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15/12/2017 3:00 PM CST | Actualizado 15/12/2017 6:33 PM CST

'Star Wars: El último Jedi': dónde la Fuerza la acompaña... y dónde no tanto

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¿Está la Fuerza con Star Wars: El último Jedi? Sí, sí está. Después de que el director J.J. Abrams despegara la resurrección de la franquicia más grande de la historia con Star Wars: El despertar de la fuerza en el 2015, ahora el director Rian Johnson mantiene esta segunda parte en una trayectoria segura hacia su conclusión, que llegará en dos años.

Los nuevos personajes presentados en El despertar de la fuerza —Rey, Poe, Finn— se dan cita de nuevo con las legendarios figuras de la trilogía original, incluyendo el regreso del personaje más anticipado de todos, Luke Skywalker, el Último Jedi. ¿Pero sí es el último? No se preocupen, la película les dará la respuesta. Rey es entrenada por Luke. La Resistencia es perseguida por el Primer Orden y Kylo Ren sigue su ascenso al lado oscuro.

Primero lo bueno: El último Jedi comienza con una gran secuencia de acción en que los pilotos de la Resistencia atacan un Dreadnought, en una misión bastante arriesgada que emprende Poe (el carismático Oscar Isaac) sin la aprobación de Leia (la fallecida Carrie Fisher en su última actuación). De allí hasta el final el filme mantiene un ritmo frenético que le ayuda aún en momentos en que la historia puede divagar un poco.

Por otra parte tenemos el regreso de Mark Hamill como Luke, el Último Jedi. A diferencia de Harrison Ford y de Carrie Fisher, Hamill prácticamente se ha mantenido fuera del ojo público por décadas trabajando solo como actor de voces para animación, lo que favorece el tema del regreso en la película. La historia de Luke y su entrenamiento de Rey (Daisy Ridley, muy bien) nos recuerda a los entrenamientos que el propio Luke vivió con Obie Wan en Star Wars y con Yoda en El imperio contraataca. Y la lucha entre el Lado Oscuro y la Fuerza está presente a lo largo de la película a través del nexo psíquico que Rey mantiene con el maligno Kylo Ren.

No es fácil igualar a Darth Vader, pero ni Snoke ni Kylo Ren se acercan un poco a la amenaza oscura de Vader

Otro punto a favor: el regreso no solo de Luke Skywalker (Mark Hamill), sino de las criaturas de la primera trilogía y que fueron gran parte de su éxito, Chewbacca, R2D2 (Artoo), C3PO y Yoda, así como del nuevo robot BB 8. Estos personajes fueron gran parte del encanto y de la fascinación mundial de la mitología Star Wars junto con todas las otras fantásticas creaciones de George Lucas que de verdad nos daban la sensación de que estábamos en otra galaxia, recordemos a los Jawas, a Jabbah the Hut, al Rancor, los Ewoks y por supuesto la sensacional cantina de Mos Eisley, por mencionar sólo algunos.

Aquí los personajes son utilizados efectivamente para dar toques de humor y también se añaden los Porgs (que hacen una gran dupla con Chewbacca), los Vulptices (zorros de cristal), los Fathiers (caballos espaciales) entre otros. Claro, sin abusar, ya que los cineastas se cuidan mucho de no cometer un pecado mortal tipo Jar Jar Binks, que tanta indignación causa en algunos fans que sienten que Star Wars tiene que ser más solemne que Shakespeare.

La secuencia final, sin spoilers, es un enfrentamiento a muerte entre el Primer Orden y la Resistencia que utiliza brillantemente a uno de los íconos de la serie. Y que deja abierta la puerta para la resolución del conflicto en la última parte de la trilogía.

Ahora, lo no tan bueno. En mi opinión, esta nueva trilogía adolece de un gran villano. Obvio no es fácil igualar a Darth Vader, pero ni Snoke ni Kylo Ren se acercan un poco a la amenaza oscura de Vader. El personaje de Snoke era un poco más impactante en The Force Awakens, pero la animación lo hace más grotesco que siniestro, y la falta de historia y motivos no esclarecen mucho al personaje.

En cuanto a Adam Driver como Kylo Ren, reconozco que específicamente a mí me ha hecho siempre mucho ruido su casting, comenzando desde la banalidad de que no se parece en lo más mínimo ni a Carrie Fisher ni a Harrison Ford (¿O engañó Leia a Han con algún extraterrestre?)

Driver es un excelente actor, pero no tiene la presencia para ser el reemplazo de uno de los villanos más icónicos de la historia del cine (Darth Vader con la voz inolvidable de James Earl Jones). La película misma reconoce esto cuando Snoke le dice a Kylo que se quite ese casco ridículo, y nos libra de pensar el resto de la película como Driver acomoda su nariz dentro del casco.

Se puede argumentar que el Lado Oscuro es y siempre ha sido el gran villano de la película, pero el Lado Oscuro necesita un mejor representante.

Por otro lado, la introducción de nuevas sub tramas y nuevos personajes no nos permite ahondar mucho en los personajes de Poe y Finn, de los que sabemos muy poco para que vayamos al final de la segunda película. La historia de Finn y de una misión que emprende a un planeta casino poblado de millonarios (un homenaje a la Cantina) no se siente bien integrada al resto del filme y parece de relleno, aunque la escena final le da una gran relevancia que seguro cobrará gran peso en la tercera parte. Además introduce un tema de justicia social que nunca está de más.

En fin, como todas las cintas de Star Wars, El último Jedi es una película que vale la pena ver en la pantalla más grande posible y es una gran opción de entretenimiento familiar para la época navideña. Otro paso seguro de Disney en la resurrección de la legendaria franquicia.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.