistoso y la elegancia que tiene el equipo de Jurgen Klopp, su poderoso ataque es responsable por dos jugadores africanos: Mohamed Salah, hoy en día el mejor jugador del mundo y el personaje más querido de Egipto, y Sadio Mane, la joya más brillante de todo Senegal. Ambos se hicieron presentes este verano en Rusia con sus respectivas selecciones. Todo mundo se derrite y se rinde ante la magia que proviene de los pies de este par de cracks; sobre todo cuando se asocian entre ellos. Pero en aquella cantina ghanesa derretirse y rendirse era lo de menos.

La gente llegaba a tener orgasmos por el juego de estos dos magos. Habían festejos descomunales a todo lugar que volteabas. Y bueno, cómo no tener un orgasmo después de aquel primer gol de Salah en la ida de las semifinales ante la Roma. Lo que más resalta es tanta emoción por dos futbolistas que aunque sean del continente negro, ninguno de ellos nació en Ghana.

Te reciben con cariño y mucha amabilidad.

Tanto Salah como Mane, ninguno tiene ascendencia ghanesa, o algún documento o pasaporte ghanés, o alguna vez vivió o militó en el futbol ghanés y ni siquiera son cristianos (religión predominante en Ghana). Ambos son fieles a las creencias de Alá. Pero el hecho de tener ese ADN africano los hace ser respetados, admirados y elogiados no solo en sus propios países sino también en todo un continente. En pocas palabras, el odio y la rivalidad entre países africanos diría que es casi inexistente... a diferencia de otros casos.

Ningún brasileño hubiera festejado que Argentina hubiera levantado la Copa del Mundo en el Maracaná. Cuándo en nuestras vidas veremos a un aficionado catalán que no abuchee a algun futbolista merengue pisando el Camp Nou. O que la inigualable "Rebe" (porra de los Pumas) no trate de agredir a uno de los aficionados del América. O ver algún tipo de apoyo o unión entre serbios y croatas.

Aunque hayan todas estas rivalidades y tradiciones de odio que le ponen un sabor picoso y una intensidad increíble al futbol, también existe esa parte dulce y llena de amor que hace que el balompié se vuelva como un amante para sus aficionados. Este lado "cursi" que tiene el futbol, por así decirlo, es lo que nos hace unirnos como seres humanos sin importar los prejuicios que se emiten.

Además cabe mencionar, que esta unión africana no es cosa nueva. Hay que recordar aquel partido de cuartos de final en el mundial de 2010. Ghana enfrentó a Uruguay y tuvo la oportunidad de hacer historia, convirtiéndose en el primer equipo africano en llegar a una semifinal de una copa del mundo. La sede del partido en Johannesburgo, Sudáfrica. Y aquella vez todo africano apoyo y se encargó de que la selección de las estrellas negras juegue aquel partido como si fuera local. Tristemente, Ghana perdió en penales ante los charrúas.

En este escrito no quiero contar la historia de cómo dos muchachos blancos de 19 años se pusieron "un capa de superhéroes" y fueron a "ayudar" o beneficiar a un montón de niños necesitados. Esta es la historia de cómo dos muchachos blancos se enamoraron de toda una nación. Y no solo por el futbol, sino también por esa unión y humanidad que únicamente te ofrece África.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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