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10/10/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 10/10/2018 6:00 AM CDT

Mostrar tu vulnerabilidad, y otras formas de ser felices por siempre

Atreverse a ser vulnerables.
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Atreverse a ser vulnerables.

Es improbable que tú y tu pareja sean felices si cuando él o ella llega del trabajo ni siquiera volteas. Es imposible que sean felices si jamás te interesas en preguntar cómo estuvo su día o cómo se siente. No podrán ser felices por siempre si ya no se miran, si entre ustedes las caricias se han vuelto accidentes. No serán felices si odias su libertad, si no puedes hablar, si ya no se ríen, si no te atreves a decirle cómo te sientes, si en lugar de felicidad por que lo ves sientes que el cinturón de castidad que pusiste en tu dedo, como muestra de compromiso, te asfixia.

Es cierto que hay muchas razones por las que una relación puede no funcionar, pero lo que más he encontrado es la combinación de estos factores:

1. Incapacidad para comunicar

Las personas no sabemos comunicar lo que necesitamos. Nos enseñaron que si el otro nos ama debe saber lo que necesitamos y que si no lo sabe es que entonces no nos ama. Eso es una verdadera locura porque no podemos tener idea de lo que alguien necesita si no lo comunica.

Las personas van guardando pequeños dolores, pequeños enojos, pequeñas molestias, hasta que llega un momento en el que se vuelve inmanejable. Las personas confunden entre sentir enojo y expresar enojo. Todos tenemos derecho a sentir enojo, es una de las emociones primarias y se activa cuando algo no sale como queremos (o sea, que se activa muchas veces y más estando en pareja), entonces el problema no es sentirlo, sino la manera en la que lo expresamos.

Hay palabras y actitudes que pueden herir más que una agresión física.

Generalmente al ir acumulando esas dosis pequeñas de emociones tóxicas con tal de no pelear, llega un punto en el que la forma de expresarlo es excesiva. Se puede presentar como una expresión activa (gritos, insultos y ofensas) o como una expresión pasiva (silencio, desprecio, hostilidad y resentimiento)

La alternativa a esto es recurrir a alguna terapia que ayude a los amorosos a comunicarse mejor para evitar llegar a expresiones que van dañando la relación. Hay palabras y actitudes que pueden herir más que una agresión física. Aprender a comunicar efectiva y afectivamente es la herramienta más poderosa para que una relación funcione.

2. Viejas heridas no trabajadas

Todos traemos heridas y viejos programas instalados en la cabeza. Nadie te confrontará más con tus heridas que una pareja y es por eso que resulta tan importante descubrir cuáles son y cómo sanarlas. Existen cinco heridas de la infancia y la adolescencia: abandono, rechazo, injusticia, traición y humillación y están también los miedos universales: miedo a no ser amado y miedo a no ser suficiente. Si combinas cualquiera de las heridas con cualquiera de los miedos tienes delante de ti a una persona que al más leve roce reaccionará expresando su enojo.

Para que una relación funcione es fundamental que ambos individuos hagan trabajo personal, descubran sus heridas y trabajen para sanarlas. Sin este trabajo personal es altamente probable que las personas se sientan constantemente heridas y atacadas, y que tengan comportamientos tóxicos que debilitan y boicotean la relación.

3. Alejarse de la vulnerabilidad

Una persona que se cierra a la experiencia de la vulnerabilidad es una persona que se cierra a la experiencia del amor. La vulnerabilidad nos conecta, en palabras de Brené Brown, para que exista conexión debemos dejarnos ver. Es importante que nos vean de verdad, sin máscaras y con todas nuestras heridas. La vulnerabilidad, por llamarla de otra manera, es la posibilidad de volver a amar intensamente, de decir te amo y lo siento las veces que sean necesarias para restaurar la conexión con la otra persona. La vulnerabilidad es creer que el otro tiene buena voluntad y que si le enseñamos nuestras heridas nos acompañará y nos ayudará a sanarlas.

Es en la vulnerabilidad cuando nos atrevemos a ser de verdad delante del otro, que encontramos la felicidad, la entrega, la complicidad y el amor. Quien decida no abrirse ante el otro, involuntariamente estará decidiendo tener una relación que se mantenga en lo superficial.

No permitas que la relación que un día fue risas y complicidad se convierta en miedos y rencores.

No existe una emoción más poderosa que el amor. Todos los días mereces sentir que te aman, que eres importante y que tienes un lugar seguro, y al mismo tiempo te mereces experimentar la alegría de amar, de hacer que alguien se sienta importante y de ser un lugar seguro.

No permitas que la relación que un día fue risas y complicidad se convierta en miedos y rencores. No permitas que se vuelva una condena definitiva la idea de que no van a ser felices por siempre. Pon el corazón, la cabeza, las manos a la obra y recuerda comunicarte mejor, sanar tus heridas y atreverte a ser vulnerable... ahora ve y descubre la magia de crear una relación EXTRAordinaria.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.