VOCES
11/09/2018 6:00 AM CDT

El Papa Francisco acaba de recordarnos lo que la iglesia todavía piensa de la homosexualidad

GREGORIO BORGIA via Getty Images

En medio de la controversia tumultuosa que rodea al Vaticano (en la que los arzobispos conservadores, antigay y enemigos del Papa Francisco le pidieron que renunciara), el Papa hizo una declaración extraña y preocupante, de la que el Vaticano ha intentado retractarse.

De vuelta de su viaje a Irlanda, afectado por las nuevas acusaciones contra la jerarquía eclesiástica por ocultar casos de abuso sexual, un reportero le preguntó a Francisco qué le aconsejaría a un padre cuyo hijo le dijera que es gay.

Francisco primero respondió que el padre debía rezar, y y agregó que no debería rechazar a su hijo.

"No juzgues", se reportó que dijo. "Diálogo. Entendimiento. Dale espacio a tu hijo o hija para que pueda expresarse".

Esa fue una primera buena respuesta, y fue en lo que se enfocaron los medios estadounidenses. Pero lo que se ocultó o dejó de lado en esos reportes (pero que tuvo mucha importancia en los medios europeos) fue el segundo comentario del Papa.

Tal y como informó The Guardian, el Papa dijo: "cuando aparece desde la infancia, hay mucho que puede hacerse a través de la psiquiatría, para ver cómo están las cosas. No es lo mismo si se manifiesta después de los 20 años", y agregó que ignorar a un hijo que mostrara "tendencias homosexuales" era un "error de paternidad o maternidad".

Grupos LGBTQ y de derechos humanos condenaron las declaraciones.

"Básicamente está diciendo que los jóvenes gay pueden cambiar, una idea vieja que ha sido refutada en numerosas ocasiones", dijo Colm O'Gorman, director ejecutivo de Amnistía Internacional en Irlanda.

Cuando el Vaticano publicó la transcripción de la plática, borraron la referencia a la psiquiatría.

Al ser cuestionado por la agencia France Presse respecto al comentario borrado, el vocero del Vaticano respondió: "cuando el Papa se refirió a la psiquiatría, está claro que lo que hacía era señalar un ejemplo de las "cosas que pueden hacerse'. Pero con esa palabra no quería decir que [la homosexualidad] era una 'enfermedad mental'".

Es posible que el Papa, bajo el ataque de las fuerzas antiLGBTQ de la iglesia, intentara apaciguarlos un poco, pero después se dio cuenta de que había ido muy lejos e intentó refrenar su declaración. En cualquier caso, señalar que la homosexualidad no es una enfermedad mental fue un paso importante al explicar lo que había dicho el Papa.

La declaración del Vaticano parece insistir en la idea de que la homosexualidad puede y debe suprimirse, aunque no sea una "enfermedad mental".

Pero por sí sola la aclaración enreda más el asunto y no explica a qué se refería el Papa con la mención de la psiquiatría. ¿Se refería a que un psiquiatra puede ayudar a un niño gay a que acepte su diferencia sexual? ¿Entonces por qué no sería el mismo caso para alguien que salga del clóset 20 años después? En un mundo homofóbico las personas pueden beneficiarse de ayuda profesional para salir del clóset, sin importar a que edad lo hagan.

Al asegurar que el Papa señalaba un ejemplo de "las cosas que pueden hacerse", la declaración del Vaticano parece insistir en la idea de que la homosexualidad puede y debe suprimirse, aunque no sea una "enfermedad mental".

Eso resume la posición oficial de la iglesia católica en el tema: quienes sean gay pueden o no serlo por naturaleza, pero deben hacer todo lo posible para no hacer nada respeto a sus deseos sexuales y emocionales. El catecismo, tal y como aparece en la web del Vaticano, señala que "el origen psicológico" de la homosexualidad "sigue sin explicarse". Sin embargo describe a "los actos homosexuales como actos de enorme depravación".

Cuando hacer unos años Francisco dijo que si alguien es gay "¿quién soy yo para juzgar?", no era inconsistente con la teología. Una persona puede estar luchando con algo, intentando reprimirlo y no por eso ser juzgada, incluso si aquello con lo que luchan es visto como algo destructivo. "Ama al pecador, odia el pecado" es una vieja idea de la iglesia.

Francisco ha sido aplaudido por esa declaración, pero no está cerca de la aceptación de las personas LGBTQ como personas normales, naturales y saludables.

Con esta nueva declaración, y con el intento de retractación del Vaticano sin dar una explicación, está claro que Francisco y la iglesia católica han intentado jugar a dos bandas. Incluso darle un poco de legitimidad a la idea de que la homosexualidad puede controlarse si los niños la detectan a una edad temprana (que no está muy lejos del apoyo a la conversión "exgay" o terapia de reparación) debería de ser para todos tremendamente problemático.

Este blog apareció originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos, ha sido editado y fue traducido por Víctor Santana.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.