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24/07/2018 8:00 AM CDT | Actualizado 24/07/2018 9:49 AM CDT

Carta a un joven Mauricio Clark (o cualquiera que sienta la necesidad de ser 'curado')

jeremyiswild via Getty Images
Mañana o pasado, o en unos años encontrarás el amor y la paz que necesitas.

Hola:

¿Cómo estás? Me imagino que no muy bien, que estás asustado y que tienes miedo por lo que pueda pasar a partir de hoy. Hoy fue el primer día en que fuiste consciente de ese sentimiento que siempre supiste que estuvo ahí, pero al cual jamás pudiste darle una palabra para explicarlo. Sé cómo sentiste tu sangre helarse poco a poco cuando el pensamiento pasó por tu mente en un breve instante.

"Me gustan los hombres. Soy gay".

Probablemente tu día siguió como si nada hubiera pasado, pero sabías que algo dentro de ti había cambiado para siempre. Camino a casa varios pensamientos pasaron por tu cabeza: la mirada de decepción que te daría tu padre, las lágrimas que derramaría tu madre, los susurros que emitiría tu familia en las reuniones, las bromas que tus amigos harían sobre ti.

Ser gay no es una abominación, no te hace menos.

Con toda esta presión ahora te encuentras acostado en tu cama con lágrimas en los ojos pensando en lo que harás. ¿Se lo contarás a tu mejor amigo?, ¿será buena idea decirle a tu mamá?, ¿o te lo guardarás para siempre, intentando llevar una vida normal? Entre esas preguntas se te ocurre que hay Alguien a quien puedes contarle; Alguien que, te han repetido, siempre está ahí cuando lo necesitas y basta con abandonarte en Sus manos para que se haga lo que Él quiera. Y rezas.

"Por favor, no quiero ser así".

Porque una y otra vez has escuchado que esos homosexuales son unos degenerados.

"Haré lo que sea, pero, por favor, cámbiame".

Porque te han dicho que ser así es una abominación, no es natural.

"No quiero ser este pecador".

Porque te han dicho que quien vive así sufrirá el tormento eterno.

"No quiero fallarles".

Porque muchos prefieren tener un hijo muerto que un hijo puto.

"No quiero vivir así".

Y tienes razón. Esta noche no te lo puedes imaginar, pero los próximos años serán difíciles. Tu vida continuará, serás un profesionista, lograrás muchos de tus sueños, pero junto con esa parte esencial de ti, esa parte que jamás cambió y que esconderás, también esconderás una gran sufrimiento. El no aceptarte te generará un gran vacío que intentarás llenar con alcohol, drogas y riesgos sexuales.

Y entonces tocarás fondo. Te darás cuenta de que no puedes seguir viviendo así... o más bien que así no estabas viviendo realmente. Aceptarás públicamente quién eres y te enfrentarás a todo eso que alguna vez temiste: las decepciones, las lágrimas, los susurros, las burlas.

Así como habrá amigos que te apoyarán y te aceptarán como eres, también habrá gente que no esté de acuerdo. Algunos de ellos te dirán que puedes cambiar, que no lo has intentado lo suficiente, que debes confiar más en Él; te dirán que hay lugares donde te pueden ayudar. Sé que lo hacen con la mejor intención, que quieren verte sin sufrir, que quieren salvarte. Pero debo advertirte que esa "ayuda" no servirá. En esos lugares que prometen curarte revivirás los peores años, revivirás el sufrimiento que ya te has causado, revivirás el odio y el asco que tuviste hacia tu vida cuando estuviste escondido.

Así como habrá amigos que te apoyarán y te aceptarán como eres, también habrá gente que no esté de acuerdo.

El mejor consejo que puedo darte como amigo, como hermano, como alguien que ha rezado así, es que dudes de cualquiera que use Su nombre para decirte que odies una parte de ti, que cambies una parte de ti que no le hace daño a nadie, que te prives de la oportunidad de amar a alguien más como lo dicta tu corazón. Y no está mal que busques ponerte en Sus manos, que busques Su consejo, que hables con Él; lo que está mal es que lo hagas esperando que te cambie para satisfacer los gustos y expectativas de los demás. Porque Él te hizo así y para Él así eres perfecto y así te ama. Y una vez que entiendas esto podrás empezar a amarte a ti también.

Ser gay no es una abominación, no te hace menos, no te limita a vivir una vida de pecado y perdición, no te evita ser un hombre de bien, no te incapacita para tener una familia, no es necesario cambiarlo.

Esta noche no estás bien, estás asustado y te aterroriza lo que pasará. Pero mañana o pasado, o en unos años encontrarás el amor y la paz que necesitas. No será fácil, pero te prometo que todo saldrá bien.

Ánimo. Hay gente que te querrá tal cual eres y que aunque no comparta tu sangre, te llamará parte de su familia... una gran familia.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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