VOCES
31/07/2018 10:00 AM CDT | Actualizado 31/07/2018 12:15 PM CDT

Al interior del esfuerzo masivo para reunir a familias migrantes (y no es gracias al gobierno de EU)

Joe Raedle / Getty Images
Una mujer guatemalteca reunida con su hijo en El Paso, Texas, 26 de julio.

En el último par de meses los estadounidenses han visto, leído y escuchado sobre la crueldad de la política de separación de familias migrantes del presidente Donald Trump, pero verla en vivo es una historia totalmente diferente. Esta semana tuve un asiento de primera fila en la crisis que supuso la separación familiar en los migrantes que arriesgan sus vidas para escapar de las condiciones de violencia en sus países.

Estuve en Phoenix, más específicamente en un cuartito en un sótano de un edificio en el centro de Phoenix. El espacio, una oficina improvisada para siete voluntarios de una ONG, está cubierto con pósters educativos en los que aparecen los números, las letras del alfabeto, los días de la semana y los meses del año. En los estantes hay material escolar, lo que nos revela que es un salón para niños pequeños, sobre todo migrantes y refugiados que han llegado recientemente a Estados Unidos.

Pero en las últimas semanas este sótano ha pasado de ser un salón de clases para los aspirantes a estadounidenses recién llegados (generalmente atendidos por las ONGs) al espacio de una operación compleja que busca reunir a los miembros de familias migrantes que recientemente fueron liberados de las garras del equipo de deportaciones masivas de Trump.

La separación de familias migrantes ha sido el punto de partida figurado de la despiadada política migratoria de Trump, y en esa oficina en un sótano, los migrantes son recibidos amablemente y auxiliados en el proceso de reunificación antes de que el papeleo llegue a mi pequeña oficina. El rol que juega el equipo en el que participo (mayoritariamente compuesto por voluntarios y miembros de la asociación promigrantes FWD.us) es hacer el papeleo, rentar una habitación en un hotel cercano y poner a los migrantes en un avión que los lleve a donde están sus familiares residentes en Estados Unidos. Ningún migrante que pase por esas puertas tendrá que tomar múltiples autobuses para reunirse con sus hijos y familias.

Comentarios como 'Creía que ya no existían las buenas personas' son comunes entre los migrantes recientemente liberados de la detención. Sus preocupaciones se desvanecen mientras que una red de organizaciones locales y nacionales distribuye donaciones, utensilios, comidas y otras necesidades básicas de los migrantes que ya pueden acceder a la reunificación.

La ausencia más notable es la de las agencias federales que crearon este problema intencionalmente al separar a los niños de sus padres sin tener un plan para reunirlos.

En esta operación de reunificación no se habla de partidos políticos, política ni de los políticos. Ni siquiera se habla del presidente y sus agentes migratorios desatados. Pero la realidad palpable de los equipos de voluntarios es que las políticas implementadas por la administración Trump tienen consecuencias reales en el bienestar de personas que simplemente una vida mejor aquí, la tierra de los libres y hogar de los valientes.

Gran parte del financiamiento de todo este esfuerzo viene de las donaciones hechas a la campaña Vuelos Para las Familias, además del apoyo de organizaciones religiosas, grupos promigrantes locales y nacionales, así como donadores anónimos. La ausencia más notable es la de las agencias federales que crearon este problema intencionalmente al separar a los niños de sus padres sin tener un plan para reunirlos.

Ver a padres e hijos andar cabizbajos por los pasillos (muchos cargando sus pocas o inexistentes pertenencias, y mostrando poca o nula emoción) y después verlos tomar un vuelo para reunirse con sus familiares de Estados Unidos es una experiencia transformadora. Las últimas palabras que estas familias suelen decir a los voluntarios antes de embarcarse en la aventura de la vastedad de nuestra nación a la que algún día les gustaría llamar hogar, es 'Gracias por cuidarnos'.

Algunas de estas familias van a estados vecinos como Utah. Otras hasta Rhode Island. No importa a qué lugar vayan, los migrantes y sus familias también viven una experiencia transformadora, para mejor. Sus rostros reflejan un pequeño pero poderoso sentido de esperanza, renovado por cada voluntario que conocen tras su detención. Y eso, por supuesto, es una recompensa para todos los que ayudan a la familias aquí en Phoenix.

Siempre habrá personas generosas trabajando en oficinas improvisadas para asegurarse de que nuestro país siga siendo un lugar hospitalario y solidario para todos.

Pero una transformación muy diferente está sucediendo respecto a la forma en la que este país trata a los migrantes y refugiados. Y esa transformación es para peor. Trump y sus políticas antimigrantes y racistas siguen desencadenando el temor en las familias migrantes.

El jueves la administración Trump volvió a sobrepasar la fecha impuesta por una corte para reunir a los niños migrantes con sus padres. Y sería fácil decir que este es otro de los fracasos de Trump y sus asesores incompetentes, pero el razonamiento detrás de las políticas migratorias de la administración es muy simple: crueldad brutal e implacable hacia cualquier tipo de extranjero.

Es difícil sobreestimar cuán refrescante y revelador es ver el impacto directo de estadounidenses comunes en las familias migrantes: sumergidos en las tinieblas y el frío por Trump, y luego rescatados y llevados a la luz por voluntarios y organizaciones de todos los rincones de Estados Unidos.

Mientras me quedo viendo la pantalla de mi iPad en la pequeña oficina improvisada en la que los voluntarios procesan las formas migratorias de las familias recién llegadas, recuerdo que está por agotarse mi tiempo en Arizona. Sin embargo estoy confiado en que no importa cómo nos ataque esta administración (como migrantes, comunidad o país), siempre habrá personas generosas trabajando en oficinas improvisadas para asegurarse de que nuestro país siga siendo un lugar hospitalario y solidario para todos.

Juan Escalante es un defensor de inmigrantes y estratega en línea que ha luchado por el Dream Act y las políticas a favor de la inmigración en todos los niveles del gobierno durante los últimos 10 años.

Este blog apareció originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos, ha sido editado y fue traducido por Víctor Santana.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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