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13/07/2018 2:14 PM CDT | Actualizado 13/07/2018 3:28 PM CDT

The Rock y el ocaso de las estrellas taquilleras de Hollywood

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La nueva época demanda un héroe caricaturesco fuerte, pero no violento. Como The Rock.

Dwayne Johnson, The Rock, parece estar en cada película que se estrena este año, incluyendo Rascacielos: rescate en las alturas este fin de semana. Y recientemente lo vimos en Rampage, y en la súper exitosa Jumanji. El actor es tan popular que incluso ha hablado sobre lanzarse con la candidatura para la presidencia y ¿por qué no? Después de Trump, todo es posible.

¿Por qué The Rock? Porque es uno de los pocos actores que pueden garantizar una buena taquilla a nivel mundial en una época en que cada vez hay menos estrellas de cine que la gente quiera pagar por ver en el fin de semana de estreno de una película. ¿Lo has notado? ¿Hace cuánto no vas a ver a una película por ver a tal o cuál actor? Claro, una película como Avengers Infinity War tiene a Chris Hemsworth (Thor), Chris Evans (Capitán América) y Scarlett Johansonn (Black Widow), pero la realidad es que estos actores solo funcionan en estas franquicias.

La mayoría de las películas que ellos tres han hecho fuera de la franquicia de Avengers han sido de decepciones a rotundos fracasos. La gente los quiere ver como Avengers, pero no les interesó ver a Hemsworth en El Cazador y la Reina de Hielo, a Evans en Un don excepcional o a Scarlett en El vigilante del futuro (no se perdieron de nada si no las vieron).

Mientras más sepas de la vida personal de un actor o actriz más difícil te resultará creerle un papel, y más un papel de héroe.

El éxito de las películas más taquilleras del año, para bien o para mal, se basa en conceptos y no en actores, como lo demuestran Avengers Infinity War, Los Increíbles, Jurassic Park, Black Panther, entre otras.

¿Y entonces por qué la gente si paga boletos para ir a ver a The Rock? Se puede argumentar que The Rock es una figura prefabricada ya desde el comienzo de su carrera como luchador profesional en los 90. La persona que él mostró al mundo desde su primera película The Scorpion King venía ya con todo un diseño de imagen. Al mismo tiempo es innegable que The Rock era luchador y que eso lo hace inmediatamente más creíble como un héroe genuino de acción. Sus madrazos le han costado. Su personaje cinematográfico no está tan alejado del personaje real. Además de que The Rock parece ser genuinamente un tipo agradable, divertido, con sentido del humor y un gran padre de familia. A la gente LE CAE BIEN The Rock, y lo que compras es lo que él te está vendiendo, ni más ni menos. The Rock es una figura algo caricaturesca para una época de películas caricaturescas.

Las películas llevan años siendo caricaturescas (se podría argumentar que desde los westerns y las películas de John Wayne), pero la nueva época también demanda un héroe caricaturesco fuerte, pero no violento. Los Mel Gibsons, los Clint Eastwoods, los Bruce Willis, no dudaban en sacar las pistolas o las ametralladoras y arrasar, pero The Rock es más familiar. The Rock usualmente golpea y usa su físico para pelear con los villanos, pero no mata. The Rock es un héroe clasificación A para toda la familia. Y también maneja la comedia y el sentido del humor, él es el primero en no tomarse tan en serio.

Asimismo, The Rock es un héroe perfecto para esta época multicultural e internacional. El padre de The Rock era negro, de Canadá, y su madre era de Samoa en Oceanía. Esta diversidad racial hace que The Rock en una película puede pasar por muchas etnicidades distintas: negro, latino, indio, blanco. En una década en que las oportunidades se habían venido reduciendo para las minorías, esto le ha significado a The Rock ser inmensamente popular con todas esas minorías que no se sienten representadas. Y si algo ha descubierto Hollywood en los últimos dos años, con el éxito de Get Out, Creed y Black Panther, es que "las minorías" van mucho al cine.

(VIDEO: Lo nuevo de The Rock)

Vivimos en la época dorada de The Rock. ¿Pero qué pasó con las otras estrellas?

Glamour disminuido

Este es un fenómeno que los ejecutivos de Hollywood se han venido preguntando desde hace unos años, ya que históricamente el nombre de un actor era una marca con el que se podía vender una película a nivel mundial. Sin embargo, uno a uno, las últimas estrellas fueron cayendo: el infalible Will Smith se tuvo que refugiar en Netflix en donde estrenó su última película; Johnny Depp abusó de sus dones y de los disfraces hasta convertirse en un nuevo Cachirulo, aunado a sus escándalos personales; Channing Tatum parecía una nueva estrella de acción, pero fracasó con Jupiter Ascending y se ha concentrado en películas independientes.

Una de mis teorías es que las redes sociales han disminuido el impacto y el glamour de las estrellas, por un lado provocando una sobreexposición, y por otra parte, exacerbando sus escándalos y estilos de vida. Antes de Facebook y Twitter, los chismes de las estrellas estaban acotados a la gente que leía tabloides o veía programas de chismes. Ahora si una estrella se comporta mal, inevitablemente te enterarás, aunque no quieras, en tu timeline de Facebook, por Twitter o por un periodista en la tele repitiendo lo que se dice en Facebook o en Twitter.

Allí hemos visto el colapso de Johnny Depp con sus extravagancias millonarias, la a veces extraña conducta de Will Smith y de su familia, el pleito de divorcio entre Brad Pitt y Angelina Jolie, los continuos escándalos de Ben Affleck. Mientras más sepas de la vida personal de un actor o actriz más difícil te resultará creerle un papel, y más un papel de héroe.

The Rock es un héroe perfecto para esta época multicultural e internacional.

Por otro lado, las exigencias de taquilla de las películas de Hollywood se han elevado cada vez más. Dependiendo de cuánto cuesten se espera que se recauden 200, 300, 400 millones o más, y que igualen o dupliquen a nivel internacional. Esta es una carga muy grande para cualquier nuevo actor, y cuando las películas decepcionan inevitablemente se le atribuye a los actores. Así tenemos que Hollywood ha tratado de lanzar a los ya mencionados Avengers, o a otros nuevos actores, sin éxito: Henry Cavill pegó más o menos como Superman, pero fracasó con El agente de Cipol, junto con otro galán Armie Hammer, que ya había fracasado con El llanero solitario.

Se ha intentando lanzar varias veces a Charlie Hunnam, empezando con Gigantes del Pacífico, La cumbre escarlata y luego la desastrosa (en todos los sentidos) El Rey Arturo. Los ya mayores Michael Fassbender y Daniel Craig, fuera de las franquicias de X Men y de James Bond respectivamente, no han tenido un solo éxito comercial importante. Pero esto parece más un fracaso creativo y de mercadotecnia de Hollywood, esperando que estos actores poco probados carguen a cuestas películas ineptas o mal vendidas, o las dos. Y ni hablamos de la situación de las estrellas femeninas, que requeriría un blog aparte.

Quizá el problema es esperar que un solo actor entregue por sí solo lo que solo puede entregar un concepto armado y probado que ya tiene una base de seguidores, incluida como lo ha sido el universo de Harry Potter, The Hunger Games, Star Wars, Marvel, James Bond.

Porque a un nivel más bajo de expectativa comercial, el star system sigue funcionando, como lo demuestran los casos de Leonardo Di Caprio, Matt Damon, Denzel Washington y más recientemente Bradley Cooper y Christian Bale, que han construido carreras sólidas en películas de muy buena calidad y a las que la gente sigue respondiendo. Claro, que estas películas no generan 500 millones a nivel global, pero se defienden. Recientemente, actores jóvenes tuvieron éxitos medianos pero admirables, como Ansel Elgort en Baby Driver y Taron Egerton en Kingsman. Zac Efron se ha ido haciendo un nicho sólido en el mundo de la comedia. Michael B. Jordan se anotó un éxito con Creed y Daniel Kaaluya con Huye, y los dos fueron parte del éxito de Black Panther, generando la esperanza de una nueva estrella negra del nivel de Will Smith.

@zacefron
Zac Efron y The Rock en una escena de 'Baywatch'.

Y bueno, innegable el éxito del mismo Eugenio Derbez en Estados Unidos. No estamos hablando de películas que generen cientos de millones, pero si de éxitos consistentes que mantienen el negocio andando.

¿Volverán a existir esas estrellas que por su solo nombre traigan cientos de millones a las taquillas? Probablemente no. Vivimos en una época en la que el cine compite con infinitas opciones de entretenimiento: Netflix, iTunes, Amazon, los videojuegos, Facebook. YouTube, Instagram, Whatsapp. El papel mítico de las estrellas ha venido disminuyendo por años. Y la facilidad de ver una película unos meses después en otra plataforma puede más muchas veces que el tener que ir al cine.

Pero las estrellas seguirán existiendo, porque esas películas se necesitan vender no sólo en la taquilla sino en todas esas otras plataformas, y los actores son marcas que nos prometen algo. Por ejemplo, aunque los actores fuera de las películas de Marvel no vendan, en las películas de Marvel funcionan porque el casting ha sido perfecto y esos actores personifican a la perfección a esos personajes. Como lo hizo Jennifer Lawrence en The Hunger Games o Daniel Radcliffe en Harry Potter. Nos están vendiendo mitos. Y las estrellas se crean precisamente en la imaginación de nosotros las audiencias, en la intersección del mito y del actor.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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