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12/01/2018 7:00 AM CST | Actualizado 12/01/2018 1:16 PM CST

Exclusiva: La carta abierta de Mira Sorvino a Dylan Farrow

“Te mando todo mi amor, simpatía y admiración por tu valor en estos tiempos”.

Eric Gaillard / Reuters

Querida Dylan,

Hola. Te escribo la que será la primera disculpa de las muchas que te escribiré en esta ocasión. Te escribo para expresar que creo en ti y que te apoyo. He de confesar que cuando trabaje con Woody Allen yo era una joven e ingenua actriz. Me tragué el cuento que pintaron los medios de que tus acusaciones de abuso contra tu padre era parte de una turbia guerra por tu custodia entre Mia Farrow y él. Así que no analicé bien esa situación, por lo cual digo que lo siento muchísimo.

Ben Gabbe/Getty Images
Dylan y Mia Farrow en 2016.

Por esto también le debo una disculpa a Mia Farrow.

Lo que diré a continuación no es una justificación, sino una simple descripción de mi contexto con Woody, en ese momento y después. Como adolescente, adoraba mi copia de su libro Cuentos sin plumas. Interpreté en la prepa el papel de Diane Keaton en Sueños de un seductor y, como cualquiera de mi generación, quedé encantada con sus películas.

(Woody Allen y yo) fuimos amigos, pero no tan cercanos, y en ningún modo se pasó de la raya conmigo.

Como una actriz joven, obtuve el papel soñado de Linda Ash en Poderosa Afrodita y la licencia artística que me permitió para crear el personaje fue emocionante. Fuimos amigos, pero no tan cercanos, y en ningún modo se pasó de la raya conmigo. Nunca experimenté en persona lo que ya se ha descrito que sucedió con algunas jovencitas. Pero que esto no significa que me hago de la vista gorda con tu historia simplemente porque lo diga.

Es difícil romper lazos y denunciar a tus héroes, a tus benefactores, a quienes admiras profundamente y a los cuales les debes mucho de lo que has hecho en tu carrera. Es difícil decidir, aunque sean fantásticos y te hayan ayudado enormemente, que realmente crees que han hecho cosas ante las cuales no tienen excusa. Y ahí es donde estamos ahora.

En diciembre llamé a tu hermano Ronan, con quien compartí las consecuencias de que otras mujeres y yo hayamos revelado lo que nos pasó con Harvey Weinstein. Cómo había sido una experiencia que a veces nos empoderó, pero en otras nos resultó amarga y descorazonadora con todos los detalles se fueron revelando de lo que este hombre me hizo.

Le conté cómo me sentía cada vez más vulnerable y determinada (y ciertamente agradecida) cuando millones de persona me demostraron su apoyo en línea. Fue como si toda mi vida se hubiera reducido a ser una víctima... le dije que quería saber más de ti y tu situación. Él me mostró algunos detalles públicos del caso de los que, debo decir con arrepentimiento, nunca me enteré, y que me comenzaron a probar que las evidencias apuntalaban tu historia. O sea, que siempre habías dicho la verdad.

¡Lo siento, Dylan! No puedo siquiera imaginarme cómo te has sentido todos estos años en que viste cómo aquel, al que acusaste de haberte lastimado de niña, cuando eras una pequeña a su cuidado, recibía elogio tras elogio, inclusive de mi parte y de muchos otros en Hollywood que lo alababan mientras te ignoraban. Como madre y como mujer, haces que se me rompa el corazón. ¡Lo siento muchísimo!

Nunca volveré a trabajar de nuevo con Woody Allen.

Estamos en un momento en el que todo se debe volver a examinar. Este tipo de abusos no debe continuar, no se debe permitir. Si esto significa que derribemos a todos los viejos dioses, que así sea. Tenemos que expulsar de nuestras almas la disonancia cognitiva, la negación y la cobardía que nos esconden las verdades dolorosas e impiden que actuemos en defensa de las víctimas indefensas en tanto que permitimos a "seres queridos" continuar su asqueroso comportamiento. Y a pesar de que ames a alguien, si sabes que han cometido estos despreciables actos, deben ser expuestos y condenados. Dicha exhibición debe traer consecuencias. Yo nunca volveré a trabajar de nuevo con él.

Siento mucho que me haya tomado algunas semanas mostrarte mi apoyo desde esa vez que conversamos, pero ha sido un proceso complejo aprehender esta verdad y tomar esta postura irrevocable.

Te mando mi amor, mis simpatías y mi admiración por tu valor todo este tiempo. ¡¡¡Creo en ti!!! Estoy agradecida contigo, admiro tu integridad y la valentía de mujer que ha tenido que enfrentar sola todos estos años en que has dicho tu dolorida verdad. Eres una verdadera heroína y estoy de tu parte.

Con gratitud y en solidaridad,

Mira Sorvino

* Este texto se publicó originalente en inglés en 'HuffPost Estados Unidos' y posteriormente se tradujo.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.