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25/04/2018 3:03 PM CDT | Actualizado 25/04/2018 4:20 PM CDT

Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel: la continuidad eterna

REUTERS/Alexandre Meneghini/Pool
Raúl Castro expresó que Díaz-Canel no es un improvisado y detalló cómo lo eligió para formarse de relevo desde que se destacó en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Miguel Díaz-Canel, al asumir la presidencia de los Consejos de Estados y de Ministros de Cuba en la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 19 de abril, afirmó que "Raúl Castro Ruz encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación". Subrayó la continuidad, unidad y dirección colectiva. Anunció que el Consejo de Ministros se presentará en la sesión de julio.

Raúl Castro enfatizó que el Partido Comunista de Cuba, empezando por su primer secretario, apoyará y respaldará resueltamente al nuevo presidente. Además, contar con el apoyo de las Fuerzas Armadas será vital. El testamento recibido para su permanencia en el poder llega hasta 2031, cuando celebre el 72 aniversario de la revolución iniciada el 1 de enero de 1959, un año antes de su nacimiento.

El nuevo presidente expresó que no venía a prometer nada, sino a trabajar y exigir el cumplimiento de los programas contenidos en los Lineamientos de la política del Partido y la Revolución. Tienen la ruta férreamente trazada mediante las directivas del Primer Secretario y el Buró Político del PCC, los Lineamientos de la Política Económica y Social para 2016-2021, la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, aprobados en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular en mayo de 2017.

La mayoría de los cubanos dentro del pequeño archipiélago ha permanecido indiferente al hito histórico de no tener a un Castro omnímodo.

El general Castro, que continuó llamando Comandante en Jefe a Fidel, permanece como jefe de las Fuerzas Armadas, cargo correspondiente al presidente según la Constitución, pues no se mencionó el traspaso a Díaz-Canel. Los 2 Comandantes de la Revolución no se retiraron; Ramiro Valdés, considerado obstructor de reformas, permaneció como vicepresidente del Consejo de Estado y Guillermo García como miembro. Posiblemente la renuencia del primero a abandonar el poder y la conveniencia de elevar algunos dirigentes como Alfredo Valdés Mesa a vicepresidente primero, impidieron la promulgación de la nueva Constitución, donde Raúl Castro había anunciado se introducirían los 2 períodos de 5 años y la limitación de los altos cargos a 70 años de edad. José Ramón Machado Ventura declinó la vicepresidencia, según dijo Raúl Castro, pero se mantiene a su lado como segundo secretario del PCC.

También ha sobresalido la salida de Marino Murillo, vicepresidente a cargo de la actualización económica, el general de cuerpo de ejército Álvaro López Miera, viceministro primero y jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas -cercanos a Raúl Castro- y Mercedes López Acea, primera secretaria del Partido Comunista en La Habana, los tres miembros del Buró Político del PCC.

En el discurso de clausura, Raúl Castro expresó que Díaz-Canel no es un improvisado y detalló cómo lo eligió para formarse de relevo desde que se destacó en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), ya que "corresponde al Partido, el Estado y el gobierno hacer cumplir la política de promover con intencionalidad y la debida gradualidad a los jóvenes, mujeres, negros y mestizos a cargos decisorios...", así como el cronograma hasta su retiro en 2031. Las elecciones son cada lustro, pero el general desveló el proceso electoral democrático único cubano, como se define oficialmente. Dijo que "terminados sus 10 años de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, los tres años que le quedan, hasta el congreso (del PCC), se queda como primer secretario, para viabilizar el tránsito del sustituto".

El general legó sacar el país de la profunda crisis económica, social y política, agudizada por su imposibilidad de aplicar las insuficientes y zigzagueantes reformas, y la postergación de la legislación correspondiente, incluida la nueva Constitución. Raúl Castro llamó a la imprescindible unidad para preservar la revolución y habló del lento avance de las medidas económicas, entre ellas la solución de la dualidad monetaria y cambiaria. Achacó las dificultades a "tener que vencer el obstáculo colosal de una mentalidad cimentada en décadas de paternalismo e igualitarismo".

En realidad, las causas están en la eliminación de los controles económicos y bancarios comienzos de la década de 1960, establecer la primacía de la propiedad estatal, la planificación central, rechazar a la economía de mercado, y confiscar las MIPYMES con la Ofensiva Revolucionaria en 1968, que fomentaron ineficiencia, incompetencia, corrupción y depreciación de los valores morales y éticos. Los directivos a todos los niveles han obstruido las modificaciones lesivas a sus prebendas.

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Miguel Díaz-Canel y Lis Cuesta.

Asimismo, Castro reiteró la vigencia del trabajo por cuenta propia y la continuación del experimento de las cooperativas no agropecuarias, aunque continúan detenidas las nuevas licencias. Como positivo citó el reordenamiento de la deuda externa con los principales acreedores y el logro de algunas rebajas a plazos más cómodos, pero que vuelven a empeñarse y a deber. Respecto a Estados Unidos endureció los calificativos y señaló que desde la llegada del actual presidente ha ocurrido el deliberado retroceso en las relaciones, la reducción del personal y las actividades de las embajadas, bajo el pretexto de problemas de salud del personal diplomático en La Habana, prevalece el tono agresivo y amenazador en sus declaraciones, y se ha recrudecido el embargo.

Lis Cuesta, primera dama, figura eliminada por Fidel Castro desde 1959 y en cierta medida asumida por Vilma Espín, ha sorprendido al participar del recibimiento protocolar a Nicolás Maduro y la "primera combatiente", en visita oficial el 20 de abril, coincidiendo con el cumpleaños del nuevo presidente.

La mayoría de los cubanos dentro del pequeño archipiélago ha permanecido indiferente al hito histórico de no tener a un Castro omnímodo, pues no avizoran poder en el ideólogo propagandista Díaz-Canel para el mejoramiento económico ni voluntad de apertura a la libre participación para en el presente crear el futuro con calidad de vida adecuada.

Miriam Leiva, periodista independiente La Habana, 23 de abril de 2018.

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