EL BLOG
16/07/2018 4:06 PM CDT | Actualizado 17/07/2018 8:35 AM CDT

Lo de 'primera dama' no tiene nada de malo, señora Beatriz

Mejor inspíranos a ser mujeres de primera.

Beatriz y AMLO el día de la victoria.
RONALDO SCHEMIDT via Getty Images
Beatriz y AMLO el día de la victoria.

"No seré primera dama", dijo Beatriz Gutiérrez Müller, para que en México ya no haya entonces damas de segunda. "No habrá figura de primera dama", han repetido algunos de los funcionarios del próximo gobierno, como si el puesto existiera de manera oficial.

Durante ese anuncio, hecho en la campaña, la esposa de AMLO expresó su respeto a quienes han tenido anteriormente en ese papel. Así que no se tome, de su parte, como una afrenta a Angélica Rivera, Margarita Zavala, Marta Sahagún, Nilda Patricia, Cecilia Occelli ni anteriores. Aunque estoy segura muchos mexicanos sí tendríamos algo qué interpelar a un par de estas mujeres. Pero en tanto a Beatriz le parece poco atractivo, que ha preferido decir que no. Por lo tanto tampoco será presidenta honoraria del DIF.

Rechazar la idea de "primera dama" tiene más que ver con rechazar el status quo del llamado PRIAN que con no poder hacer un papel honorable si te tocó ser la mujer del presidente de tu país. Margarita Zavala rompió esquemas en ello. Hizo un papel ejemplar. Hizo en positivo lo que nunca otra esposa de un presidente había hecho desde esa posición.

Rechazar la idea de "primera dama" tiene más que ver con rechazar el status quo del llamado PRIAN que con no poder hacer un papel honorable si te tocó ser la mujer del presidente de tu país.

Y esto de destacar a voluntad y solo ser calificado por la opinión pública sucede dado que el puesto no es un cargo de elección y no tiene funciones establecidas, así como tampoco recibe un sueldo. Todos los gastos de las esposas de los presidentes salen de la oficina del mandatario en turno. De hecho, lo de primera dama es una denominación adoptada socialmente del First Lady norteamericano. La tradición estadounidense que muchos países acogimos dictaba, que además de acompañar a su marido a algunos eventos, la Primera Dama fuera la vocera de causas sociales relacionadas con los niños y la educación. Por ello, en México Presidenta Honoraria del DIF.

En mi opinión Beatriz rechaza esa posición por simbología. Porque si algo hizo durante los últimos años es actuar como toda una "candidata a primera dama". Beatriz acompañó a AMLO durante su campaña humanizándolo, dejando ver el lado familiar, el de pareja incondicional, el de "la mujer detrás de un gran hombre". Este factor tan rentable durante las campañas electorales. Y si alguien ganó en esta contienda de primeras damas fue precisamente Beatriz, no Juana (Meade), no Carolina (Anaya), y claramente no la mujer de El Bronco. De hecho, Juana y ella son las únicas dos a las que la gente podría reconocer por su nombre. Y si solo se tratara de una, reconocerían a Beatriz.

Si el asunto de "no seré Primera Dama" es por una cuestión clasisita, Beatriz bien puede pedir que no la llamemos "Primera Dama", como lo hizo Margarita en su momento. A Zavala no se podía referir uno como "Primera Dama", desde Presidencia se solicitaba que se le llamara y se le presentara como Licenciada Margarita Zavala. Ahora, la esposa de Calderón tampoco nunca hizo un pronunciamiento público para esto, ni para otras cosas que hizo en favor de México. De hecho, era de un bajo perfil admirable.

Si el asunto de "no seré Primera Dama" es porque el "puesto" es limitado, cabe mencionar otra vez a Zavala o a la propia Michelle Obama, quien lo llevó a su máxima expresión. La esposa del presidente tiene las puertas abiertas para infinidad de cosas, y mucho se puede hacer desde ahí mismo. Mucho más que ser la presidenta honoraria del DIF.

Pero toda esta "cuarta transformación" que anuncia AMLO está llena de simbolismos, como lo ha estado Morena desde su fundación en 2014. Hoy bajarse el sueldo (40% de lo que gana EPN), vender el avión presidencial, salirse de Los Pinos, no traer cuerpos de seguridad... es posicionar la imagen del cambio radical, del rechazo al pasado.

Esto no es generar grandes ahorros ni estrategias que impulsen la economía. Esto no le dará de comer a los más de 40 millones de mexicanos en pobreza ni reducirá un gramo la violencia. Esto es simbología pura. Es diferenciarse de la oposición y es reconocerse en un nuevo modelo. Y si bien sabemos la importancia de la simbología en la política, en el poder, en casi todo, el peligro radica en quedarse ahí, y que la transformación únicamente sea de símbolos y no de fondo.

Ayer, en su cuenta de Facebook, Beatriz escribió:

Estaré para servir a México en todo lo que pueda. En su momento, les platicaré de algunas contribuciones específicas que me gustaría llevar a cabo. De lo que sí estoy segura es de que seguiré siendo profesora universitaria, investigadora y escritora. Y lo más importante: mamá de Jesús Ernesto y esposa de #Yasabesquien.Beatriz Gutiérrez

Mi respuesta es esta:

La privilegiada posición de ser la esposa del presidente de México debe agradecerse y aprovecharse con una estatura moral que te haga trascender como mexicana. Aunque el pueblo no te haya elegido a ti. Estés donde estés los próximos seis años será de cualquier forma una posición privilegiada. Y si la vida ha sido generosa contigo, vale devolverlo. Yo no tengo razones para dudar de Beatriz, pero tampoco tengo razones para creer en ella hasta no ver de lo que es capaz.

Ojalá Beatriz dejé unos zapatos enormes qué llenar para la próxima o el próximo pareja del presidente de México, ojalá Beatriz nos inspire a todas las mexicanas a ser mujeres de primera.