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13/04/2018 3:00 PM CDT | Actualizado 13/04/2018 6:23 PM CDT

Todo lo que un becario puede enseñarle a los altos mandos de una empresa

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No es que unos valgan más que otros.

Esta semana la brecha generacional se dejó ver en la comparecencia de Mark Zuckerberg frente al Senado de Estados Unidos, cuando a la hora de que el dueño de Facebook fue cuestionado por los políticos, estos mostraban su penosa ignorancia sobre el tema de las redes sociales. Entre las preguntas abismales, "¿cuál es el modelo de negocios de Facebook? "Vendemos anuncios", contestó Zuckerberg casi irónico. "¿Cuál es la diferencia entre Facebook y Twitter?" Neta, esa fue la pregunta. Si se hubieran tomado la molestia de pedirle asesoría a sus interns/pasantes antes, los senadores se habrían evitado hacer el ridículo en la televisión nacional.

Porque en estas épocas de nuevas plataformas y cambios diarios en las redes sociales, tu becario/pasante y tus ejecutivos junior son tus armas secretas para mantenerte al día y relevante a nivel profesional, y quizá también de evitar osos innecesarios. Nadie mejor que ellos para decirte quién está de moda en Instagram, qué videos tienen más views en YouTube o si un influencer de verdad lo es o si sus seguidores sean probablemente comprados. Es el mundo en el que ellos viven, así que atiende de igual forma las recomendaciones de la gente más joven de tu oficina que las de tu (probablemente cara) agencia digital.

Desafortunadamente muchas empresas mantienen estructuras jerárquicas rígidas que permiten poca exposición a los niveles más junior con "las altas cúpulas del poder". Obvio existen canales informales en la relación de un ejecutivo con sus respectivos empleados, pero en general no se fomentan juntas o brainstorms en que los altos mandos tengan que convivir de forma regular con la gente más joven. Pero eso sí, esos mismos altos mandos pagan millones para oír hablar a ese mismo segmento de jóvenes en focus groups detrás de las cámaras de Gesell.

Si bien tú como ejecutivo puedes ser mentor de un pasante o de un principiante, este también se va a convertir en tu mentor al navegar en el mundo digital.

Y claro que estos focus groups se tienen que hacer, pero en el mundo actual uno no puede esperar ni 3 ni mucho menos 6 meses a oír el nuevo estudio de mercado, o una investigación que para cuando se presente quizá ya tenga elementos caducos. Más que nunca las cosas cambian diariamente, y diario surge un nuevo influencer, una nueva app, una nueva tendencia y otras pasan de moda y mueren. Más que nunca ahora los pasantes son un asset.

Y esa es la razón por las que los viejos imperios mediáticos de pronto se vieron rebasados por los nuevos imperios digitales. Mientras los ejecutivos de los medios viejos seguían en su nube de glamour, esos jóvenes que quizá fueron sus pasantes estaban creando el nuevo mundo digital que cambió cómo nos comunicamos y cómo vivimos.

Entonces en esta época, si bien tú como ejecutivo puedes ser mentor de un pasante o de un principiante, este también se va a convertir en tu mentor al navegar en el mundo digital. El pasante será tu guía virtual. Porque a veces uno no puede estar en todas las redes o no estar activo en todas y todas conllevan una ventaja, pero también un riesgo a nivel profesional. Nos guste o no, vivimos en una época del intern-mentor, que suena como a aquel famoso interventor que sale en los juegos de concursos de la televisión. Pero así ese intern-mentor nos puede evitar cometer tonterías y/o ayudarnos a ganar el premio mayor con una brillante idea que a nosotros ni nos hubiera pasado por la cabeza.

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Más que nunca ahora los pasantes son un 'asset'.

Hay mil razones por las que no podamos querer estar en las redes. Pero simplemente en estos días no es una opción. Aunque no postees, tienes que estar allí de una forma u otra.

Tener a alguien (de preferencia, varios) en tu equipo con conocimiento vivencial del mundo digital te evitará ser víctima de estafas por parte de agentes exteriores, que explotan el desconocimiento de la gente para a veces cobrar cifras estratosféricas por hacer un proyecto que en realidad es muy sencillo.

Recuerdo hace alrededor de 7 años una compañía a la que en aquel momento le cobraron 500 mil pesos por hacer una página de Facebook: no algo original, no un juego, no un tema interactivo, una simple página de Facebook con fotografías, pero como nadie tenía idea, pues les pareció bien pagar eso. Un asalto en despoblado. Y como este sigue habiendo miles ahora, con la explosión de los influencers inflados, o complejas estrategias que son muy vistosas, pero no muy efectivas. Que también se vale ser vistoso por branding, siempre y cuando estemos conscientes que es una estrategia de marca y no de alcance masivo.

Tener a alguien (de preferencia, varios) en tu equipo con conocimiento vivencial del mundo digital te evitará ser víctima de estafas por parte de agentes exteriores.

Con los presupuestos de publicidad migrando a casi una inversión de 50% a digital es fundamental más que nunca estar conectados diariamente con los adolescentes y los jóvenes adultos, y que se establezcan vías formales dentro de una empresa para que sus ideas puedan ser tomadas en cuenta.

Cuando inicié mi primer trabajo en una agencia de relaciones públicas internacional hace ya varios años, una de sus mejores características es que constantemente se hacían brainstorms en donde participaba desde el director de la agencia hasta los miembros más jóvenes de la organización, lo que resultaba en ideas extremadamente innovadoras. Esta cultura quizá se conserve más en agencias de publicidad, pero es fundamental para crear un flujo sano de ideas y para que todos los miembros del equipo (incluyendo al director general) se mantengan actualizados.

Y no es que unos valgan más que otros. Es fomentar ese flujo de ideas en que ambas generaciones se beneficiarán con su experiencia mutua. En una de esas están trabajando con el futuro Mark Zuckerberg.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.