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04/12/2018 8:29 AM CST | Actualizado 04/12/2018 8:29 AM CST

4 problemas con las declaraciones del Papa sobre la homosexualidad

TIZIANA FABI/AFP/Getty Images
El Papa Francisco. Foto: TIZIANA FABI/AFP/Getty Images

Cuando inició el pontificado de Francisco parecía que la Iglesia Católica tendría como líder a alguien conciliador con sectores que tradicionalmente habían sido marginados por la institución. Los comentarios sobre "quién soy yo para criticar" a los gays que deciden acercarse a Dios, el llamado en Amoris Laetitia a no discriminar a los homosexuales, y el llamado a reintegrar a los divorciados a la vida eucarística parecían dar señales de un cambio.

Sin embargo, con el paso de los años ha quedado claro que Francisco no era el "papa progresista" que algunos medios alabaron. En particular, sus comentarios sobre la comunidad LGBT nunca se han alejado de lo que la doctrina católica señala en el Catecismo: "la Tradición ha declarado siempre que 'los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados' ... No pueden recibir aprobación en ningún caso ... Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición ... Las personas homosexuales están llamadas a la castidad ... pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana".

Esta semana el tema de la comunidad LGBT y su relación con la Iglesia Católica vuelve a estar en los medios gracias a palabras que el papa Francisco ofreció a Fernando Prado Ayuso, misionero claretiano, para un libro entrevista sobre el Pontífice. Las declaraciones hechas por el líder de la Iglesia son bastante problemáticas ya que, aunque se enfocan en la situación específica de sacerdotes homosexuales, pueden tener consecuencias negativas en la comunidad LGBT católica y particularmente en los jóvenes que están en proceso de salir del clóset con sus familias.

Perpetúa la idea de que ser homosexual es estar enfermo...

En la entrevista el Papa dice que "cuando hay candidatos con neurosis y desequilibrios fuertes, difíciles de poder encauzar ni con ayuda terapéutica, no hay que aceptarlos, ni al sacerdocio ni a la vida consagrada". Luego agrega que "hemos de cuidar que sean psicológica y afectivamente sanos. La cuestión de la homosexualidad es muy seria. Hay que discernir adecuadamente desde el comienzo con los candidatos, si es el caso".

La manera en la que Francisco se refiere a personas homosexuales parece sugerir que cree que se está enfermo e, incluso, que tal "enfermedad" está a la par de un desequilibrio fuerte y en algunos casos está más allá de ayuda terapéutica.

Este último punto es el más grave, ya que al equiparar a la orientación homosexual con una enfermedad mental se corre el riesgo de incentivar que padres de familia busquen "corregir" a sus hijos mediante terapias de conversión, las cuales se ha demostrado pueden tener graves repercusiones en la salud mental de las personas. En un entorno en el que salir del clóset sigue siendo un proceso difícil, las declaraciones del Papa pueden dificultar más la situación en sociedades predominantemente católicas.

...es sinónimo de promiscuidad...

"A los curas, religiosos y religiosas homosexuales, hay que urgirles a vivir íntegramente el celibato y, sobre todo, que sean exquisitamente responsables... Es mejor que dejen el ministerio o su vida consagrada antes que vivir una doble vida", afirma. Esta es una frase que bien podría referirse a los ocasionales reportes de orgías gay en las que participan miembros del clero, a revelaciones que el propio clero hace sobre situaciones que se presentan en sus diócesis (y que menciona en la entrevista), pero también podría hacer referencia a la idea que se tiene de la promiscuidad y desenfreno con la que a veces se asocia a la comunidad LGBT.

...y que no se es realmente gay, sino que es una moda

"En nuestras sociedades parece incluso que la homosexualidad está de moda y esa mentalidad, de alguna manera, también influye en la vida de la Iglesia", declara líneas después el Pontífice. Esta frase, junto con lo que ha dicho sobre la "ideología de género" muestra el miedo que existe dentro de la Iglesia de que ideas liberales influyan en el largo plazo la doctrina.

Además, sobra decir lo ridículo que es afirmar que una persona se identifica como LGBT por moda. Como si "por andar a la moda" una persona decida enfrentarse al riesgo de ser discriminado por la sociedad, rechazado por su familia e incluso ser agredido.

Aleja a parte de sus feligreses

Hay personas que son criadas en la religión católica e intentan conciliar su vida espiritual con su orientación sexual en distintas formas. Hay quienes no dejan de creer en lo que la religión enseña, pero no desean participar en la institución; otros que aceptan quedarse, pero no dejan de vivir su vida con autenticidad; y algunos buscan honrar lo que la doctrina indica, ser castos y dedicar su vida a Dios.

Para estos últimos, las declaraciones del Pontífice y la petición de no aceptar en el ministerio a personas homosexuales son, a todas luces, prejuiciosas, discriminatorias, e injustas para su plan de vida y posible vocación. ¿Cuántos no sentirán que son discriminados y nos son bienvenidos en la Iglesia con estas palabras?

Esta es la lectura que dan las palabras del papa Francisco para mí, un joven homosexual criado en la religión católica. Y haya sido o no la intención de la entrevista sonar tan duro y cortante con los homosexuales que buscan servir a su religión desde dentro, la realidad es que los fragmentos del libro publicado y recogidos por los medios muestran una clara homofobia y un tono mucho menos conciliador y caritativo que el que se había tenido en el pasado.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.