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11/05/2018 10:00 AM CDT | Actualizado 11/05/2018 12:29 PM CDT

'Isla de perros', un poema de amor al mejor amigo del hombre

Instagram: isleofdogsmovie

Algunas veces al año tenemos la rara oportunidad de encontrarnos con una película perfecta. Con una película absolutamente original, insólita e irrepetible, y ese es el caso de la más reciente de Wes Anderson, Isla de perros. Así que si te gustan los perros, si te gusta la animación, o simplemente si te gusta el buen cine, corre a verla. Es una obra maestra que le mereció a su director el Oso de Oro en Berlín.

Isla de perros es al mismo tiempo una aventura clásica, un homenaje a la animación y a la cultura japonesa, un poema de amor al mejor amigo del hombre y un desfile deslumbrante de imágenes que van desde lo tierno hasta lo apocalíptico, y otra joya más en la corona de uno de los mejores directores del cine contemporáneo, Wes Anderson, autor de El Gran Hotel Budapest, Un reino bajo la luna y El fantástico Señor Fox, entre otras.

La historia es relativamente sencilla: en el Japón del futuro un gobierno fascista manufactura una falsa crisis por la que todos los perros son exiliados a una isla de basura, a causa de un supuesto virus que los hace un peligro para los humanos. Ningún perro se salva del exilio y pasan los meses, y los caninos desterrados se las tienen que arreglar como pueden para sobrevivir en este nuevo mundo salvaje y despiadado. Pero hay esperanza, un niño llamado Atari decide romper las leyes para ir a rescatar a su perro de este terrible destino y es allí donde comienza la odisea.

Anderson utiliza el stop motion, un tipo de animación que se basa en el uso de set reales y marionetas, lo que hace de esta técnica un proceso más artesanal que resulta en un absoluto deleite visual.

Isla de perros es una película animada, pero no es una película "de niños", más bien es una fábula para adultos, apocalíptica pero al final amable e incluso tierna. Pero claro que también pueden llevar a un niño a verla (mayor de 10 años de preferencia) y seguramente la disfrutará, empezando por la gloriosa animación de la película.

Anderson utiliza el stop motion, un tipo de animación que se basa en el uso de set reales y marionetas, lo que hace de esta técnica un proceso más artesanal que resulta en un absoluto deleite visual. El trabajo exquisito en la creación de estos escenarios y personajes hace que cada cuadro de la película sea un auténtico triunfo artístico, desde las impactantes expresiones de los perros y de los humanos hasta la siniestra isla y los duelos entre los perros reales y los perros robóticos. El tipo de animación no podía estar más lejos que el de una película como Coco, pero a su manera es igual de extraordinario.

También destacable es que esta sea quizá una de las películas más emotivas de Wes Anderson, un director que se caracteriza por construir universos visuales exquisitos pero en ocasiones emocionalmente remotos (especialmente en sus primeras películas, como Los Royal Tenenbaums). Sin embargo, en sus más recientes cintas, hay una veta de sentimiento subyacente que no es evidente de entrada, pero que sí permea las historias y al final las revela como una experiencia emocional más profunda de lo que parecía a primera vista, como es el caso del romance de los niños misfit en Un reino bajo la luna o la destrucción del viejo mundo de la Europa civilizada bajo el fascismo en El Gran Hotel Budapest.

En este sentido, hay pocos directores hoy en día que tengan tal comando sobre la forma y fondo de sus narrativas, y que al mismo tiempo las sigan manteniendo accesibles para un público más allá de las audiencias del "cine de arte".

Es interesante apuntar que si bien Isla de perros no es una película de niños, sí es una película con una perspectiva infantil del mundo, y no me refiero a infantil en el sentido peyorativo de la palabra, sino en el sentido de presentar un mundo idealizado y siniestro al mismo tiempo, un mundo de héroes y villanos, y un mundo en donde el amor entre un perro y un amo es lo más puro que se puede tener. Y esta perspectiva "infantil" le da profundidad y originalidad a la película y con su virtuosismo visual la lleva al plano de obra maestra.

Instagram: isleofdogsmovie
La película puede verse como una clara parábola contra el fascismo y contra la marginación de cualquier grupo (humano o animal) en la época de populismo rampante en la que vivimos.

La película también está llena de humor y las voces que dan vida a los personajes son un auténtico quién es quién hollywoodense incluyendo a Edward Norton, Bryan Cranston, Scarlett Johansson, Tilda Swinton, Frances McDormand, Bill Murray, Harvey Keitel y hasta Yoko Ono, entre muchos otros. Asimismo en varias tomas, encuadres y escenas la película homenajea a clásicos como El ciudadano Kane, Los siete Samurais y el cine del legendario animador japonés Hayao Miyazaki.

Al final la película puede verse como una clara parábola contra el fascismo y contra la marginación de cualquier grupo (humano o animal) en la época de populismo rampante en la que vivimos, pero siendo primero que nada una aventura original, emocionante y llena de personajes entrañables que es una carta de amor a Japón y a los caninos.

En estos tiempos de locura de lo políticamente correcto, la película causó cierta controversia por el llamado tema de apropiación cultural en el que se cuestionó por qué Anderson, un director estadounidense, estaba haciendo una película que no era la suya y si estaba cayendo en clichés. Histeria excesiva cuando en el mismo Japón la película fue cálidamente recibida.

Isla de perros es sin duda es la mejor película que se ha estrenado este año fuera del circuito de los blockbusters comerciales de Hollywood.

(VIDEO: El 'trailer' de 'Isla de perros').

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.