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07/09/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 07/09/2018 6:00 AM CDT

Burt Reynolds: el mito del Gran Macho Americano

Burt Reynolds: virilidad de celuloide.
Fred Prouser / Reuters
Burt Reynolds: virilidad de celuloide.

Murió Burt Reynolds, una de las más grandes estrellas del cine americano de los setenta y mediados de los ochenta. Aunque su estrella se había apagado ya, el impacto que tuvo Reynolds en su apogeo fue enorme. Uno de esos actores que logró ser inmensamente popular entre hombres mujeres: ellos querían ser como él, y ellas querían con él.

Para quien no lo haya vivido, podríamos decir que Burt Reynolds fue como una mezcla de Vicente Fernández y Valentín Trujillo americano. Era un hombre de acción, macho, tipo rudo, galán, que representaba al hombre americano común y corriente, a la clase obrera y rural, al estadounidense promedio.

Y Burt Reynolds no temía a ser objeto sexual: posó desnudo en 1972 para la revista Cosmopolitan, algo sin precedentes para una estrella masculina en los setenta (y aún hoy en día). Después Burt se arrepentiría de esto porque le quitó credibilidad, y hay quien dice que le costó una nominación al Oscar por la película que ese mismo año lo puso en el mapa: Deliverance (conocida en México como Amarga Pesadilla).

Nacido en Michigan en 1936, Reynolds al parecer siempre se sintió cómodo en esta personalidad de hombre de acción y de películas comerciales. Nunca hizo un gran intento por ganar un Oscar o por convertirse en un actor "respetado". Y bueno eso tiene su mérito: el cine también necesita actores como Burt Reynolds, porque se necesita a un tipo rudo para actuar de un tipo rudo.

Por muy buen actor (o actriz) que alguien sea, hay cosas que no se pueden actuar, hay cosas que se traen y que conectan con el público, y eso es lo que hace a una estrella. Y Burt Reynolds era una estrella. Es el único actor que tuvo cinco años consecutivos como el más taquillero en Estados Unidos.

Sin embargo su predilección por el cine comercial hizo que después de una década y medio de éxito rotundo, su estrella se apagara inevitablemente, pues no tiene películas que recuerden los cinéfilos o que sean consideradas clásicos.

Reynolds mismo admitió que escogía los papeles que fueran más divertidos y no los más retadores, y él sabía que sus películas no eran buenas: "Creo que soy la única estrella de cine que es estrella de cine a pesar de sus películas, y no por ellas" dijo en una entrevista al New York Times en 1978.

Tampoco ayudó que Reynolds siempre estaba envuelto en escándalos y controversias, incluyendo un desastroso divorcio de la actriz Loni Anderson en los noventa, en el que la corte decretó que tenía que pagarle a la actriz más de 200 millones de dólares.

El primer papel de relevancia de Burt fue en 1972, en el clásico, Deliverance, de John Boorman, en la que él y un grupo de amigos emprenden un viaje muy "macho"

A fines de los noventa el actor tuvo un gran regreso con el clásico de Paul Thomas Anderson Boogie Nights, donde encarnaba a un productor de películas pornográficas. Boogie Nights le valió a Burt su única nominación al Oscar, como Mejor Actor de Reparto. Sin embargo, el regreso fue efímero, y debe haber sido un trago amargo para Burt perder ese Oscar contra Robin Williams por su actuación en Good Will Hunting. Burt fue taquillero, pero nunca muy querido ni respetado en Hollywood.

Y bueno, él no se ayudaba, haciendo declaraciones raras: todavía hace poco decía que preferiría no haber hecho Boogie Nights, su único trabajo notable en los últimos treinta años, pues detestaba la industria pornográfica y esa era una película que no le podía haber mostrado a sus padres. También decía que le caía mal el director.

El éxito le llegó a Reynolds en los setenta, ya relativamente "mayor", a los treinta y tantos, después de un par de décadas haciendo todo tipo de papeles en Hollywood, especialmente en la televisión y muchas veces actuando como indio (el actor tenía algo de sangre cherokee).

La pasión de Reynolds había sido el fútbol americano, pero lo tuvo que dejar después de una lesión. La llegada final de la fama coincidió con su relación con la cantante Dinah Shore, que le llevaba 20 años, y que aparentemente le abrió todas las puertas en Hollywood. Así, desde el comienzo la carrera de Burt tiene un toque escandaloso, en este caso de boy toy.

El primer papel de relevancia de Burt fue en 1972, en el clásico, Deliverance, de John Boorman, en la que él y un grupo de amigos emprenden un viaje muy "macho", una excursión a las montañas para acampar, viajar en balsa y domar a la naturaleza. El fin de semana resulta desastroso cuando se enfrentan a un grupo de rancheros asesinos que terminar por matar a algunos de ellos, e incluso violan a uno (no a Burt, por supuesto).

Entre las 100 mejores películas del American Film Institute, Deliverance es una película totalmente contemporánea, mostrando los abismos culturales entre la población americana, y la paranoia que le provocan a los sofisticados habitantes de las costas a los habitantes del ahora País Trump.

El papel que más se arrepintió de haber rechazado fue el que hizo Jack Nicholson en La Fuerza del Cariño y que le ganó un segundo Oscar a Nicholson.

En esta película, Burt impresionó con su galanura y personalidad y con una buena actuación. Vinieron éxitos tras éxitos interpretando policías, detectives, jugadores de futbol y vaqueros. Y siguieron grandes éxitos, entre ellos, Golpe Bajo (1974), Hustle (1975)con Catherine Deneuve, Lucky Lady (1975) con Liza Minnelli, Semi Tough(1977) con Candice Bergen; después varias super exitosas películas con su novia Sally Field incluyendo Smokey and the Bandit(1977) y Hooper (1978); en 1981, la exitosísima Carrera de Locos (Cannonbal Run) y su secuela; y en 1982 La Mejor Casita del Placer con Dolly Parton y Best of Friends con Goldie Hawn. Cabe destacar que en este tiempo Burt Reynolds también dirigió varias de sus películas.

En el plano personal, la pareja Burt Reynolds con Sally Field, del galán y la chica común y corriente cautivo al público de aquel tiempo, pero cuando Sally pasó de ser la Novicia Voladora y la chica himbruna a ganar un Oscar en 1980 por Norma Rae, y luego otro en 1984 por Un Lugar del Corazón, la relación terminó, con bastante amargura de ambas partes, aunque Burt Reynolds dijo recientemente que Sally había sido el amor de su vida.

Burt fue el actor mejor pagado de su época, declinó ser James Bond y Han Solo. El papel que más se arrepintió de haber rechazado fue el que hizo Jack Nicholson en La Fuerza del Cariño y que le ganó un segundo Oscar a Nicholson. Pero Burt estaba contento en sus películas de acción, y fue precisamente en una de estas, City Heat (1984), con Clint Eastwood en que el actor sufrió una fractura de mandíbula. Este desafortunado accidente tuvo secuelas ya que le provocó a Reynolds una adicción a los sedantes que le causó graves problemas de salud.

Hacia fines de los ochenta su carrera en el cine se fue apagando, pero el actor reviro en los noventa con una serie de comedia para la televisión, Evening Shade, que le ganó un Emmy y un Globo de Oro. Después de esos años su apariencia cambió notablemente y comenzaron rumores de que tenía SIDA, pero los problemas fueron causados por su adicción a los calmantes. Entonces también tuvo un divorcio muy sonado de la actriz Loni Anderson y una batalla por la custodia del hijo adoptado de ambos.

Siempre hubo rumores sobre la posible bisexualidad de Reynolds, pero siempre fueron eso: rumores. Aunque hay una anécdota cómica contada por Neil Patrick Harris, el protagonista de Doogie Howser y How I Met Your Mother. Harris cuenta que lo atormentaban dudas sobre su sexualidad y que entonces, en 1979, en un capítulo en el que actuaba como invitado en una serie de TV de Reynolds, BL Stryker, al final de una escena juntos, Reynolds, de broma le plantó un beso en la boca. Harris dijo que ser besado por Burt Reynolds le hizo darse cuenta finalmente de que era gay.

En el cine Burt Reynolds era ese personaje típico americano: el hombre audaz con sentido del humor, que no se toma muy en serio.

Aunque parecía que con Boogie Nights, Reynolds lograría un regreso tipo John Travolta con Pulp Fiction, eso no sucedió. Travolta hizo su regreso a los treinta y tantos, mientras que Reynolds ya pasaba de los sesenta. Sin embargo siguió trabajando sin parar desde entonces en películas menores y como invitado en series de televisión. Durante todo este tiempo nunca dejó su bisoñé, que se rumora había usado desde los setenta. También fue aquejado todo este tiempo por graves problemas de salud, incluyendo una operación a corazón abierto en 2010.

Recientemente, parece que Burt estaba destinado a un segundo gran regreso con la nueva película de Quentin Tarantino, Erase una Vez en Hollywood, pero tristemente parece que Burt todavía no filmaba sus escenas antes de morir.

Y bueno, como todos los mitos y estrellas de una generación, la figura de Burt nos habla de los sueños y aspiraciones de toda una época, y de la imagen que un país tiene de si mismo. En el cine Burt Reynolds era ese personaje típico americano: el hombre audaz con sentido del humor, que no se toma muy en serio, gandalla pero al final buena onda, desvergonzado pero seductor, el Gran Macho Americano.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.