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28/11/2018 6:00 AM CST | Actualizado 28/11/2018 8:15 AM CST

10 cosas que aprendí al trabajar en un dispensario de cannabis

¿Es solo cannabis, ¿verdad? ¿Qué tan importante puede ser algo cariñosamente llamado "wacky-tabbacky"? ("cigarrito loco", en inglés, manera informal de referirse a la marihuana) En mi caso, muy.

En 2015 casi muero por una deficiencia de vitamina B12 (porque eso existe), que catapultó una enfermedad maligna llamada fibromialgia al centro de mi mundo, y luego implosionó. Estaba completamente debilitada y tenía suerte de poder dejar mi lecho de enferma una vez a la semana. No hay forma de que hubiera superado lo peor sin el cannabis para controlar mis síntomas y la depresión que los acompañaba. De ninguna manera. (Pero, por supuesto, siempre debes consultar a tu propio médico o profesional de salud mental antes de probar cualquier medicamento o tratamiento). Fue un momento increíblemente difícil, por decirlo de forma suave.

Finalmente, tras dos años y medio de pruebas médicas, reposo en cama, terapia física y cuidados personales intensivos estaba lo suficientemente sana como para que volver al mundo laboral empezara a parecer una opción. Me quedé sin casa en ese momento, después de mudarme a la cálida área de Los Ángeles desde la lluvia de Portland por consejo de un médico. No había podido encontrar viviendas asequibles ni un trabajo confiable que pudiera realizar físicamente. Estaba empezando a aceptar la idea de que por el resto de mis días sería una escritora sin hogar de cartas de presentación. Entonces, milagrosamente, un trabajo increíble me llegó de la nada.

Después de publicar algo sobre mi amado cannabis en Instagram, un seguidor se convirtió en amigo y me presentó al gerente de un dispensario cercano, quien luego amablemente me contrató para que realizara su comercialización durante la cantidad de horas que pudiera (¡uf!). Lamentablemente, la posición fue eliminada después de seis meses debido a restricciones presupuestarias. Pero fue una brillante introducción a la industria y me ayudó a recuperarme.

No tiene nada que ver con trabajar en cualquier otro negocio.

He aquí hay algunas cosas que aprendí durante mi primera etapa profesional en la industria de la hierba:

Es como trabajar para cualquier otro negocio: No sabía qué esperar el primer día —estoy segura de que imágenes de policías llegando al lugar (nunca vi a ninguno) y los sonidos del reggae (¡que sí escuché! junto con todo tipo de canciones) pasaron por mi cabeza—, pero sé que no me imaginé la cafetera Keurig.

En muchos sentidos fue, sorprendentemente, como cualquier otro trabajo que haya tenido: involucraba una estructura de administración muy típica; había que aprender un software; asistimos a reuniones matutinas; y nunca hubo suficientes suministros de oficina (o el derecho) en existencia. Con todo, era totalmente el material estándar que encontrarías en cualquier otro lugar de trabajo.

No tiene nada que ver con trabajar en cualquier otro negocio: Por otro lado —oh, checa, hay una gran cantidad de dinero en efectivo, cámaras de video y guardias armados y, por supuesto, ¡bolsas de hierba gigantes! Pude pesar y empaquetar las bolsas de cannabis (conocidas como "flor") y jugar con el cannabis mientras platicaba con los clientes era definitivamente diferente a cualquier experiencia que haya tenido en una oficina.

Incluso después de que el tiempo comenzó a llenarse con los deberes típicos de una posición de mercadotecnia más tradicional, a menudo me resultaba difícil creer que me estaban pagando por hacer cosas como describir la altura particular de una variedad de cannabis, o tomar fotos de la hierba. Incluso pude crear una pintura gigante de cannabis para un fondo de fotos.

Las personas pueden ser realmente imbéciles al momento de conseguir su cannabis: Asumí que nuestros clientes serían todos relajadas y estarían encantados de llegar a su tienda local de hierba. ¡No! Mi suposición es que algunas de las personas irritantes que visitaron la tienda eran personas que necesitaban cannabis para uso medicinal. Y estar enfermo es siempre una razón comprensible para la irritabilidad, especialmente si no tenemos en existencia lo que ellos necesitaban.

Recibimos muchos visitantes amistosos y relajados en el dispensario (la mayoría, de hecho, eran así), pero todavía estaba sorprendida por la proporción notablemente alta de idiotas. (Aun así, apostaría que la mayoría de ellos fueron mucho más agradables una vez que pudieron disfrutar de nuestro producto...)

Pero tiene buenas personas: He trabajado en muchas oficinas y, en general, me sentía como un bicho raro, incluso antes de que empezara a teñirme el pelo de morado. Pero nunca me sentí como extraña en mi dispensario. Los abrazos se daban de forma regular y era seguro contar historias y compartir opiniones sin tener que censurarse mucho. Hasta ahora he encontrado que los tipos rudos, divertidos, trabajadores y apasionados dominan la industria.

El cannabis es una industria en proceso de cambio: El consumo recreativo de cannabis en California se legalizó hasta el 1 de enero, y solo 10 meses después, es un desastre total. El gobierno publica constantemente nuevos reglamentos de cumplimiento, y a menudo deja que los dispensarios y los fabricantes se apresuren a adherirse a ellos o corren el riesgo de perder sus licencias. Incluso con las licencias intactas, ajustarse a los cambios puede dejar a las empresas temporalmente incapaces de atender a sus clientes y pacientes.

Aún más, los dispensarios ilegales todavía están floreciendo al aire libre, mientras que las autoridades utilizan su tiempo, energía y recursos para asegurarse de que los negocios con licencia sigan las reglas nuevas y, a menudo, muy vagas. El hecho de que el cannabis aún sea ilegal a nivel federal también provoca que las operaciones bancarias sean complicadas, lo que a su vez causa molestias diarias y puede conducir a grandes problemas, como la incapacidad de pagar a los empleados o proveedores.

Courtesy of Meg Hartley
La autora frente a un mural en el dispensario donde trabajó.

El cannabis es una planta gloriosamente complicada: Los efectos terapéuticos del cannabis me parecieron mágicos cuando comencé a trabajar en la industria y, oh, cómo me encantó la gloria de descubrir exactamente por qué.

Resulta que nuestros cuerpos tienen algo que se llama sistemas endocannabinoides (ECS), que funcionan con compuestos de plantas llamados cannabinoides: el THC y el CBD son muy populares, pero hay muchos otros. Cada cannabinoide se involucra con el ECS, que luego activa sus superpoderes distintos y por lo tanto ayuda a aliviar el sufrimiento de una gran variedad de dolencias. Muchos cannabinoides son capaces incluso de hacer su magia sin que el usuario se drogue, un beneficio para aquellos que buscan alivio sin querer ese otro efecto.

Hay mucho más que hacer con el cannabis que solo fumarlo: Estaba enamorada de mi pluma vaporizadora —un dispositivo que usa una batería para calentar el aceite de cannabis en un cartucho y luego produce un vapor que el usuario inhala— cuando comencé el trabajo. Pero no tenía idea de cuántas otras formas de involucrarse con la planta había.

Mi producto de cannabis favorito es la tintura: coloco un poco de aceite de THCa (un cannabinoide) debajo de la lengua unas cuantas veces al día, lo que ayuda a aliviar el dolor de mis nervios. También hay soluciones tópicas que se aplican en la piel, los comestibles que comes o bebes, las cápsulas que tomas como una pastilla, los parches para colocar en tu cuerpo y así lograr un alivio a largo plazo, e incluso el lubricante de cannabis.

Hay mucho más que hacer con el cannabis que solo fumarlo.

El cannabis no es solo para comer botanas y ver películas de tonterías (¡aunque también es genial para eso!): Trabajar en un dispensario me enseñó cuán multifacético es realmente el cannabis. Además de lo que puede ofrecer a quienes padecen diversas dolencias, diferentes variedades de cannabis y diferentes perfiles de cannabinoides también pueden proporcionar diferentes experiencias a distintos usuarios.

Si quieres hacerte uno con tu sofá y disfrutar saciándote con bocadillos, hay variedades para eso. Pero también hay cepas que son mejores para socializar, otras para ser productivos y algunas para usar antes o durante las experiencias sexuales. Puedes visitar un dispensario y encontrar exactamente la variedad que deseas o necesitas para cualquier actividad que hayas planeado. La idea de que el cannabis únicamente te hace perezoso solo existe porque las personas no han aprendido exactamente de qué es capaz el cannabis, o las innumerables formas en que se puede usar.

El cannabis es para todos (desde la edad legal, por supuesto): La cultura pop a menudo retrata a los usuarios de cannabis como predominantemente hombres vagos de veintitantos, pero definitivamente ese no es el caso. La combinación de la disminución del estigma, el aumento de los estudios sobre los beneficios del cannabis y la disponibilidad de cannabinoides que no hacen que los usuarios se droguen tienen a todo tipo de personas interesadas en probar la planta. Abuelas, maestros de escuela, gente rica, gente pobre, les servimos a todos en mi dispensario.

Después de unas pocas semanas en mi puesto, ya no me sorprendió la gran variedad de personas que vinieron a comprar cannabis. Las únicas personas que me sorprendieron fueron las que no llevaban zapatos, lo que sucedió tres veces en una semana antes de que pusiéramos un letrero indicando que se requería calzado en la tienda.

Las personas pueden ser realmente imbéciles al momento de conseguir su cannabis.

El cannabis solía venderse en farmacias en todo Estados Unidos: Tuve que hacer muchas investigaciones fascinantes relacionadas con mi puesto en el dispensario y la prohibición del cannabis fue uno de los temas más interesantes que aprendí. La planta solía ser popular en las farmacias de Estados Unidos hasta 1937, cuando se aprobó la Ley del Impuesto sobre la Marihuana y entraron en vigencia las primeras limitaciones federales importantes para la venta y el uso de cannabis. Antes de eso, se vendía legalmente en forma de tintura para tratar muchas dolencias.

Luego, después de que se anuló la prohibición del alcohol en 1933, el cannabis se convirtió en el nuevo objetivo. Un "agradable" hombre llamado Harry Anslinger lideró la carga, demonizando a la planta y llamándola "marihuana" para hacer que sonora como una droga diferente a la del "cannabis" popular, y además amenazadoramente extranjera. Se dice que una vez declaró: "Reefer (la marihuana) hace que los negritos piensen que son tan buenos como los hombres blancos". Sus estrategias horriblemente racistas fueron horriblemente efectivas, lo que contribuyó enormemente al estigma restante asociado con el cannabis y al desorden sistémico actual que estamos tratando de limpiar con la legalización y regulación de la droga.

Por eso no debes referirte a la planta como "marijuana" (en inglés), una palabra con una historia racista. En su lugar, utiliza su nombre propio, "cannabis" o uno de sus muchos otros nombres coloquiales, como "hierba".

***

Me siento optimista y entusiasmada con el futuro de la industria del cannabis, a pesar de su caos actual. Aparte de los problemas legales, creo que la falta de educación sobre la planta causa muchos de los problemas relacionados con lo que el cannabis puede y no puede, o debería y no debe hacer. He sido fanática del cannabis durante gran parte de mi vida adulta y he vivido en un estado donde ha sido legal para uso recreativo desde finales de 2015.

Sin embargo, me sorprendió la cantidad masiva que aprendí durante mi breve tiempo trabajando en el industria. Si alguien como yo no era plenamente consciente del poder o potencial de esta planta, solo puedo imaginar lo que la gente que nunca ha probado o investigado sabe o no sabe acerca de esto.

No estoy sola en mi pasión por difundir información precisa sobre el cannabis. Trabajar para aliviar el estigma y la desinformación también se incluye en los manifiestos de muchas compañías de cannabis. La industria es consciente del problema y está trabajando apasionadamente para encontrar formas creativas de abordar y romper los mitos y las mentiras directas sobre el cannabis que siguen circulando. Esperamos que nuestros legisladores y aquellos encargados de hacer cumplir las leyes vigentes se incorporen y trabajen con la industria para regular el cannabis y hacerlo seguro y disponible para todos.

El cannabis es mucho más que otra forma de relajarse con amigos en una noche de viernes. Me siento agradecida de haber aprendido mucho y de haber conocido a algunas personas realmente increíbles mientras trabajaba en la industria. Y espero poder conseguir otro trabajo que me permita continuar compartiendo las posibilidades de cambio de vida —e increíblemente agradables— que ofrece esta increíble planta.

Meg Hartley también ha escrito para Ravishly, Teen Vogue, MindBodyGreen, She Knows y Tiny Buddha, entre otros títulos. Es autora de How I Lost All My F-cks, libro de mindfulness/experiencia. Para más información acerca de ella visita su sitio oficial y síguela en Instagram.

Este texto fue publicado originalmente en 'HuffPost' Estados Unidos, ha sido traducido y editado.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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