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08/02/2019 10:00 AM CST | Actualizado 08/02/2019 12:00 PM CST

El interesante duelo por el Oscar a Mejor Actor: Christian Bale vs. Rami Malek

Ambos interpretan a personajes reales: Christian Bale a Dick Cheney en 'El vicepresidente' y Rami Malek a Freddy Mercury en 'Bohemian Rhapsody'.

Jon Kopaloff/Getty Images y Matthew Simmons/Getty Images for SBIFF
Christian Bale y Rami Malek, nominados al Oscar en la categoría de Mejor Actor. Fotos: Jon Kopaloff/Getty Images. y Matthew Simmons/Getty Images for SBIFF

Christian Bale, el Bruce Wayne de la trilogía de The Dark Knight, es uno de los mejores actores del mundo y merece llevarse el Oscar este año por su brillante actuación en El vicepresidente, pero Rami Malek le presenta una fuerte competencia por su efectiva y llamativa actuación como Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody.

¿Quién merece ganar? Sin lugar a duda, Christian Bale, por una actuación en que se transforma completamente en un hombre que le dobla la edad y al que no se parece en lo más mínimo, el temido y controversial Dick Cheney, quien fue vicepresidente de Estados Unidos durante la administración de George W. Bush, de 2001 al 2009.

Sin embargo, Rami ha ganado varios premios precursores y muchos lo consideran el favorito. El joven actor egipcio de la serie de Mister Robot fue toda una revelación como Freddie. Pero comparado con Christian Bale su actuación se queda corta. Aunque la actuación de Malek es notable, por momentos daba la impresión de que era un niño disfrazado de Freddie Mercury. En cambio con esta actuación, Bale está en otra liga, como lo ha demostrado por lo menos desde su actuación en Psicópata americano (2000) e incluso antes, con su debut como el niño protagonista en El imperio del sol, de Steven Spielberg en 1987.

Aunque la actuación de Malek es notable, por momentos daba la impresión de que era un niño disfrazado de Freddie Mercury.

Lo que hace Bale está casi al nivel de la transformación de Gary Oldman de Winston Churchill en La hora más oscura, y el actor logra un trabajo magistral en personificar a Dick Cheney desde sus épocas de adulto joven hasta su coronación como vicepresidente cuando Cheney ya era un hombre setentón, robusto y calvo. Bale ya tiene un Oscar por Mejor Actor de Reparto por la película El peleador (2010), pero un actor de su nivel merece un Oscar de Mejor Actor.

La actuación de Bale es transformacional y extraordinaria, por fuera y por dentro. No solo es la parafernalia del maquillaje, sino que Bale logra captar la astuta paciencia, la inteligencia rapaz y la discreción mortífera del hombre al que muchos consideran un enigma. Comienza en los 60 como ese hombre gris que toma demasiado al que su esposa, Lynne (Amy Adams) amenaza con dejar si no endereza el camino.

Luego como un frío pero inteligente observador de los movimientos políticos en Washington bajo el ala de su jefe Donald Rumsfeld (Steve Carell) durante las administraciones de Nixon y de Reagan. Y posteriormente, en 2001, convertido en el brutalmente efectivo vicepresidente que maneja los hilos del poder de su presidente, George W. Bush (un fabuloso Sam Rockwell). De su presidente, de su país y del mundo.

Aparte de Bale, el guionista y director Adam McKay consigue un elenco de primera que en este caso se refuerza y beneficia de las personalidades de actores ya conocidos, que juegan perfecto en su terreno de la cancha: Sam Rockwell desquita su Oscar del año pasado de Tres anuncios por un crimen con una hilarante y caricaturesca actuación de un siempre despistado George W. Bush.

Si bien Steve Carell empieza muy Steve Carell como el jefe, cómplice y subordinado de Cheney, Donald Rumsfeld, su actuación se vuelve más sutil y precisa cuando llegamos a los eventos del 2001. Y Amy Adams está perfecta como la manipuladora Lynne Cheney; Adams a veces se luce más en papeles de reparto que en protagónicos y este es uno de esos casos. Tanto Rockwell como Adams están nominados a Mejor Actor de Reparto y Mejor Actriz de Reparto respectivamente.

En 'El vicepresidente' vemos arribismo, oportunismo, traición, pero también inteligencia, disciplina.

Obvio, estas actuaciones ocurren en el marco de una gran película, nominada a 8 premios Oscar incluyendo también Mejor Película, Mejor Guion Original, Mejor Edición y Mejor Dirección y Mejor Maquillaje. El vicepresidente, junto con Roma, son las mejores de las 8 nominadas.

El humor que Adam McKay utiliza para abordar la historia norteamericana podría compararse al del mexicano Luis Estrada, el director de El infierno y La ley de Herodes, aunque Estrada es todavía más brutal y más trágico. Pero el trabajo de McKay, con un tono más ligero es también sarcástico, efectivo y condenatorio, en este caso del rol de Estados Unidos en los grandes desastres que han caído sobre el país y el mundo entero en el siglo XXI.

Ya McKay abordó con maestría cómica la crisis financiera del 2008 en la también multinominada La gran apuesta (2015).

En El vicepresidente vemos arribismo, oportunismo, traición, pero también inteligencia, disciplina y, en Lynne Cheney, una esposa tan brillante y manipuladora como Lady Macbeth, que impulsan el meteórico ascenso de Dick Cheney hasta asumir el rol de vicepresidente.

Esto puso a Cheney en una decisión de poder inigualable, cuando, alrededor de 9 meses después de haber asumido el poder, ocurrieron los ataques del 11 de septiembre. A partir de este momento la película nos muestra de forma vertiginosa e indignada cómo el ataque a las Torres Gemelas se utilizó para justificar un par de años después la invasión a Irak, que no tuvo nada que ver con el ataque terrorista a las Torres Gemelas. La película lo explica todo en una especie de stand-up comedy tragicómico.

FB: ViceMovie
Christian Bale en el papel del joven Dick Cheney. FB: ViceMovie

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Christian Bale en el papel de Dick Cheney, ya más adulto. FB: ViceMovie

El vicepresidente alterna el relato de Cheney con momentos sarcásticos y de humor negro, y quizá algunas (pocas) de las bromas y referencias no le queden claras a una audiencia fuera de Estados Unidos, pero eso es peccata minuta, ya que lo que El vicepresidente narra es una historia universal, en sus implicaciones, de ambición desmedida, manipulación política, corrupción económica, negligencia mortal e indiferencia ante la pérdida de cientos de miles en una guerra oportunista, manipulada por los intereses petroleros.

Es admirable la forma en que McKay ha encontrado este tono de thriller frenético y cómico para relatar la historia reciente de Estados Unidos, con toques arriesgados, absurdos e inspirados, como la brillante secuencia en que Cheney y su esposa Lynne literalmente recitan una conversación de Macbeth y Lady Macbeth en la cama.

Y si bien El vicepresidente es una sátira crítica y ácida a Cheney, nunca cae en la caricatura total de pintarlo como Darth Vader (al que muchos lo han comparado) y muestra otros aspectos de su vida, como la aceptación incondicional del lesbianismo de su hija en la década de los 80. Lo que llevó a los Cheney a renunciar a ciertas ambiciones políticas para no poner a su hija en el ojo del huracán (¿Y para no ponerse ellos también?). Sin embargo, los cineastas dejan muy claro que estos actos amorosos siempre están limitados a los Cheney y a su familia, y que la compasión es inexistente para cualquiera fuera del clan.

La película deja claro cómo se han ido plantando las semillas del caos mundial que vivimos actualmente.

Asimismo, la película complica e implica a la audiencia (de los Estados Unidos, principalmente) sobre cuál es el rol de un gobernante en una época de altos riesgos: después del ataque a las Torres Gemelas, y la amenaza y la (justificada) histeria colectiva que se desataron, se hace el planteamiento de si era comprensible la reacción furiosa y brutal que se tuvo ante los ataques. Aunque posteriormente sí se plantea como imperdonable, ilegal y hasta criminal el haber utilizado esto para inventarse el ataque a Irak.

Y hay una sorprendente escena final que complica aún más el asunto y que nos responsabiliza como ciudadanos que pueden haberse dejado llevar por miedo, el deseo de venganza, la narcotización del entretenimiento (aquellos años de American Idol y 24) o la indiferencia e ignorancia absolutas. La película deja claro cómo se han ido plantando las semillas del caos mundial que vivimos actualmente.

Si bien alguna gente continúa diciendo que Dick Cheney es un personaje que permanece "imposible de conocer", esto me parece equivocado. Sus motivaciones pueden ser varias e incluso contradictorias, pero sus acciones han hablado por él, al tambor de la llamada "War on Terror" en que se aplastaron las libertades civiles de miles alrededor del mundo y la joya de la corona, la catastrófica Guerra de Irak que causó la muerte de miles de soldados de Estados Unidos y de CIENTOS DE MILES de iraquís.

Y que al día de hoy sigue desestabilizando al Medio Oriente y al planeta entero, habiendo mutado en ISIS y en la crisis siria entre otras cosas.

En fin, una película entretenida, militante, relevante con grandes actuaciones. Ojalá Bale se gane el Oscar que se merece.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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