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27/07/2018 3:25 PM CDT | Actualizado 28/07/2018 9:05 AM CDT

La 'locura' funcional de Tom Cruise

FB: MisionImposibleMX
La misión imposible más grande de Tom Cruise es seguir siendo Tom Cruise con el paso de los años.

Tom Cruise estrena esta semana Misión Imposible 6: Repercusión y con esta película se convierte en uno de los actores que más tiempo han estado asociado a un papel y una franquicia exitosa. Desde 1996 Tom ha estado salvando al mundo de la catástrofe como el agente secreto Ethan Hunt, y Misión Imposible también ha salvado a Tom de la catástrofe, sirviéndole como salvavidas en su período de escándalos en los años 2000.

Y es que la misión imposible más grande de Tom Cruise es seguir siendo Tom Cruise con el paso de los años. Un ícono, una marca, un producto, una sonrisa multimillonaria. Tom le sigue aportando un entusiasmo adolescente a su actuación en Misión Imposible. Tiene cincuenta y tantos y se comporta como un hombre de treinta, la edad en que comenzó la franquicia. Es inocente, honorable, heroico, un poco ingenuo y tan americano como el pay de manzana y los fuegos artificiales el 4 de julio. Es Top Gun, Cocktail y Jerry Maguire.

Y es que no se puede negar que Tom Cruise le echa ganas. El actor es famoso por hacer sus propios stunts en las películas, llegando a poner su vida en peligro. De hecho, en esta última película se rompió un tobillo en una escena de acción y la filmación se tuvo que suspender unas semanas causando algunos costos millonarios. Pero sí, es Tom en la motocicleta, Tom en el helicóptero, Tom corriendo como si quisiera alcanzar a Mbappé, y sí, Tom rompiéndose el tobillo saltando de un edificio a otro (esa es la escena).

Tom tiene cincuenta y tantos y se comporta como un hombre de treinta, la edad en que comenzó la franquicia.

Si ahora nos vuelve a impresionar el recuerdo de Luis Miguel como megaestrella, digamos que en esos términos, si Luis Miguel era el sol, Tom Cruise era el universo: el actor más popular, más taquillero y más deseado del mundo, enloqueciendo a las mujeres con su sonrisa de millones de dólares y trabajando con algunos de los mejores directores del mundo. Entonces su carrera se descarriló por su matrimonio con Katie Holmes, la secta de la Cienciología y otros tropiezos, pero recientemente el actor parece estar dejando esa etapa atrás y haciendo un comeback, no espectacular pero consistente.

Las películas de Misión Imposible lo han mantenido a flote en tiempos turbulentos. El año pasado fue mixto, intentó lanzar una nueva franquicia con la desastrosa La momia, una película de esas que de verdad son tan malas que son buenas, una perfecta comedia involuntaria que nada le pide a las películas del Santo o Blue Demon. Pero también estrenó American Made, basada en una historia real y que le dio algunas de las mejores criticas en años recientes, como un piloto americano involucrado en el tráfico de drogas en Sudamérica.

En Misión Imposible: Repercusión, Tom es el héroe de nuevo, ese héroe optimista, carismático, rebelde, un héroe perfecto para el período entreguerras de mediados de los 70 a los 90 (entre Vietnam e Iraq) en que se puede creer en héroes insólitos en escenarios semirealistas. Las películas se toman muy en serio y están dirigidas con impecable buen gusto.

(VIDEO: Así pilotea Tom Cruise un helicóptero)

Las Misiones Imposibles siempre son entretenimientos sólidos, bien producidos y muy respetables, ancladas en el carisma (ahora cachetón) de Tom Cruise. La nueva película es muy recomendable, tiene secuencias espectaculares, locaciones glamorosas en París, Londres y Cachemira, y un superelenco que incluye a la guapa sueca Rebeca Ferguson, al supergalán Superman Henry Cavill, a los nominados al Oscar, Alec Baldwin y Angela Basset, y a la estrella en ascenso, la muy atractiva Vanessa Kirby (la princesa Margaret en The Crown).

(Alerta de spoiler)

La acción es de primer nivel, empezando con una gran secuencia en una caída de paracaídas, una persecución en carro y a pie en París y una gran batalla entre helicópteros terminando en una montaña nevada. Es una película muy entretenida. Tom corre, brinca y suda, y vemos su cabello moverse con el viento. Por momentos con su estatura de 1.68, su figura más robusta y sus famosas y amplias caderas (en negro siempre) Tom parece un muñeco de Lego. Tom se toma muy en serio, si alguien cree en Tom Cruise es él mismo, y quizá por eso lo único que no le va muy bien es la comedia.

Porque también puede verse una película alternativa (a propósito, o involuntaria) generada en el inconsciente del actor. En la primera escena en que el protagonista tiene una pesadilla en la que pareciera estarse refiriendo a su situación con el matrimonio de Katie Holmes; después, una escena en un baño de hombres en que parece que Tom se involucra en un threesome con otros hombres que nos recuerda las especulaciones generalizadas sobre su sexualidad. Y, finalmente, una escena en un elevador entre Tom Cruise y Henry Cavill que no estaría fuera de lugar en Cincuenta Sombras de Grey. Sí, puedo estar leyendo de más aquí, pero la historia de Tom fuera de la pantalla hace imposible no hacerlo. Una razón más para disfrutar la película, porque con Tom hay drama por todos lados.

Por momentos con su estatura de 1.68, su figura más robusta y sus famosas y amplias caderas (en negro siempre) Tom parece un muñeco de Lego.

Y al final hay que admirarle que a más de 30 años de que se convirtiera en un fenómeno como Tom Cruise en Risky Business, Tom siga manteniendo el personaje. Porque Tom Cruise es un personaje tan fantástico e increíble como los personajes que interpreta. Es una estrella nacida en la época de las estrellas manufacturadas y planeadas hasta el último detalle, anteriores al Internet y las redes sociales, que construían su imagen a través de entrevistas de tele y reportajes amistosos en revistas.

Tom Cruise es el chico perfecto americano nacido en la época de Reagan. Y de hecho ya se prepara una secuela a una de las películas más Tom Cruise que han existido, Top Gun, muy ad hoc para la era Trump.

Quizá esta perfección irreal de Tom es lo que lo haya hecho una presencia tan persistente en escenarios de ciencia ficción en las últimas décadas, Minority Report (2002), La guerra de los mundos (2005), Oblivion: El tiempo del olvido (2013) y Al filo del mañana (2014). Y lo puedo imaginar perfectamente en The Matrix.

Porque probablemente Tom Cruise no sabe hacer otra cosa que ser Tom Cruise, la estrella. Y seguirlo siendo es su verdadera misión imposible.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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