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12/03/2018 3:39 PM CST | Actualizado 12/03/2018 4:40 PM CST

La especial importancia de que El Salvador se sumara al paro del 8M

Jose Cabezas / Reuters
Marcha por el Día de la mujer en el Salvador. 8 de marzo de 2018.

Son aproximadamente cuarenta países los que convocaron a la huelga feminista este jueves 8 de marzo, un esfuerzo de carácter mundial con resonancia en El Salvador. Si bien en nuestro país, el llamado no tuvo el alcance de un paro general de labores por parte de las mujeres, ese día sí fue importante para la reivindicación de las demandas sociales, políticas, económicas y de inclusión aún pendientes para la plena dignidad de las mujeres.

En este año 2018, los esfuerzos organizativos se desarrollaron en al menos dos momentos, el primero fue este pasado 7 de marzo con CAMINAMOS SIN MIEDO, se trató de una caminata nocturna en una de las principales calles de San Salvador, para conmemorar a las mujeres ausentes por feminicidio o desaparición. CAMINAMOS SIN MIEDO fue un llamado de atención, un grito nocturno por la normalización de la violencia tan arraigada en El Salvador y en Centroamérica

El segundo momento fue este 8 de marzo. Las principales demandas que convocaron van desde lo estructural, por los feminicidios, por las distintas expresiones de violencia específica hacia las mujeres, el trabajo reproductivo no remunerado, porque aún hay discriminación laboral, salarial y de ingresos, un sistema de justicia que no castiga a la trata de mujeres, por la persistencia de las connotaciones de inferioridad hacia las mujeres. De las demandas inmediatas, la marcha convocó a la urgencia de la despenalización del aborto, por las cuatro causales presentadas el pasado octubre del año 2016 en la asamblea legislativa.

En El Salvador el aborto está completamente prohibido, esta situación solo lo comparten pocos países a nivel mundial. La pieza de correspondencia ingresada a la asamblea legislativa solicita la modificación del código penal en cuanto a la absoluta prohibición del aborto en considerar cuatro causales para la interrupción del embarazo: primero, cuando está en riesgo la vida de la mujer gestante; segundo, cuando el embarazo es producto de una violación o trata de personas; tercero, cuando existe malformación en el feto que haga imposible la vida extrauterina; y cuarto cuando el embarazo es producto de una violación sexual a una menor de edad.

En El Salvador paramos este 8 de marzo frente a una situación cada vez más adversa.

Hasta el momento, los artículos del código penal sobre "los delitos relativos a la vida del ser humano en formación" han traído un sinfín de consecuencias, la muerte de mujeres ante la imposibilidad de seguir con sus tratamientos médicos por enfermedades crónicas, la orfandad de niños y niñas, el encarcelamiento de mujeres pobres en El Salvador, de ahí su raíz profundamente clasista y por otro lado ha posicionado el aborto en el plano del privilegio.

Es importante resaltar que la apelación de las cuatro causales se plantea como una opción o posibilidad de decisión de las mujeres (incluidas niñas y adolescentes) sobre sus propias vidas y no como una obligatoriedad, como han querido interpretar los detractores de cualquier iniciativa de ley que considera el aborto. El mensaje que se ha pretendido transmitir es que la "ideología del género" busca la obligatoriedad en el aborto. Todo lo contrario, esta revisión del código penal se dirige hacia abrir las posibilidades de decisión, sin anular cualquiera que sea, que va desde continuar con el embarazo hasta su interrupción cuando se trate por las cuatro razones señaladas.

Cada una de estas demandas desde lo estructural hasta lo inmediato, exigen acciones concretas, que van desde el resguardo de la vida de las mujeres, la educación sexual, reformas y vigilancia del mercado laboral para remunerar el trabajo reproductivo y equiparar los ingresos salariales entre hombres y mujeres, transformaciones profundas en la estructura judicial hasta lograr deconstruir los discursos políticos fundamentados en el privilegio, los cuales siguen manteniendo la legitimación de las condiciones de desigualdad de las mujeres.

En El Salvador paramos este 8 de marzo frente a una situación cada vez más adversa, pero este mismo momento es el propicio para que estas demandas y otras más se transformen en acciones concretas, en recordar la laicidad del Estado. Por eso el llamado a no quedarnos con la indignación tan bien manifestada este 8 de marzo, sino a continuar con un cabildeo para lograr la aprobación de las cuatro causales en el pleno, el llamado también es para que los movimientos feministas internacionales nos acompañen.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.