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21/05/2018 12:27 PM CDT | Actualizado 21/05/2018 3:27 PM CDT

La estrategia de Andrés Manuel fue el humor y le funcionó

GUILLERMO ARIAS/AFP/Getty Images
La empatía de López Obrador con amplios sectores del electorado es una de sus principales ventajas.

Después del primer debate, en donde la estrategia de López Obrador fue no contestar para no bajar la guardia, pocos hubieran pensado que el segundo sería recordado por dos momentos protagonizados por él. El primero es una imagen: esconde su cartera para que Ricardo Anaya no se la robe. Y el segundo es una frase: le dice Ricky Riquín Canallín. Lo cual nos muestra que el tabasqueño reaccionó a los ataques de una forma arriesgada y poco común, mediante el humor.

Sin duda sus simpatizantes se sintieron cómodos con la actitud de López Obrador pues no les quedó a deber. Además, les generó muchos insumos para que en el periodo del postdebate puedan atacar, responder o incluso reírse. Esto fue posible gracias a la dinámica del segundo debate, ya que los candidatos podían estar sentados, parados y con micrófono en mano salir a caminar sobre el escenario. Sin embargo, más allá de esa dinámica, la estrategia de Andrés Manuel fue posible por la confianza que le significa tener una amplísima ventaja frente al segundo lugar. Se le vio contento.

Aunque López Obrador bajó la guardia, llama la atención que Ricardo Anaya no haya podido golpearlo de forma contundente. ¿No era el candidato más audaz para debatir? Incluso, en ocasiones parecía que él era la presa. Tal vez quienes lo asesoran no le dijeron qué hacer o cómo responder ante el humor.

Aunque López Obrador bajó la guardia, llama la atención que Ricardo Anaya no haya podido golpearlo de forma contundente.

Lo que sí logró el candidato de la coalición Por México al Frente fue que López Obrador debatiera con él y lo atacara. Por ejemplo, lo que Andrés Manuel sí tenía preparado fue el libro Las mentiras de Anaya y el actual número de la revista Proceso: "Los turbios ingresos de los Anaya". Esta ofensiva muestra que al tabasqueño sí le afectaron, en lo personal, los ataques del primer debate y que el candidato del PRI –por si no estaba claro– está fuera de la contienda.

Por otra parte, la empatía de López Obrador con amplios sectores del electorado es una de sus principales ventajas. Cuando se le preguntó sobre el cultivo de amapola en Guerrero, acertadamente utilizó el relato de un agricultor para señalar que aunque sabe que puede ir a la cárcel lo hace para poder comer. Mostrando así que el problema de las drogas no es blanco o negro y que su propuesta de amnistía para ciertas personas tiene mucho sentido.

Finalmente, este debate y las reflexiones que de ahí broten poco modificarán las preferencias electorales. Además, aunque se reconoce el intento del INE para que los candidatos expongan sus propuestas y haya invitado a un grupo de personas para preguntar de manera puntual, el debate no se centró en la exposición de ideas. Los candidatos no saben o no quieren debatir, a la menor provocación descalifican al oponente o presentan en cadena nacional información falsa o medias verdades. Lo cual puede que genere satisfacción para los simpatizantes de tal o cual candidato, pero insatisfacción para el desarrollo de la vida democrática y los grandes problemas del país.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.