EL BLOG
16/01/2018 10:00 AM CST | Actualizado 17/01/2018 10:48 AM CST

Querido Ricky Martin, la liberación homosexual que representas no es la que yo imaginaba

Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic
Ricky Martin y su esposo, Jwan Yosef, en la entrega 75 de los Globos de Oro, el 7 de enero de 2018.

Hace unos días vi unas fotos tuyas en la gala de los Golden Globes, ibas de la mano de tu esposo, Jwan Yosef, de frac negro, y los dos se veían extremadamente guapos y remotamente perfectos. Era una noche especial porque los convidados iban vestidos de negro para denunciar el acoso sexual y la violencia contra las mujeres. El año anterior, creo, habían denunciado el racismo, y así.

Hubo discursos, aplausos y empoderamiento. Y ustedes eran la cereza de ese pastel perfecto: ricos, famosos, acuerpados, con el bronceado exacto. Era impactante la naturalidad con que los recibían y los aplaudían. Un mundo sin misoginia, sin racismo, sin homofobia...

En un arranque de envidia o no sé qué escribí este tuit:

El tuit generó un pequeño alboroto entre mis 300 seguidores. Algunos sentían algo parecido. Otros me odiaron. Otros me conminaron a abundar sobre el tema. "Pinches jotos ningún chile les embona", dijo alguien por ahí. "¿Los querías ver exponiendo su vida privada, te parece liberador eso? Meh. Jotos escandalosos ya hay en la tele". "Anda, dinos ya lo que sabes", retó otro. Y mi querido Johnny Carmona, entre irónico y curioso: "Lo interesante ahora es que nos platiques cómo es la liberación homosexual que imaginabas".

¿Qué es lo que sé, querido Ricky? No tengo ni puta idea. Es un escozor. En efecto milité muchos años en el movimiento gay mexicano. En su ala radical, para acabarla. Creíamos en la revolución. Clamábamos que sin libertad sexual no habría libertad política. Había que destruir la familia burguesa y construir nuevas relaciones, más igualitarias y libres. Salíamos a la calle a retar a la policía y a las buenas conciencias. El cuerpo era un arma que maquillábamos o desnudábamos, según lo que necesitáramos gritar. En fin, ese tipo de cosas hoy tan demodé.

¿Qué es la libertad, Ricky? ¿Qué es la libertad sexual? Esa noche de los Golden Globes, @TelemundoPR tuiteó:

Y un perspicaz @Omar1101:

Como muchos, me retuerzo en mi colchón al pensar las cosas que haces a solas con tu novio. Pero lo que hemos visto, aparte de ese beso perfecto, es un Ricky impoluto y buen chico, hijo de familia, que se apresuró a tener unos nenes bellísimos que presume en las revistas.

Un Ricky distinto al que conocimos cuando trabajaba en la televisión mexicana, donde salía en las portadas con Angeliquita Vale y Rebecca de Alba, tus novias de entonces. Un Ricky que tenía que representarse heterosexual, como todos los gays hasta que llegó el momento de decir basta.

Algunos pensamos que te esperaste un poco, demasiado, hasta que tu carrera comenzaba a declinar, cuando las cosas ya estaban lo suficientemente maduras para que una declaración así no significara el fin de tu carrera. Saliste del clóset en Estados Unidos y no en México. Pero tu salida fue importantísima para muchos.

Ver a dos hombres besándose frente a las cámaras mientras reciben el aplauso global es un giro radical a lo que los gays de otras generaciones vivimos. ¿Y entonces?

Siento Ricky que eres lo que "ellos" quisieran que fuéramos para que no demos miedo. No quisieran vernos vestidos de mujer prostituyéndonos en las calles de Sao Paulo o la Ciudad de México. No quisieran ver a gente ambigua y rara adoptando hijos. No quisieran que sus hijos leyeran las cosas repugnantes que escritores como Copi, o Genet, o Salvador Novo o Reinaldo Arenas escribieron llenos de rabia y deseo sucio.

Probablemente yo, y muchos otros como yo, somos la liberación homosexual que no quisieras tú imaginarte.

No quisieran ver a pecadores afrontando el estigma y luchando por su vida. No quisieran, de ninguna manera, que haya gente que piense que amar e irse a la cama son actos políticos. Te quieren a ti, Ricky, besándote con tu novio, haciendo ejercicio en la playa, vestido de frac para denunciar el racismo, la homofobia y la violencia contra las mujeres. Te quieren a ti, jugando con Maluma a los dobles juegos, cantando una canción cachonda de hombre a hombre, pero rodeado de mujeres hermosas, jugando el juego de darle gusto a todos.

No es esa, en efecto, la liberación homosexual que yo imaginaba, hace años ya, cuando salía con otros militantes gays, transexuales y lesbianas a enseñar el culo al paso del cardenal o a gritarle su hipocresía a los políticos. Probablemente yo, y muchos otros como yo, somos la liberación homosexual que no quisieras tú imaginarte.

Pero no por eso te odio ni mucho menos, Ricky. Muy al contrario. Lo que tú haces es importantísimo. Tiene un alcance global. Representa un cambio verdadero para muchos. Hoy yo no espero ya la revolución y creo que los cambios duraderos se dan lentamente y llenos de contradicciones.

A la impaciencia de antes contrapongo una voluntad —espero— de pluralidad y respeto. Todavía me parece bellísimo el travesti callejero y me pareces hermoso tú, mucho. Sobre todo cuando apago Telemundo y cierro los ojos y tú y tu novio cumplen mi imaginación homosexual de otras maneras.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.